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La producción avícola supo adaptarse a múltiples factores y asumir nuevos desafíos: sanitarios, medioambientales, productivos, trazabilidad, seguridad alimentaria, zoonosis, marketing; y lo sigue haciendo. Ahora bien, en esta nueva era productiva, el desafío radica en incorporar la implementación de un nuevo concepto: el vinculado con el bienestar animal.
Es la ausencia o minimización de sufrimiento en la adaptación al medio, sin poner en marcha mecanismos de stress. En condiciones naturales, los animales están en equilibrio con el medio que los rodea pero, dada su calidad de productores de alimentos, hemos modificado esto a fin de poder hacer un uso económico. Es así que, muchas veces se generan situaciones de hacinamiento, inmovilidad, ausencia de estímulos e inhibición absoluta de las necesidades etológicas de las aves, entre otras.
Mantenidas en el tiempo, estas circunstancias producen un stress que puede ser crónico -sufrimiento que termina afectando la salud y, por lógica derivación, su eficacia productiva-. La tecnología sobre la que se apoya la avicultura intensiva ha provocado profundas modificaciones en las características genéticas y fisiológicas de los animales. Se seleccionan aves de muy rápido crecimiento: 2.700 kilos en 45 días, conversiones por debajo de los 2 kilos.
El organismo, entonces, responde frente a la «agresión» con la llamada reacción de urgencia, que desencadena modificaciones biológicas. Este síndrome general de adaptación (stress), se desarrolla en tres etapas: alarma, resistencia y agotamiento, que ocurre cuando persiste la agresión y toda la energía del organismo se agotó.
Describimos las 5 libertades que, cumplidas, garantizarían el bienestar animal.
1- Liberación del miedo y del sufrimiento: evitar manejo que las estrese (transporte, traslados, etc).
2- Liberación del dolor, daño y enfermedad: cuidar su salud, que no reciban daños, contar siempre con médico veterinario (hasta para los sacrificios de los animales, vacunaciones, etc).
3- Liberación del hambre y de la sed: dieta satisfactoria y apropiada, agua apta y en cantidad adecuada.
4- Liberación de la incomodidad: confort adecuado y refugio.
5- Libertad para mostrar el comportamiento natural, normal: suficiente espacio, e instalaciones adecuadas.
La producción avícola desempeña un importante rol en la historia del desarrollo socio-económico actual y futuro de la región y el mundo, como proveedora de alimentos de origen animal de calidad. Sin embargo, los consumidores la valoran como un factor fundamental para el cumplimiento de otros objetivos sociales, como la seguridad y la calidad de los alimentos, la protección del medio ambiente, la sostenibilidad y las garantías de que los animales han recibido buen trato. No se debe mezclar los conceptos: hay conflictos de ideologías y sentimientos. No podemos utilizar criterios subjetivistas, sino que los parámetros zootécnicos son los que se deberían utilizar para evaluar con certeza el tema.
Analizando con racionalidad, el bienestar humano (con hambre no hay bienestar). Según la FAO, se prevé un aumento del 70% de la demanda mundial de alimentos para 2050, fundamentalmente en países emergentes, y que la población mundial aumentará a 9.000 millones de personas, versus los 6.000 millones actuales.
Entre los desafíos de la próxima década se encuentra la creación de parámetros estandarizados para la evaluación del bienestar avícola y sistemas resistentes para monitorearlos. La propuesta de la UE es centrarse para ello en los animales y no en factores medio ambientales o de gestión.
Consideremos al bienestar animal como factor de relevancia para la salud animal, dando esto una buena productividad, que incide en el bienestar, la salud pública y el medio ambiente. Este debe ser el norte de toda producción que pretenda ser sostenible y competitiva en el tiempo.
Existe un rol importante de los veterinarios -públicos y privados-, a su vez relacionado con los propietarios y demás integrantes de la cadena, promoviendo la investigación, capacitación, educación, y comunicación; e incorporando a la curricula de la carrera esta temática. La OIE ha definido estándares para los distintos aspectos y el bienestar animal fue designado como una de las prioridades del Plan Estratégico de la entidad. Se elaboraron recomendaciones, reafirmando a la sanidad como componente indispensable del mismo.

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