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ETOLOGIA, PRODUCCION Y RENTABILIDAD

“Lo que realmente podemos evaluar es la ausencia de malestar animal”

El experto francés Patrick Pageat desarrolla un interesante concepto ergonómico ligado al vínculo que se genera entre las personas y las distintas especies a la hora de producir alimentos.

NICOLAS DE LA FUENTE
redaccion@motivar.com.ar

Pageat. “La industria veterinaria debe salir de su rol pasivo”.

Pageat. “La industria veterinaria debe salir de su rol pasivo”.

A mediados de octubre, el laboratorio Biotay realizó un evento en Villa Elisa, Entre Ríos, junto a disertantes internacionales que concretaron interesantes exposiciones ante profesionales y técnicos de las principales empresas productoras avícolas y organismos especializados del país.

Allí estuvo presente el médico veterinario francés Patrick Pageat, ex presidente del colegio europeo de protección de los animales y medicina conductal y uno de los fundadores e investigador jefe del departamento de Etología y Neurociencias del IRSEA (group-irsea.com).

Este Periódico MOTIVAR tuvo la posibilidad de dialogar con el experto sobre dos temas concretos.

Por un lado, se abordó la problemática vinculada con el bienestar animal, no como una restricción de los proceso productivos sino como medio para incrementar la producción, crear condiciones económicas superadoras y mejorar la imagen de las actividades frente a los consumidores de alimentos.

A la vez, incursionamos en una serie de conocimientos respecto del uso de una feromona sintética (Avizen) para reducir el estrés en los pollos, por medio de la cual también se logran incrementar los parámetros productivos, regulando el comportamiento y agresividad de las aves.

«Hace menos de 20 años, en nuestro instituto de investigación en fenoquímica y etología aplicada desarrollamos el uso de la feromona sintética específica para gatos (Feliway), la cual hoy se ha transformado en un producto para el tratamiento del trastorno en el comportamiento de esta especie», nos explicó el francés.

Y agregó: «El uso en animales de producción es más complejo, al igual que lo son los problemas de los productores: emplear feromonas no es como utilizar una hormona para modificar un proceso fisiológico, o eliminar parásitos inmediatamente; hablamos de un proceso más sutil».

MOTIVAR: ¿Cómo podría resumir el impacto en el uso de las feromonas?

Patrick Pageat: Se trata de un fenómeno interesante por medio del cual se puede modificar la fisiología de las aves, por ejemplo. Las feromonas no necesitan del reconocimiento por parte de los animales para actuar, puesto que se trata de un fenómeno biológico, que produce una activación inmediata y automática del sistema límbico y también del control de la secreción de las hormonas.

«Si no tenemos indicadores biológicos clásicos para mensurar el bienestar animal, los de producción (calidad y cantidad) son argumentos muy interesantes para validarlo».

En el caso de la avicultura, hablamos de la posibilidad de prevenir situaciones de stress, lo cual es importante en animales que son fruto más de la tecnología que de la biología y carecen de ciertas capacidades para adaptarse en ambientes productivos intensivos como los actuales.

 

¿Cuál es el beneficio concreto, entonces?

Por un lado, evitar lesiones sobre la piel y muertes, pero también mitigar disminuciones en las ganancias de peso y de la capacidad inmunitaria de los animales, reduciendo la predisposición a enfermedades infecciosas y logrando un producto final (carne) de mejor calidad.

Además, este tipo de feromonas sintéticas específicamente desarrolladas para la avicultura no dejan ningún tipo de residuos en carne, lo cual está científicamente demostrado. Más allá de esto, podemos decir que tenemos un beneficio en las granjas de hasta cuatro veces lo invertido, por animal.

Esto tiene que ver especialmente con un efecto técnico muy importante ligado a la producción de pechugas más pesadas, sin grasa y con una homogeneidad interesante (los pollos logran desarrollarse al mismo tiempo, con pesos similares).

 

¿Cómo se aplican?

En este caso hablamos de un sistema de difusión pasivo por medio de un gel que incluye la feromona y funciona correctamente en los ámbitos destinados a las producciones intensivas en las cuales coexisten las altas temperaturas y los sistemas de ventilación.

 

¿Tiene que ver esta tendencia con el cuidado del bienestar animal?

Si bien uno de los argumentos que suelen ligarse al uso de las feromonas está vinculado con el bienestar animal, entiendo que aún no estamos técnicamente capacitados para mensurar ese tipo de conceptos.

Por el contrario, lo que sí podemos evaluar es la ausencia de malestar en las especies. Cuando hablamos con los productores sobre este tema, la reacción es siempre la misma: entienden lo que se les plantea pero preguntan si alguien se está ocupando también de su bienestar…

 

¿Cuál es la estrategia que proponen ustedes en relación al tema?

Nosotros trabajamos con una idea más cercana a la ergonomía aplicada a los animales de producción, diciendo que un pollo, una gallina o una vaca, forman parte de un proceso de cooperación con los seres humanos. Producen cosas: carne, leche, lana, etc. Entendiendo esto y el vínculo que se genera, podemos sostener que no es posible hacer un trabajo de calidad en un ambiente que no aborde y contemple las necesidades de los animales.

Claro que para ello, lo que debemos hacer es estudiar correctamente de qué estamos hablando.

Si no tenemos indicadores biológicos clásicos para mensurar el bienestar animal, los de producción (calidad y cantidad) son argumentos muy interesantes para validarlo.

Es imposible que una vaca genere leche de calidad, en cantidad, si convive con situaciones de stress y maltrato.

 

¿Cómo vislumbra el futuro del tema y su debate productivo y social?

No dudo que podamos tener una valoración de bienestar como criterio de calidad que puede aumentar el precio de los alimentos: existe un determinado grupo de consumidores con un apego emocional a la calidad de vida de los animales, el cual estaría dispuesto a invertir en ello.

Desde el punto de vista de los asesores veterinarios, hablamos de un nuevo ámbito laboral. Es importante lograr validaciones serias de bienestar y de calidad de vida pero para ello necesitamos profesionales que puedan realizar evaluaciones metódicas y ayudar a los productores al momento la crianza de animales para adaptar los ámbitos productivos y apoyar momentos de crisis. Necesitamos gente que conozca muy bien la producción animal y que pueda ayudar a comunicar efectivamente de qué se trata y cómo se desarrolla.

Más allá de esto y de la posibilidad de desarrollar nuevos productos en relación al tema, la industria veterinaria deberá salir de su rol pasivo y demostrar capacidad de propuesta y respuesta frente a temas o conceptos que atentan contra la producción de alimentos y que no tienen fundamentos técnicos, sino emocionales.

No sólo debemos participar sino inducir los debates, a fin de demostrar que la realidad no es la que los otros «observan» desde los centros urbanos. Pero para hacer eso hay que capacitarse más.

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