Se debe sospechar de presencia de leptospirosis ante tormentas de abortos en el último tercio de la gestación, muerte perinatal, nacimiento de terneros débiles o prematuros, como muerte en recría y engorde.
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SUSCRIBITESe debe sospechar de presencia de leptospirosis ante tormentas de abortos en el último tercio de la gestación, muerte perinatal, nacimiento de terneros débiles o prematuros, como muerte en recría y engorde.
La leptospirosis es una enfermedad infecto – contagiosa que afecta a los animales domésticos y silvestres, siendo estos una fuente de infección para el hombre. Existen ciertos factores que aseguran la supervivencia de la bacteria en el medio, entre ellos las lluvias y las temperaturas templadas. En aguas estancadas, la supervivencia puede llegar a las 5 – 7 semanas y en orina, a los 35 días.
El diagnóstico es complejo debido a las dificultades que se presentan en la obtención de muestras adecuadas y el envío a tiempo a laboratorios especializados, los cuales son escasos. Generalmente se llega al mismo en base a las observaciones clínicas del médico veterinario, acompañadas con pruebas serológicas positivas e inmunofluorescencia directa sobre improntas de órganos o sedimento de orina.
Sin embargo, no se arriba al serovar actuante sin realizar el cultivo del microorganismo para su posterior estudio y tipificación, siendo los aislamientos reportados muy escasos. Vale destacar que los factores más importantes en la transmisión son la eliminación de leptospiras en la orina de los animales infectados y la supervivencia de las bacterias en el medio ambiente.
Se debe sospechar de la presencia de leptospirosis en un rodeo bovino ante tormentas de abortos en el último tercio de la gestación, muerte perinatal, nacimiento de terneros débiles o prematuros como así también muerte en recría y engorde de animales. La forma aguda se presenta mayormente en terneros, pero animales de todas las edades pueden ser afectados.
Los bovinos enfermos presentan temperatura elevada durante 4 – 5 días, depresión, pérdida de apetito, conjuntivitis, ojos amarillentos y descenso brusco de la producción láctea en vacas lecheras con cambios en la leche que recuerdan a los de las mastitis: hinchazón de la ubre, anorexia, inmovilidad y agalactia.
En el bovino, L. hardjo y sus genotipos Harjobovis y Hardjoprajitmo adaptadas al huésped, son responsables de nacimientos de terneros débiles, problemas de infertilidad y abortos, los cuales se producen en cualquier estadio de gestación con una incidencia entre el 3 y 10%. Por su parte, L. Pomona y otros serovares no adaptados al bovino, provocan infecciones accidentales con abortos epidémicos de importancia en el último tercio de la gestación, pudiendo llegar hasta un 30% de abortos.
El aborto constituye uno de los mayores desafíos para el diagnóstico.
La orina de la vaca abortada es la muestra más indicada para el aislamiento de leptospira.
En caso de muerte, se debe muestrear el riñón envuelto en su cápsula y enviar refrigerado. La orina debe extraerse con aguja y jeringa estéril por punción vesical y diluirse en un medio de transporte en caso de que se demore la remisión de muestras.
Una vez en el laboratorio las muestras se procesan por diferentes técnicas, para el diagnóstico serológico se utiliza la técnica de microaglutinación (MAT) y Elisa.
En nuestro país se han reportado diferentes casos de aislamiento de cepas de leptospiras:
Según Rojas, M. en un trabajo publicado con el objetivo de informar las principales causas de pérdidas reproductivas en La Pampa (2004-2011) y sobre un total de 251 casos de los cuales 186 (79%) eran fetos abortados, 4 (1.7%) prematuros, 38 (16%) natimortos y 6 (2.6%) pérdidas neonatales, se concluyó que las principales causas fueron bacterianas. Dentro de estas, la más frecuente fue Leptospira sp, seguida de Brucella abortus y Campylobacter sp.
También Licoff, N. reportó -en un campo de González Moreno, al Oeste de Buenos Aires, una mortandad de 53 terneros en un corral de engorde, de un total de 1.542 animales, en verano y en un período de sequía. En el establecimiento se habían registrado previamente casos de Leptospirosis, por lo cual se vacunaban los animales. Debido a que en los últimos 3 años no se presentaron casos, se descontinuó con la vacunación. Se obtuvieron muestras de orina para cultivo y aislamiento logrando aislar una cepa perteneciente al serogrupo Pomona.
Además de esto, Draghi, María G. -en abril de 2009- registró en un período de intensa sequía en Corrientes (en un lote de 1.400 animales Bradford) la muerte de 10 terneros en el transcurso de una semana. Se aplicó la técnica de imunofluorescencia directa (IFD) en improntas de humor acuoso, bazo, riñón e hígado de 5 terneros, resultando positiva a Leptospira sp la muestra de riñón. Posteriormente se logró aislar a partir del macerado de órganos L. interrogans serovar Pomona.
Para los órganos, contenidos de cavidades y orina se aplica la técnica de inmunofluorescencia y observación directa por campo oscuro que permiten confirmar el diagnóstico en pocas horas dependiendo de la carga de microorganismos que tenga la muestra, también se pueden aplicar técnicas moleculares como PCR.
Para la búsqueda por aislamiento se realiza el cultivo en medio semisólido y líquido, o también inoculación experimental en animales de laboratorio. La serología es siempre útil para orientar sobre qué agentes infecciosos circulan en el rodeo, pero se necesitan dos muestras pareadas con un intervalo de 15-21 días ya que debe evaluarse la seroconversión.
El inconveniente radica en que, en algunos casos, la seroconversión se produce antes del aborto, la toma de la primera muestra se retrasa más de 15-21 días de producido el aborto o el animal muere antes de la toma de la segunda muestra. Cuando el titulo es bajo, puede deberse a una infección inicial o a una enfermedad pasada. Por eso la muestra debe ser pareada. La mayoría de las vacunas contra Leptospira para uso en bovinos son pentavalentes y contienen los mismos serovares que se incluye en los tets para serología.
Los bovinos vacunados recientemente, por lo general, presentan títulos para todos los serovares contenidos en la vacuna, mientras que los bovinos infectados, generalmente son seropositivos sólo a un serovar. Además, los títulos por vacunación disminuyen a menos de 1/100 a los dos meses posteriores a la misma, por el contrario, los bovinos con infección natural son seropositivos en cualquier momento con títulos mayores o iguales a 1/100 independientemente de su estado de vacunación.
Los antibióticos indicados son penicilina, estreptomicina y dihidroestreptomicina, siendo este último de elección.
Tienen buen resultado sobre la etapa de leptospiremia, disminuyendo los títulos y eliminando los estados de portador, aunque el tratamiento de los animales en un brote de leptospirosis, cuando son muchos los afectados es una medida impráctica.
La vacunación es el método más recomendado para la prevención de la enfermedad, principalmente para los animales en etapa reproductiva.
Es importante la identificación del o los serotipos específicos, ya que las vacunas protegen contra los serotipos que están incluidos en ellas, no lo hacen contra la infección renal y la iniciación del estado de portador, pero disminuye la presentación de los signos clínicos.

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