» La Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinario advirtió que la cantidad de dosis de vacunas suministradas a perros y gatos en lo que va de 2009 es menor a la del mismo período del año pasado.
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SUSCRIBITE» La Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinario advirtió que la cantidad de dosis de vacunas suministradas a perros y gatos en lo que va de 2009 es menor a la del mismo período del año pasado.
| Tiempo atrás… |
| En la edición de MOTIVAR de agosto del año pasado publicamos un artículo sobre la cantidad de mascotas que se vacunan contra la rabia en nuestro país. En ese sentido y comparando el período Enero – Junio de 2007 con los primeros seis meses de 2008 (en el cual la difusión sobre la enfermedad fue considerablemente mayor que en años anteriores por la aparición de brotes en distintas provincias del país) vimos que el volumen de dosis empleadas se había incrementado en más de un 50%. «Pero el efecto expansivo de las noticias no termina en estos datos. La gente se volvió a acercar a las veterinarias y allí los profesionales lograron recomendar también otros tratamientos fundamentales. De aquí que en ese período del año pasado, la comercialización del resto de los biológicos se incrementó también en casi un 15% respecto de 2007. Queda claro entonces el rol que juega el profesional veterinario en la sociedad: su recomendación es altamente acatada por los dueños de las mascotas; habría que profundizar este vínculo», sosteníamos en aquella oportunidad. |
«Nuestra intención no es, en absoluto, alarmar a la población, sino crear una conciencia de prevención.
La vacunación contra la rabia debería ser un hábito que los dueños de las mascotas realicen anualmente, ya que es la única forma de prevenir la enfermedad.
Debemos trabajar sobre la prevención y no sobre el tratamiento de la misma, ya que tenemos la costumbre de reaccionar frente algún brote, lo que incluso es más costoso económicamente.
Es en este proceso donde el médico veterinario juega un rol clave, concientizando a los propietarios de las mascotas sobre la importancia de la vacunación como método de prevención», comentó recientemente el Dr. Patricio Hayes, director ejecutivo de Caprove.
Casos en el país
Entre 2003 y 2007 en la provincia de Jujuy se diagnosticaron 202 casos de rabia en animales domésticos.
En 2008, en esa provincia, murió un niño de ochos años que contrajo rabia al ser mordido por un perro. En la ciudad de Buenos Aires, entre 1991 y 2007 se diagnosticaron 51 murciélagos con rabia y en 2008, 7 casos más.
Estas cifras representan una prevalencia superior al 3%, lo que determina un riesgo para el hombre y los animales domésticos, en especial los gatos que, por sus hábitos predadores, pueden entrar en contacto con murciélagos enfermos.
En abril de 2008 se produjo el primer caso de rabia después de 27 años, en un gato de la ciudad de Buenos Aires que no estaba vacunado y fue atacado por un murciélago y que luego murió.
Un caso similar se produjo en Llavallol, provincia de Buenos Aires.
En ambos casos se comprobó que se trataba de una Variante 4, lo que significa que el virus aislado provenía de los murciélagos insectívoros.
Fuente de la información:
www.caprove.com.ar
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OPINIÓN
Por Mario H. Carpi. Presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Buenos Aires. |
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| Por un mayor sinceramiento | |
| Si bien la paupérrima cifra del 30% de vacunación es altamente impactante, lo sería aún más si pudiéramos cuantificar realmente la protección conferida por esa cobertura dado que, como sabemos, una dosis aplicada no significa protección automática. Cada animal reacciona a los inmunógenos de manera individual y cada operador tiene mayor o menor capacidad de aplicación; por lo que el problema es todavía más devastador. Pero no nos rasguemos las vestiduras. Parafraseando al gran Gabo, esto es «Crónica de una muerte anunciada». El país viene transmitiendo desde los organismos rectores que no existe en nuestro territorio y menos aún en nuestros conglomerados urbanos riesgo alguno de rabia; estamos casi libres de ella, sólo algún murciélago insectívoro aparece de cuando en cuando y algún que otro «positivo» diagnosticamos en el NOA. Todo el sistema de vigilancia epidemiológica está dormido, las campañas de difusión y vacunaciones masivas no existen; sólo se cubren sectores de población del conurbano bonaerense de escasos recursos (NBI) hacia donde son destinadas la mayor parte de la dosis distribuidas por el Ministerio de Salud y en menor proporción a otros municipios. ¿Cómo pretendemos entonces que la población asuma su compromiso de vacunación? Ni siquiera los veterinarios del ejercicio privado mantienen, como era costumbre, la prioridad de cobertura antirrábica en sus clientes. Nos costó mucho trabajo lograr en la provincia, que un escaso número de veterinarias colaborara en las mini – vacunaciones que intentamos el año pasado, considerando que lo único que debían hacer era aplicar las dosis y registrar los animales vacunados, sin ningún costo: sólo compromiso social. No profundicemos tampoco en el estado de los organismos oficiales de referencia y su capacidad de impulsar acciones, mejor no lo hagamos. Es imprescindible que sinceremos estas situaciones. Debemos tratar estos temas seriamente. Dejar de modificar realidades con criterios meramente oportunistas es lo que nos dicta el momento. Creo que la situación epidemiológica nos está avisando, seamos agradecidos; nos están previniendo. No desaprovechemos la oportunidad por una vez en la vida, de poder adelantarnos a los hechos que, indefectiblemente, se nos vienen. | |
