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“Seguimos con una faena récord de 2 millones de pollos por día”

Esto lo afirmó Roberto Domemech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), entidad que representa los intereses de una industria que produjo 10 millones de toneladas de alimentos, en los últimos cinco años.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
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En los últimos 15 años, la industria avícola argentina triplicó su producción. Las más de 2 millones de toneladas que se procesaron en 2016, constituyen un negocio de US$ 3.000 millones, equivalente a poco más del 0,6% del PBI nacional.
Si bien esta proeza se consiguió en base a ventajas comparativas y competitivas, inversión y precio, algunas variables comienzan a mostrar señales de alerta.
“Todos esperamos una mejora en el tipo de cambio, aunque sabemos que no llegará este año”, analizó Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y referente con medio siglo en la actividad, en un interesante mano a mano con MOTIVAR.
“Seguimos con una faena récord de 2 millones de pollos por día, pero una mejora en los reintegros es otra de las alternativas para mantener las líneas de producción y exportación”, agregó el directivo. Y avanzó: “al no ser competitivos ya en el mercado internacional, los excedentes se vuelcan al mercado interno, con su consiguiente impacto en los precios, arrastrando toda la industria a una situación crítica”.

Un negocio de alto vuelo
En Argentina se producen dos de cada 100 toneladas de pollo que se crían en el mundo y ese valor se incrementa hasta cerca de un 5% si se posa la lupa sobre los distintos países de América.

Ranking de productores   
Grupos Socios Facturación US$ Aves Faenadas Participación/total %
Granja Tres Arroyos Familia De Grazia 556.668.381 129.617.532 18,47
Aves Soychú Familia Santangelo 303.830.902 72.320.028 10,3
Las Camelias Familia Marsó 204.238.494 48.614.323 6,93
Noelma Familia Eggs 162.971.127 38.791.566 5,53
Alibué Familia da Costa 108.161.028 25.745.270 3,67
Proteinsa (ex Rasic) Familias Perea Amadeo, Ripoll y Lacau 99.234.629 23.620.544 3,37
Fuente: Información propia en base a cifras del Senasa y empresas. Año 2016.

Sin embargo, nuestro país no tiene hoy un peso relevante en el comercio internacional de “carne blanca”.
Mientras que a nivel global se producen cerca de 100 millones de toneladas cada año, el continente americano aporta 44 millones. Pero son los Estados Unidos y Brasil los que se quedan con dos terceras partes de ese volumen.
México completa el podio, a razón de 3 millones de toneladas por año y en el cuarto lugar aparece la Argentina.
En ese contexto, vale decir que solo el último año, la faena local ascendió a 705 millones de cabezas, con una distribución geográfica que tiene a Entre Ríos (51%) como la provincia más relevante.
Más atrás, están Buenos Aires (35%); Córdoba y Santa Fe, con un 4,6% de participación, cada una. ¿Más datos?
La industria logra una conversión de dos kilos de cereales por cada kilo de carne de pollo. Es decir, ya sin menudencias ni plumas. En números, esto significa que el sector avícola (carne) deglute unas 4,4 millones de toneladas: 66% de maíz y 27% de soja cada año, entre otros insumos que componen el ítem “nutrición”.
Para Luis Grieco, director de Avimetría, no existe margen para incrementar los volúmenes de consumo en el país.
“Una de las críticas que he vertido incluso frente a los industriales locales es que el pollo que presentamos en las góndolas aún puede aumentar su calidad; todavía no estamos en el camino de la industria de carne, como ya lo están países como Brasil y Chile con precocidos congelados, empanados, trozos más desarrollados”, disparó el consultor.
Y agregó: “se debe alimentar al consumidor argentino con 45 Kg. anuales de pollo, pero ofreciendo una mejor calidad”.
Más allá de esto y en los últimos 15 años, el consumo por habitante experimentó una suba igual de espectacular que la producción y las exportaciones.
Según las cifras que comparte CEPA, pasó de 20 Kg. por habitante en 2003, a una proyección por encima de los 47 kilos este año; tan alto, como en 2016.

Crecimiento a zancadas
El año 1976 fue un punto de inflexión para la industria avícola. Allí comenzó el proceso de integración que sentó las bases de lo que ocurre actualmente.
“Hasta entonces, el consumo no superaba los 7 kilos per cápita. El pollo se vendía vivo, se elegía y se degollaba, sangraba y pelaba para entregar al consumidor en el momento”, recordó junto a MOTIVAR Roberto Domenech.
“El proceso de integración representó una baja drástica de los costos”, afirmó el presidente de CEPA y explicó: “este cambio propició mejoras en todas las etapas productivas que manejaban bajos niveles de rentabilidad. Logramos reducir costos en materia de huevo fértil; pollitos bebé y alimento. La medicación nunca se integró del todo, pero en este proceso los veterinarios pasaron de cobrar por visita a ser empleados fijos de las empresas”.
Fue también en esos años cuando el criador (integrado), decidió incluir un determinado valor fijo por su servicio, además de un plus por ciertas pautas.
“Todo esto terminó con los pollos saliendo de los frigoríficos como el primer producto integrado, generando una baja notable en los costos y un cambio espectacular en el consumo”, recuerda Domenech los años en que el pollo pasó de ser una especialidad en restaurantes a integrar el plato diario familiar.
A su vez, fue en los años ’80 que comenzó el comparativo con la carne bovina.
“Si en los ’60 el pollo costaba como el lomo; en los ’70 era equivalente al cuadril; en los ’80 a la milanesa; y en los ’90 al asado. Hoy, tres kilos de pollo equivalen a un kilo de asado. En la medida que nos despegamos del valor de la carne, pasamos a 30 Kg., en los ’90, y a más de 45 Kg, en los últimos años”, graficó.
“El consumidor es el mismo, pero cambió el lugar; ya no está en los restaurantes, porque cuatro veces por semana se consume en el hogar. Y ese lugar que supo tener el pollo, ahora fue ocupado por el pescado en la carta de los restaurantes”, reflexiona Domenech y agrega: “más del 50% de la producción sale de los frigoríficos como pollo entero, porque -al igual que lo ocurre en el resto del continente- los argentinos demandan productos grandes”.
Respecto de este tema, Grieco aportó: “la comercialización se reparte entre la venta mayorista (40%), los supermercados (30%) y el canal minorista”.

Si se cortan las alas…
“Los valores al consumidor ya son bajos, situación que nos enorgullece. Pero es importante aclarar que es un precio ficticio”, aclaró Domenech y advirtió: “hay empresas que están desactivando parte de su línea de producción. Esto sin dudas impactará en una pérdida de productividad. Un frigorífico que faena 10.000 pollos por hora, baja a 8.000 repercutiendo en el desarrollo de toda la cadena. Lo grave es que si se desarma hasta la gallina, en el momento de querer reponerla, puede demandar un año”.
El próximo frente de tormenta del sector es la discusión salarial.
“No tenemos problemas con que los trabajadores ganen más en pesos, porque el 90% de la producción de pollo se consume internamente; el tema es ese valor medido en dólares: es muy grande la diferencia que tenemos con otros países”, aseguró el presidente de CEPA, quien una vez más destacó el rol que jugaría una nueva devaluación del Peso argentino para empatar los aumentos de costos.
“Seguramente la industria aumentará a unos $24 por kilo el precio interno (US$ 1.500 la Tn) para recuperar parte del incremento de los salarios. Con ese valor, se abre la puerta a la posibilidad de que comiencen a ingresar al país pollos desde el exterior”, concluyó.

Durante la II Jornada de Actualización Nutricional de la Proteína Animal, Javier Prida (CAPIA) y Roberto Domenech (CEPA) repasaron los números de un sector que se multiplicó por cuatro en los últimos años.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

Es estratégico ver reunidos a todos los actores de la cadena”, rompió el hielo el subsecretario de Ganadería de la Nación, Ing. Rodrigo Troncoso, quien participó de la II Jornada de Actualización organizada por la Mesa Argentina de la Proteína Animal (MAPA), el pasado 22 de septiembre en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
El encuentro buscó destacar las mejores condiciones de producción, industrialización y comercialización de las proteínas animales en el país, teniendo en cuenta los requerimientos de consumo saludable de la población.
“Desde el Ministerio de Agroindustria acompañamos esta iniciativa con la vocación no en hablar de una carne versus la otra, sino de las virtudes y bondades de todas en su conjunto”, aportó Troncoso.

EN VIDEO: FEEDLOT, LECHE, CERDOS, OVINOS Y MAS



Recordamos que MAPA la componen la Asociación Argentina de Productores Porcinos, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, la Cámara Argentina de Productores Avícolas, Mastellone Hnos, Sancor, la Cámara Argentina de Feedlot; la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal, la Cámara de Laboratorios Argentinos Medicinales Veterinarios (Clamevet), la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove), la Unión de la Industria Cárnica Argentina y la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y afines.

Recordamos que MAPA la componen la Asociación Argentina de Productores Porcinos, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, la Cámara Argentina de Productores Avícolas, Mastellone Hnos, Sancor, la Cámara Argentina de Feedlot; la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal, la Cámara de Laboratorios Argentinos Medicinales Veterinarios (Clamevet), la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove), la Unión de la Industria Cárnica Argentina y la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y afines.

Mucho huevo

“MAPA es un ejemplo pocas veces visto de cómo una industria le muestra a la sociedad de qué manera se producen los alimentos que consume”, le señaló a MOTIVAR TV (Ver recuadro) Javier Prida, presidente de CAPIA y representante de una industria del huevo que, en conjunto con la producción de carne aviar, genera US$ 4.000 millones anualmente. Vale decir que, solo el año pasado, la actividad local superó los 12.150 millones de huevos y el consumo alcanzó las 265 unidades per cápita, posicionando al país como el quinto mayor consumidor global de huevos en un ranking que lidera México con casi un huevo por día, por habitante.
“No sabemos si es el techo, pero de aquí en adelante tenemos que pensar seriamente en el mercado externo”, disparó Prida y recordó: “el huevo es versátil, inviolable, muy económico, no tiene aditivos y es un producto que está presente en todas las comidas y muy elegido por los deportistas”.
Durante la jornada, además, se destacó que en el país existen 42,5 millones de gallinas de postura, repartidas en 950 granjas con presencia en Buenos Aires (41%), Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe.
El presidente de CAPIA también señaló que el sector consume 1,1 millones de toneladas de maíz y 400.000 de soja; emplea directa e indirectamente a 25.000 personas y sus galpones cubren 5 millones de metros cuadrados en todo el país.
En el plano global, según cifras de la FAO, desde 2000 hasta el 2030 la población mundial crecerá un 40%. Mientras tanto, solo hasta 2014, la producción de huevos se incrementó un 30%.
“Esto hace suponer que la actividad crecerá más rápidamente que la población, a partir de un incremento per cápita del consumo”, evaluó Prida, quien estima que se alcanzarán los 280 huevos per cápita en nuestro país para 2020.

Con alas

Para Roberto Domenech, presidente de CEPA, la integración de toda la cadena de carne aviar significó una baja sustancial en los costos y una mejora en la productividad de una industria que desde sus inicios -allá por la década del ’60- se apoya en cuatro pilares: buena genética, sanidad, alimentación y manejo. “50 años después, se sigue basando en los mismos pilares, a los que hay que sumarle investigación, ciencia y tecnología”, aportó.
En Argentina, las 210.000 “abuelas” producen más de 7,5 millones de madres, que a su vez, generan 950 millones de pollitos por año, de los cuales 860 millones llegan a faena.
Esto significa 2,08 millones toneladas de producción destinando solo 216.000 ton a la exportación.
En ese marco, Domenech recordó que, a partir de 2003 y tras salir de una situación muy complicada con una producción de 700.000 toneladas de carne de pollo al año, se logró un despegue hasta las cifras actuales, con un consumo interno que pasó de 22 a 45 kilos en el período. A su vez, adelantó que, para 2025 se espera un crecimiento del 3% anual apoyado en un fuerte perfil exportador.
Al finalizar la jornada, Pablo Capriati -secretario de MAPA- señaló: “Nuestros objetivos son claros. La mesa local es el espejo del Consejo Latinoamericano de Proteína Animal (COLAPA) y buscamos comunicar los beneficios de incluir la proteína animal en la alimentación para la salud humana”.

Así lo sostuvo el presidente de CEPA, Roberto Domenech en el marco de la conferencia plenaria sobre Sustentabilidad que se llevó adelante en el V Congreso Argentino de Nutrición Animal.

De la redaccion de MOTIVAR
redaccion@motivar.com.ar

Por CAENA. Gabriel Gualdoni.

Por CAENA. Gabriel Gualdoni.

Al igual que lo viene realizando en los últimos años, CAENA llevó adelante su Congreso Argentino de Nutrición Animal en Parque Norte, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Durante esta quinta edición, se presentaron novedades y avances científicos y técnicos en las distintas producciones animales.

Allí y compartiendo cartel con temáticas ligadas a bovinos, aves, porcinos, acuicultura, fabricación de balanceados y asuntos regulatorios, se concretó una conferencia denominada “Sustentabilidad en la producción de proteínas animales”.

De ella participaron Gabriel Gualdoni (CAENA), Jorge Nazar (CAPIA), Roberto Domenech (CEPA), Rodrigo Troncoso (CAF), Daniel Fenoglio (Cabaña Argentina) y Guillermo Faifer (Clúster acuícola del Nordeste argentino). El objetivo estuvo centrado en dilucidar la percepción de entidades, productores y ciudadanía sobre la intensificación de las actividades, de cara a un futuro que exigirá aumentos en la generación global de alimentos.

 

En los encierres

Desde la Cámara Argentina de Feedlot, Rodrigo Troncoso dejó en claro que toda intervención del hombre altera el ambiente. En relación a la generación de emisiones, explicó que en los engordes a corral se produce más carne con menos recursos y se favorece la eficiencia digestiva del animal en el uso de concentrados. “Esto lleva a generar menor emisión de metano que en las actividades pastoriles, por ejemplo”, sostuvo Troncoso.

Acuícolas. Guillermo Faifer.

Acuícolas. Guillermo Faifer.

Por su parte y al referirse a la percepción que tienen los argentinos sobre la actividad sostuvo que, más allá de una preferencia cultural a ver los bovinos pastando en el campo, en los corrales en los cuales se trabaja de manera adecuada se logran una serie de ventajas. “Los animales tienen un control diario; disponen de una dieta balanceada de acuerdo a sus necesidades y cuentan con agua fresca y limpia todos los días”, culminó.

 

Producción de huevos

En representación de CAPIA, Jorge Nazar inició su alocución con una frase contundente: “Los productores tenemos que trabajar mucho en responsabilidad social empresaria”, para luego complementar: “Sin dudas que el cuidado del medio ambiente es central, aunque sin olvidarnos que además de alimentar a una demanda global creciente, deberemos hacerlo de un modo que sea económicamente viable para que todos adquieran proteína animal”.

En corrales. Rodrigo Troncoso.

En corrales. Rodrigo Troncoso.

Poniendo como ejemplo el caso de regulaciones que impiden comercializar huevos (en Alemania) provenientes de gallinas que producen en jaulas, el referente explicó que “solemos equivocarnos al responder a estos ataques pura y exclusivamente desde la evidencia científica, siendo que en su resolución también entran en juego componentes emocionales y políticos”. Y propuso: “Los empresarios del rubro debemos comenzar a focalizarnos en aceitar la forma en que comunicamos las ventajas de nuestros productos”.

 

El caso avícola

Domenech. Referente de CEPA.

Domenech. Referente de CEPA.

En línea con las declaraciones de Nazar, Roberto Domenech enfatizó en la importancia de “comunicar todo lo positivo e imprescindible que tiene que ver con las producciones intensivas responsables”. En ese sentido, el presidente de CEPA agregó que la dinámica de la actividad avícola le permitió al sector cambios significativos en materia de sustentabilidad.

“Hace 30 años pagábamos para hacer algo con las plumas, mientras que hoy son un producto de exportación (parte del alimento balanceado de la acuicultura)”, explicó. Y agregó: “Tanto la recuperación de los aceites de las vísceras, como de las harinas de carne tienen hoy que ver con el desarrollo de la industria del Pet”.

En materia de efluentes, recordó que en avicultura se pueden extraer grasas líquidas y aceites. “También barros industriales para calderas, situación que se usa en el 35% de la producción, produciendo un ahorro de US$ 60 mil dólares mensuales por el no uso de combustibles”.

Por otra parte, el referente coincidió en la necesidad de evaluar acciones para mercados exquisitos de 500 millones de habitantes, como el europeo, y otros que no pueden pagar la ingesta mínima y necesaria de alimentos. “Deberemos armonizar estas situaciones, pensando en los conceptos de soberanía y seguridad alimentaria, que están en pleno desarrollo en distintos países”, destacó el directivo. Y agregó: “En algunos lugares la avicultura se impulsa incluso a contra costo, pensándola en función de las proteínas que requerirán los habitantes”.

Cría de cerdos

Porcinos. Guillermo Fenóglio.

Porcinos. Guillermo Fenóglio.

A su turno, fue Daniel Fenoglio quien explicó que hoy el efluente del porcino se percibe como un activo en el mundo, compartiendo una serie de ejemplos: “En Estados Unidos se abren galpones para poder usar el excremento como fertilizante y en Chile se genera energía eléctrica a partir de los gases; mientras que en otros países este efluente se utiliza como alimento para los rumiantes, reemplazando hasta el 30% de las dietas en un feedlot”, describió. Más allá de esto y al referirse al mercado, Fenoglio explicó que hoy el consumidor exige sanidad, seguridad alimentaria, trazabilidad y bienestar en los animales.

 

El “boom” acuícola

“La acuicultura empieza a tener protagonismo en nuestro país, gracias a la modalidad de Clúster, como el instrumentado en el NEA entre las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones”, sostuvo Guillermo Faifer, tras mencionar el aporte del PROSAP en este sentido. Además, el referente mencionó que por medio de esta iniciativa se apunta a trabajar en especies como el surubí y el dorado.

Desde CAPIA. Jorge Nazar.

Desde CAPIA. Jorge Nazar.

“Sin embargo, la principal apuesta está planteada para el caso del pacú (producción que ya supera las 2.000 toneladas), donde por ejemplo en el Chaco ya existe una empresa que ha desarrollado 14 subproductos”, agregó.

En materia de desafíos, Faifer se refirió a la necesidad de mejorar la nutrición y así lograr para todos los casos niveles de conversión que ya oscilan entre 1.1 y 1.2, inclusive en emprendimientos locales para pacú y tilapia. “Tenemos mucho por crecer también en el mejoramiento genético”, subrayó ante los asistentes.

Al ser consultado sobre la percepción de los consumidores en cuanto a pescados surgidos de criadero o pesca, Faifer explicó que existen situaciones por modificar en relación al sabor de los productos. “El gusto a tierra que suele sentirse se debe al mal manejo del cultivo y no al lugar en donde fue realizado”, enfatizó.

Y avanzó: “Eso realmente sucede por la acción de cianobacterias que eliminan goesmina. Es un proceso que se puede evitar, tal como lo han hecho en otros países”.

La visión de CAENA

El cierre del panel estuvo a cargo de Gabriel Gualdoni, vicepresidente de la entidad organizadora del Congreso, quien enfatizó en las oportunidades que plantea a futuro la producción animal. “Debemos ser vehementes al comunicar lo que significa la intensificación en materia de avances en la eficiencia, genética, manejo y nutrición; sin descuidar las soluciones que ofrecen tanto la industria farmacéutica, como la biotecnología”, resumió.

A su vez, el representante de CAENA hizo hincapié en la importancia de que la industria incorpore y no margine a la agricultura familiar, al tiempo de insistir en materia de comunicación. “Esta es sin dudas una falencia de nuestros sector: necesitamos un mensaje común y fuerte, en defensa del desarrollo de las proteínas animales”, aseveró. Y concluyó: “Somos todos responsables de difundir conceptos claros que derriben los mitos y las dudas, siempre destacando los aspectos positivos de la actividad. Tenemos que trabajar los mensajes para que lleguen a la cabeza y al corazón de los consumidores”.