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Crecen las pérdidas económicas por la presencia de mastitis

11 de enero de 2012 - 11:47

Por el M.V. Sergio Castro
Coordinador de la Comisión Técnica en Mastitis de la Asociación.
[email protected].

Referirnos aquí al dinámico cambio que viven los tambos de nuestro país sería redundar sobre un tema por todos bien conocido. Sin embargo, vale remarcar que las permanentes modificaciones de las variables productivas han llevado -y lo siguen haciendo- a que aquellos que no se adapten a esta realidad, pierdan eficiencia en su actividad.
Por estos días, las producciones individuales muestran un fuerte incremento y, con ellas, la glándula mamaria de los animales se expone durante un cada vez mayor tiempo al vacío del ordeño. A su vez, la cantidad de vacas por unidad de superficie tienden a incrementarse y son manejadas en ambientes muy contaminados.
A pesar de esto y a nivel general, la rutina de ordeño, la infraestructura y el manejo de los rodeos continúan sin evidenciar cambios radicales.
Obviamente, esta situación trae aparejada una serie de consecuencias sanitarias que se evidencian en un crecimiento muy por encima de los valores óptimos de células somáticas y vacas en tratamiento.

Células somáticas
Según datos reportados por la Industria Lechera (Ver Cuadro N°1), desde octubre de 2010 a septiembre de 2011, se perciben algunos puntos preocupantes en cuanto a la calidad de la leche que producimos en el país.
Estas cifras son realmente considerables puesto que provienen de unas 18 industrias, con una media de 6.616 tambos, los cuales entregaron en ese período un promedio de 575 millones de litros mensuales.

Cuadro N° 1 –
Datos de calidad y precio por litro entregado por la industria.
Empresas Tambos Vol.
Mensual

(mill. de
litros)
$/lt UFC
(x1.000)
CCS
(x1.000)
Oct – 10 18 6604 626,4 1,320 58,5 339,7
Nov – 10 18 6581 588,1 1,325 58,8 339,6
Dic – 10 18 6567 576,8 1,348 61,8 362,1
Ene – 11 18 6565 546 1,378 69,5 402,3
Feb – 11 18 6550 481,1 1,419 72,3 430,9
Mar – 11 18 6572 510 1,539 61,6 417,5
Abr – 11 18 6593 513,5 1,567 59,4 397,4
May – 11 18 6577 555 1,568 62,8 384
Jun – 11 18 6620 572,3 1,543 64,8 385,6
Jul – 11 18 6670 613 1,514 67 383,3
Ago – 11 18 6751 664,1 1,497 65,2 371,4
Sep – 11 18 6741 658,9 1,496 62,7 344,4
6616 575,4 1,460 63,7 379,9
Fuente: MAGyP – Subsecretaría de Lechería. Octubre de 2011.

Los valores de CCS promediaron así las 380 mil/ml, indicando que la Argentina continúa perdiendo un gran volumen de producción sólo por el nivel de infección de mastitis de sus rodeos.
Recopilando los conceptos vertidos en el trabajo del Dr. N. Philpot, en el cual se calcularon las pérdidas de producción -según el nivel de células somáticas en tanque- podríamos estimar que en este caso se estarían perdiendo alrededor de 14 millones de litros mensuales (2.5% del total). Si consideramos, a la vez, un valor promedio de 1.46 por litro de leche, la situación nos estaría indicando una pérdida cercana a los $20 millones por mes a nivel local.
En promedio serían unos $3.090 por tambo, sin contabilizar la pérdida de bonificación que puede rondar en un 1% para las células promediadas en este resumen, sobre el valor de grasa y proteína entregada en el mes.

Gráfico 2Gráfico 3

¿Y las mastitis
clínicas?

La curva anual de células somáticas en los tambos de referencia, evidencia dos  picos coincidentes con la época de mayor calor a lo largo del año, tal como se percibe en el Gráfico N° 2 de este artículo.
Si bien aun no existe un trabajo que pueda decirnos qué ocurre a nivel nacional
cuando analizamos los casos de mastitis clínicas, en la práctica diaria varios colegas coincidimos en que se evidencia la misma tendencia en tambos que llevan registro de este dato. Es sabido que esto se produce por el aumento de las nuevas infecciones ligadas a patógenos ambientales, con lo cual cabría preguntarnos: ¿nos puede seguir tomando por sorpresa algo que ocurre todos los años?
El Gráfico N° 3 demuestra que por cada caso de mastitis clínica, los costos no sólo están referidos al valor de los insumos utilizados y a la leche descartada, sino que se produce una severa merma en la producción por lapsos de tiempos que pueden llegar hasta más allá de los 70  días de haberse diagnosticado el caso (Ver Flecha en rojo).
En el caso de las vaquillonas, el promedio de días en leche (DEL) desde el parto hasta que aparece el primer caso de mastitis es de 22 días y como se observa, estas nunca recuperaron la producción de sus compañeras libres de la enfermedad.
Queda claro que las pérdidas de producción luego de un primer caso de mastitis en esta categoría animal rondaron los 316 litros. En vacas, sin embargo, el promedio de DEL al primer caso de mastitis es de 81 días y las pérdidas rondaron los 345 litros.
Es interesante observar dos aspectos centrales de este trabajo:
1- Dependiendo de la bacteria que intervenga, la baja en la producción puede comenzar incluso una semana antes del diagnóstico de la mastitis clínica.
2- Aquellos animales -fundamentalmente vacas- que tuvieron al menos un caso de mastitis en los días previos a manifestarlo, estaban en niveles de producción mayor que las que nunca tuvieron mastitis.
Con esto se demuestra que las vacas más productoras son las más susceptibles y que -tal cual sosteníamos al inicio del artículo- con el aumento de la producción individual,
aumentan los casos de mastitis.

Conclusiones
Desde todo punto de vista que se lo analice, contar con rodeos infectados significa tener pérdidas económicas importantes en la empresa, las cuales se extienden por mucho más tiempo del que creemos.
La glándula mamaria es la fábrica de leche y una glándula infectada nunca puede expresar todo el potencial genético y nutricional que le brindemos.
Un alto nivel de infección significa células somáticas altas en el tanque o bien muchos casos de mastitis clínicas en el mes.
Estas son las dos variables que se debe medir. El productor debe ser consciente que detrás de una mejora en los niveles de producción existen una serie de consecuencias tales como mayores casos de mastitis, aumento en la baja total por mayores muertes y rechazos, incremento de la prevalencia de rengas -por una mayor concentración de animales-, etc. Por lo tanto, se deberá ir previendo cada una de estas situaciones para encontrar un equilibrio que permita el crecimiento sustentable.

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