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Los terneros y el bienestar animal (II)

30 de septiembre de 2009 - 23:04

sello-bienestar-animal

Por el Dr. Rodolfo Acerbi
Docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil
[email protected]

Continuando con la temática de la edición anterior, seguiré exponiendo algunos extractos del trabajo «Manejo del ternero al nacimiento: etapa importante para una buena interacción (extraído y adaptado del Manual de Buenas prácticas de manejo de terneros al  nacimiento, Brasil, 2006)».
En ese sentido, estudios realizados por el Grupo ETCO demostraron que, poco antes del parto, la vaca se encuentra inquieta, deja de comer y, generalmente, se aleja del rebaño, buscando un lugar tranquilo donde parir. Este periodo puede durar de 4 a 24 horas.
A nivel general, las vacas que paren fácilmente permanecen echadas hasta el  nacimiento del ternero, produciéndose la ruptura del cordón umbilical al momento de levantarse.
Foto-terneros-acerbi

Partos de vacas en pie resultan en mayor taza de mortalidad de terneros (16.1%) que en aquellos en los que lo hacen echadas (4.2%).
Las causas para que la vaca realice el parto de pie pueden estar relacionadas a temas ambientales, presencia de perros o dificultades de parto (ternero débil o grande, condición corporal de la vaca inadecuada e inexperiencia de la vaca (vaquillonas). Una vez que el ternero nace, lo ideal es que mame por primera vez, máximo unas tres horas después de nacido. Pudiendo ser este tiempo mayor en el caso de las vaquillonas, debido a que son más sensibles al estrés post-parto y a su inexperiencia en los primeros cuidados de la cría.
Esto puede causar que la vaquillona  tenga movimientos y actos agresivos hacia su ternero, dificultándole el acceso a la ubre para mamar.
En estos casos el encargado deberá ayudar a resolver con paciencia esta situación hasta que el ternero logre mamar sin su ayuda. Si fuera necesario, debemos conducir a la vaca y a su ternero a un corral para facilitar esta tarea.
Puede ser necesario contener a la vaca maneando sus patas. Una vez que esté bien sujeta, se aconseja proceder a masajear suavemente la ubre, sacando dos o tres chorros de leche por pezón, para luego posicionar el ternero próximo a la ubre. En este caso, se recomienda alisar el techo del paladar del animal, a fin de estimular el reflejo de succión. Una vez que el ternero comenzó a chupar, podríamos colocar leche en su boca lentamente y esperar que comience a tragar y mamar.
En caso que el ternero sea rechazado, es importante colocarlo para que mame en otra vaca recién parida o tener disponible calostro para suministrarle.

El día siguiente
Los procedimientos de identificación, asepsia del ombligo y pesaje de los terneros se deben realizar al día siguiente al parto, para no interferir en la formación del vínculo materno – filial.
Nota del autor: Es muy importante que estas tareas se realicen con extremo cuidado, ya que el ternero recordará estos hechos y de ello dependerá su comportamiento ante futuras tareas que debamos realizarle. Sepamos también que la vaca estará inquieta por lo que le pueda pasar a su cría. 
Cuando estos procedimientos son realizados el día del nacimiento, se incrementa el riesgo del rechazo materno y la posibilidad que la vaca pueda pisotear al ternero.
Nota del autor: La vaca debe percibir y «grabar» rápidamente el olor de su ternero, el cual debe generar su memoria de olores: el del sitio en donde nació y el de su madre.
Este manejo podrá efectuarse en el potrero del nacimiento o en un lugar seco y reparado dentro del corral general.
Asimismo, deberá ser realizado por lo menos por dos peones con experiencia, montados a caballo, siendo uno de ellos responsable por la sujeción del ternero y los manejos, y el otro, encargado de mantener a la vaca alejada, dando seguridad y protección al compañero. 
El trabajo debe ser realizado siempre con tranquilidad.
En caso que sea necesario tener que trasladar a la vaca y al ternero para otro sitio, deberá realizarse de manera calma y al paso, sin gritos ni agresiones.
Nota del autor: La velocidad del movimiento la determinará el paso del animal más lento. Si a pesar de esto, se percibe que las madres están perdiendo contacto con sus crías, la marcha se debe detener por completo y esperar que se reencuentren. No resulta conveniente movilizar a las vacas paridas de menos de 24 horas.
La sujeción del ternero deberá realizarse de manera calma, debiendo descender próximo al mismo, sujetándolo por el flanco (verija) y el cuello. Nunca tire violentamente al ternero al piso. Levántelo un poco del suelo y use su pierna como apoyo para bajarlo hasta el mismo, conteniendo al ternero echado sin realizar fuerza excesiva.
Es necesaria una correcta identificación del ternero. Esto facilita la determinación de toma de decisiones de la empresa agropecuaria sobre el manejo y el descarte de las vacas que conforman el plantel de madres y elección de futuros reproductores.
El método más común adoptado en Brasil para la identificación de terneros es el tatuaje, realizado con cuidado entre las dos nervaduras superiores de la oreja, usando tinta de buena calidad.
Para la desinfección del ombligo, primero se deberá verificar el largo del cordón umbilical, cortando (en caso que fuera necesario) dejando cerca de 5 cm (aproximadamente tres dedos). Luego, aplicar una solución de yodo o producto especifico, evitando así la complicación con bicheras.
También se recomienda la aplicación de un curabichera con acción larvicida.
En casos específicos de terneros con ombligo inflamados y terneros muy débiles, se puede recomendar el uso de antibióticos, que deberán ser indicados por el médico veterinario responsable.
Nota de autor: En épocas de mosca, es conveniente durante las recorridas observar esta zona y ante la menor sospecha  colocarle curabicheras.
Una vez terminado el trabajo, dejar al ternero bien posicionado con las patas recogidas para facilitar que se levante.
Alejándose el operario del lugar sólo después que se este seguro que la vaca y el ternero se reencontraron y permanecieron juntos.

Acompañando el desarrollo
Luego de los cuidados iniciales con los terneros, se debe mantener la rutina de visitas diarias (o al menos cada tres días), monitoreando lo que sucede, a fin de identificar problemas como: terneros débiles y abandonados, bicheras y diarreas, entre otros. Así, cuando son detectados se tomarán las medidas correctivas inmediatamente, minimizando los riesgos de muerte de los animales.
Cuando tenemos vacas y terneros que mugen (Nota del autor: la vocalización es un buen indicador de situaciones de estrés) con intensidad desmedida, deberemos prestarles especial atención, así como también en casos en que los terneros se mantengan alejados de sus madres, con baja condición corporal y poca agilidad. Estas condiciones indican problemas importantes.
Es ideal que vacas y terneros permanezcan en el mismo potrero desde antes del nacimiento. En caso que esto no suceda y sea necesario conducirlos para otros lugares, el traslado deberá realizarse cuando los terneros presenten buena agilidad y  resistencia (dos semanas de vida).
Si esta acción debe ser realzada con anterioridad, deberemos asegurarnos de que los animales ya se conozcan; para evitar riesgos de abandono.
Es también recomendable conducir siempre pequeños lotes de animales, de manera lenta, al paso; permitiendo que vacas y    terneros mantengan contacto durante todo el trayecto. Ya en el nuevo potrero, los peones deben esperar que vacas y crías estén juntas, para evitar terneros aguachados.
Está claro que más allá de  tomar todas las precauciones aquí descriptas, podemos probablemente sufrir la muerte de algún ternero. En estos casos, es de suma importancia dejar constancia de la fecha y posible causa, para así evitar la reiteración de los mismos los problemas.

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