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Radiografía de la sanidad animal en la República Argentina

10 de enero de 2011 - 16:22

El estado de los programas oficiales, la realidad del sector hípico y la posible introducción de vacunas atenuadas en la ganadería local fueron algunos de los temas a los que el director nacional de Sanidad Animal del Senasa hizo referencia en este artículo.

MOTIVAR: La ganadería manifiesta una tendencia hacia la intensificación. ¿Prevén la aparición de inconvenientes sanitarios por estos cambios?
Jorge Dillon:
Estamos obligados a atender estas tendencias por su repercusión sanitaria, ya que si bien hoy por hoy no nos lleva a la generación de nuevos programas, estamos atentos por ejemplo a la adecuación del sistema de vacunación y vigilancia en consonancia con estos cambios.
En cuanto a las explotaciones intensivas como los engorde a corral, el principal problema que generan está relacionado con el impacto ambiental, dado muchas veces por su localización en áreas suburbanas residenciales, con las molestias por insectos y mal olor; y fuera de su localización por la contaminación de acuíferos. Si bien el Senasa no tiene responsabilidad directa en la cuestión del medio ambiente, se exige que estos establecimientos -previo a su instalación- presenten documentación fehaciente de que el municipio o la provincia, autoriza o no tiene objeciones en cuanto a su instalación en ese lugar por razones medioambientales.
Es cierto también que una mayor intensificación de los planteos ganaderos de carne y leche, conllevan en algunos casos, una mayor tasa de contacto, en ello a su vez la posibilidad que determinadas enfermedades se expresen más contundentemente, por ello estamos atentos y alertas.

¿Qué impacto epidemiológico tendría la aplicación de vacunas atenuadas en los campos ganaderos?
Con las vacunas atenuadas existe siempre la posibilidad de reversión, o sea que el agente recupere su patogenicidad, produciendo la enfermedad contra la que se vacuna. Además, pueden incluir virus adventicios contaminantes, lo que es muy común y difícil de controlar en las vacunas de serie.
Por otro lado, no hay información que demuestre que sea necesario el uso de estas vacunas en los sistemas de producción de nuestro país, ya que de las enfermedades contra las que actúan no se presentan en grandes brotes. Otra desventaja es la imposibilidad de dar por erradicada una enfermedad vacunando con «virus vivo . Por todo ello, el Senasa ha propiciado el uso de vacunas inactivadas y la industria ha respondido desarrollando la tecnología correspondiente obteniendo vacunas de buena calidad.

Enfermedad x enfermedad
El director nacional de Sanidad Animal también analizó, junto a MOTIVAR, la situación de los principales temas de incumbencia sanitaria en los que el Senasa se encuentra trabajando. Aquí, sus palabras.Encefalopatía espongiforme bovina: Tiene relevancia internacional, con la paradoja que el problema lo tuvieron los países compradores (importadores) pero las medidas para la mitigación del riesgo se tradujeron en restricciones a las exportaciones, ya que países como Argentina, pioneros en análisis de riesgo y medidas sanitarias respecto a la enfermedad, se vieron obligados a instrumentar las mismas medidas que los países con presencia confirmada de EEB, y para ello mantenemos actualizado la evaluación de riesgo y de esta manera sustentar la condición de país de riesgo insignificante reconocida por la OIE.

Tuberculosis: Avanzamos en la formulación de un nuevo plan, a partir de la experiencia que nos brindaron los planes piloto de vigilancia epidemiológica llevados a cabo en Entre Ríos y Santa Fe, los que se enfocan en los hallazgos de lesiones durante la etapa de inspección post-mortem en la faena de bovinos y la comunicación a los dueños de los animales para que emprendan las tareas de control.

Garrapatas: Se está consolidando el reposicionamiento de los planes en las provincias en donde hay una fuerte lucha activa contra la garrapata común del bovino. Las acciones de vigilancia y cuarentena en territorios indemnes sigue siendo sin embargo el epicentro de los esfuerzos que han visto durante todo este año 2010, un sustento importante de los programas de control y erradicación.

Rabia paresiante: Los más de 20 focos atendidos este año dan cuenta de una problemática de difícil abordaje. Mantenemos una vigilancia permanente y atención de focos con una gran actividad de entrenamiento del personal. La detección, tratamiento y seguimiento de los refugios naturales del principal reservorio del virus de la rabia, el Desmodus rotundus, siguen siendo conjuntamente con la vacunación del ganado los instrumentos esenciales en la lucha contra enfermedad. Hemos propuesto en más de una oportunidad, la constitución de un banco de vacunas provincial/regional para asistir las emergencias y en este tema juegan un rol muy importante los productores y su capacidad de asociarse. Tenemos que salir del círculo vicioso que nos lleva no contar con vacunas suficientes para atender las emergencias y como consecuencia de ello, soportar pérdidas importantes de hacienda.

¿Fueron consultados respecto del Plan Ganadero que llevaría adelante el MAA de Buenos Aires?
Hemos sido informados al respecto, y entendemos que está en las facultades de la provincia la posibilidad de avanzar en estos temas. Se trata de controlar enfermedades que causan serios perjuicios a la producción y que se complementan con las actividades que nosotros desempeñamos. Creemos que es un importante aporte en momentos que es necesario mejorar los índices de procreo y terneros logrados.
Si esto ayuda a mejorar la adopción de tecnología en los planteos ganaderos, si acerca a los profesionales veterinarios a los establecimientos y con ellos se mejora el magro índice de ternero/vaca que en marzo de este año llegó a 0,56, se estará dando un paso importante.
Los productos deberán ser administrados bajo indicación profesional y algo muy importante: debemos «medir  su impacto, para lo cual tenemos que conocer de dónde salimos y adónde llegamos. El diagnóstico de preñez por tacto rectal es una excelente herramienta, yo diría una suerte de «radiografía  del manejo del establecimiento.
 
¿Cómo se desarrolla el plan de control de la fiebre aftosa?
El control de la misma es sumamente importante para un país agro exportador como el nuestro. Tiene relevancia internacional. Si se controla la fiebre aftosa, se puede con cualquier otra. Esta enfermedad es la base sobre la cual se estructuran todos los Servicios Veterinarios Oficiales en el mundo.
Además de las acciones de prevención, vigilancia epidemiológica activa y pasiva y monitoreo de las campañas de vacunación que desarrolla rutinariamente el Senasa, este año se modificó la estrategia de vacunación; esto es la realización de una campaña anual de todas las categorías de bovinos/bubalinos y otra campaña en la que se vacuna solamente del resto de las categorías o sea excluyendo las vacas y toros, basados en los trabajos científicos que indican que un animal que ha recibido 4 dosis consecutivas con 180 días de intervalo entre una y otra, a partir de ello resulta protegido con una dosis anual (c/360 días).
Estamos trabajando con todos los sectores involucrados de la región patagónica, en un plan que posibilite a futuro la ampliación del área libre de fiebre aftosa sin vacunación, concretamente para obtener el reconocimiento de la región mesopotámica de la provincia de Río Negro y la zona de confluencia de Neuquén como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación.
A nivel regional mantenemos un permanente diálogo con los SVO del Mercosur ampliado (CVP) y continuamos coordinando y complementando esfuerzos fundamentalmente a nivel de fronteras, aunque la acción va mas allá. 
De hecho, desde principios de año, grupos de técnicos de los países de la región están colaborando en el terreno con las acciones de control de vacunación en Bolivia, transfiriendo la experiencia en esta lucha.
Todos los servicios veterinarios de la región estamos decididos a controlar y erradicar la enfermedad y Bolivia constituye un riesgo, por lo cual se diseñó un plan de asistencia desde el CVP y estamos siendo consecuentes, llevándolo a la práctica.
Los resultados de todas estas acciones hoy se traducen en el estatus sanitario de Argentina respecto a la enfermedad con 2 zonas reconocidas internacionalmente como libre con y sin vacunación.

¿Cómo analiza la situación sanitaria del sector hípico, en el cual surgieron inconvenientes últimamente?
Se trata de un sector importante de nuestra economía ganadera y, si bien en los últimos años se ha visto afectado con la aparición de dos enfermedades (una nunca reportada, VON, y otra nunca observada clínicamente, AVE), podemos decir que la situación es buena.
Creemos necesario resaltar en estos casos que, encontrar un problema no es una muestra del déficit de un sistema, sino que muy por el contrario, todos los países del mundo están expuestos al desafío permanente de agentes infecciosos en el marco de un comercio internacional de animales vivos y productos totalmente globalizado. Por este motivo es necesario mantener activo un sistema de alertas bien entrenado y articulado entre los distintos actores del sistema. Hoy la mirada de la OIE con respecto a los Servicios Veterinarios se orienta a ver la integración de los sistemas; no se concibe a la administración veterinaria oficial de un país como una superestructura única, sino que por el contrario se requiere de una articulación constructiva en la prevención, control y erradicación de enfermedades de los animales. En estos casos lo mejor, es actuar rápidamente para contener el problema.

¿Cree que el organismo podría haber actuado de un modo distinto en algunos aspectos ligados a los últimos brotes de estas enfermedades?
Considero que el Senasa no debería haber actuado de una manera muy diferente; AVE fue intervenida en el momento en que se dio notificación al ente y se terminó conteniendo una epidemia que ya tenía un grado relativamente importante de avance y siempre en el marco de normas y procedimientos que están vigentes.
Más allá de todo, pensamos que la intervención del sistema tuvo una resolución favorable en términos de la contención de la epidemia. Prueba de ello es que el doctor Peter Timoney (destacado especialista que nos visitó) elogió la actuación del organismo.
Nos queda por resolver la cuestión vinculada al origen y determinar si hubo fallas en el control cuarentenario, en esto estamos y confiamos en tener bien claro esta cuestión, para ajustar las cuestiones que tienen que ver con la preocupación que se manifiesta en la pregunta.
En cuanto a la Encefalitis West Nile (VON) desde su primera detección en el 2006, nuevamente reportamos un caso este año en Córdoba.
A partir de esta cuestión, no podemos decir que la situación es preocupante, pero tenemos que ser conscientes que dependemos de factores como la transmisión por vectores, con lo cual, el aspecto de índole ambiental podría impactar de manera directa en futuros escenarios, situación a la cual hay que estar muy atentos.
En cuanto a la AIE, debo comentar que esta es una vieja enfermedad de nuestro sistema ganadero, muy distribuida en el norte del país, y que se ha mantenido bajo control en la región pampeana y la Patagonia, aplicando las normativas vigentes.
Desde el programa de enfermedades equinas se avanzó en un nuevo diagnóstico de situación y se discuten distintas alternativas de control en las regiones del país. Debe abordarse desde las realidades que nos plantea su distribución y prevalencia (que en algunos lugares es muy baja) y nuestra idiosincrasia. No hay recetas fáciles, pero hay disposición de los distintos actores de cooperar para mejorar su control.

¿Puede el organismo fomentar la mayor concientización de los productores respecto de la importancia de trabajar en la sanidad?
La sanidad es uno de los pilares del desarrollo ganadero.
Todo aquel que aplica un adecuado manejo, tecnología en alimentación, genética y sanidad tiene mejores índices de producción y consecuentemente rentabilidad sostenida en el tiempo.
Cuando los problemas sanitarios de una explotación impactan en otras, el estado tiene la obligación de intervenir y para ellos están las normas y controles consiguientes. Esa es nuestra tarea fundamental. Nuestro rol es de Policía y ahí están nuestros controles y estos tienen sus límites, con resoluciones no vamos a lograr que un productor sea eficiente, pero debemos evitar que su inadecuado accionar perjudique a otros.
Otros organismos (el INTA es uno), los gobiernos provinciales en muchos casos, y otras organizaciones realizan esfuerzos en ese sentido. Nosotros vamos a acompañar, pero insisto, nuestro rol es el de Policía.

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