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El empresario Daniel Lewin, del fabricante local CDS Group, proyecta que a partir de esa adopción se propagará su uso al resto de la cadena en un mercado potencial de 15 millones de unidades por año.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar
@facusonatti

Argentina sigue debatiendo algo que en el resto del mundo se resolvió hace tiempo. La frase cabe para muchos aspectos que rigen el país y el uso masivo de la caravana electrónica, en el rodeo bovino, no es la excepción.
En busca de saldar esa deuda, a partir del 1 de julio entró en vigencia la Resolución N° 257/2017 del Senasa, por medio de la cual se simplifica y agiliza la identificación del ganado bovino, un mercado que asciende a 15 millones de unidades por año, si se tiene en cuenta los animales adultos.
Sin embargo, es apenas el primer paso hacia un proceso de normalización camino a igualar los estándares internacionales.
Para el empresario Daniel Lewin, gerente de CDS Group, fabricante de caravanas de capitales argentinos, la reciente resolución del Senasa representa apenas el primer paso de un proceso que se iniciará en 2018, de la mano de los feedlots.
“Aquellos sistemas de engorde a corral con más de 10.000 cabezas, de hecho, ya incorporaron este sistema y espero que se de un efecto derrame sobre el resto de la cadena a partir de una demanda hacia los productores de invernada para recibir el ganado con la identificación correspondiente”, analiza.

Una cuenta pendiente
“La primera iniciativa importante que tuvimos en materia de uso de la caravana electrónica fue con el Grupo Bermejo, de la familia Pereda Born, allá por 2008”, recuerda Lewin. CDS Group ahora tiene su propia planta donde fabrica caravanas convencionales y electrónicas en el país. “El año pasado, vendimos 80.000 electrónicas y esperamos cerrar el año con 150.000. Vamos duplicando las ventas cada año, pero el mercado potencial es de 15 millones”, advierte el empresario.
Entre las razones que explican la baja adopción de este sistema, Lewin sostiene que, los productores son muy conservadores y solo los feedloteros, más cerca de la industria, terminan comprendiendo que es una herramienta clave para gestionar bien; se trata de un instrumento de precisión.
“Todo lo que se mide se puede mejorar y eso no está pasando en la ganadería, donde aún se rige por un ‘masomenismo’ donde se termina gestionando mal”, analiza y agrega: “Partimos de la base de que hay campos de engorde en el país que no tienen nisiquiera una balanza”.
El desafío: terminar con las excusas
La última resolución impulsada por el Senasa tiene como principal objetivo la utilización -en los establecimientos situados en la zona libre de fiebre aftosa con vacunación- de una única caravana amarilla del tipo botón-botón obligatoria en la oreja derecha de cada animal, aplicada de modo tal que la numeración quede visible en la cara externa del pabellón auricular de la oreja derecha.
Para Lewin, con este sistema la lectura visual se torna compleja, de hecho, el Senasa confirma que sin el uso de la caravana electrónica no puede darse certeza sobre las cifras de rodeos identificados.
“Mientras en el mundo es uniforme, acá es un menú que genera agujeros en todos lados. Además, hay un doble estándar entre lo que se exporta a la Unión Europea y lo que se vuelca al mercado interno”, se lamenta el empresario.
En materia de números, el costo de una caravana tradicional ronda los $ 20, mientras que el del sistema electrónico alcanza los $ 45, pero para Lewin, de ser obligatorio, se podría reducir a solo $ 30. “Como industria, esperábamos que vayamos a una tarjeta más un botón”, cierra el gerente de CDS Group.

Este modelo favorece el bienestar animal y asegura ganancias de peso. Además mejora la fertilidad del suelo, por lo que la siembra posterior de soja y maíz rinde hasta 10% más.

Ecológico. La superficie es de 5 a 10 veces mayor que un engorde convencional.

Ecológico. La superficie es de 5 a 10 veces mayor que un engorde convencional.

En un escenario global propicio para la ganadería argentina, el INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos, desarrolló un modelo de engorde intensivo que, basado en la rotación entre parcelas, favorece el bienestar animal y asegura ganancias de peso similares a las de un feedlot convencional.
Además, mejora el nivel de fertilidad del suelo y permite la siembra posterior de soja y maíz con aumentos de hasta el 10% en los rindes.
Conocida como “feedlot ecológico”, esta tecnología fue validada durante ocho años de manera experimental y se encuentra aplicada en campos comerciales de la zona núcleo. “Si bien esta nominación fue aceptada para facilitar la adopción, el uso del término ecológico no es estrictamente correcto, debido a que tiene un significado preciso asociado con la producción de carne ecológica certificada”, aclaró Sebastián Vittone, especialista en producción animal del INTA Concepción del Uruguay.
No obstante, Vittone explicó que “la concentración de animales en espacios reducidos con encierres precarios y la falta de programas de instalaciones, así como de estrategias de manejo de insumos y efluentes, generan conflictos desde el punto de vista ambiental en cercanías a ciudades, pueblos y rutas y exigen la búsqueda de otras alternativas productivas”.
Este modelo de invernada estima un número máximo de entre 500 y 1.000 animales por unidad productiva con una carga máxima de 100 cabezas por hectárea –equivalente a 80 m2 por bovino en parcelas de 40 individuos–.
“La superficie es de 5 a 10 veces mayor de la que puede llegar a tener un feedlot convencional”, comparó Vittone. Además, el técnico destacó los resultados de los ensayos y dijo “la asignación de mayor superficie por animal en sistemas de engorde bajo condiciones de encierre no provocan alteraciones relacionadas con la contaminación de suelos y aguas circundantes”.
En cuanto al encierre, sugirió rotar a los animales semanalmente en divisiones de cuatro parcelas para facilitar el manejo de efluentes. “Esas condiciones permiten que el animal vuelva a las parcelas con los excrementos secos, atenúan la liberación de olores desagradables y favorecen la distribución del estiércol, debido a que los bovinos se instalan en diferentes lugares del área de encierre”, remarcó.

Un modelo probado. Lleva 8 años de estudios.

Un modelo probado. Lleva 8 años de estudios.

El encierre se organiza en potreros con un manejo similar a un pastoreo rotativo en franjas o sistema de pastoreo radial sin calle.
Además, requiere caminos accesibles para garantizar el abastecimiento regular de alimento y el tránsito de los animales; utiliza alambrado eléctrico para las divisiones y, según el diseño, incorpora aguadas y comederos móviles.
De acuerdo con el especialista, la provisión de alimentos en tolvas sigue el esquema de “a comedero lleno, grano entero y fibra cero”.
De esta forma, “se eliminan las expresiones de dominancia de los más agresivos respecto de los más pasivos cuando se suministra el alimento en pocas tomas diarias, que generan falta de bienestar animal”, apuntó.
Más allá de la categoría de que se trate, consideró la importancia de incorporar animales de no menos de 200 kilos de peso vivo. “La razón de este peso mínimo se relaciona con la forma de ofrecer la ración –a voluntad– en los comederos tolva y con el peso mínimo de faena fijado por disposición nacional”, explicó Vittone.
La ración utilizada está compuesta por un 90% de maíz y un 10% de concentrado proteico.
“La presencia de grano entero de maíz evita timpanismos y acidosis, ya que no se aporta fibra de ningún tipo durante el engorde –fardo o rollo–“, dijo el técnico, quien además recomendó: “Al igual que en cualquier encierre terminal con granos, es necesario el período de acostumbramiento para aquellos animales que provienen de sistemas pastoriles”.

Aplicación comercial

Proteínas. La ración es a base de maíz (90%) y concentrado.

Proteínas. La ración es a base de maíz (90%) y concentrado.

Con el apoyo del Grupo de Cría Bovina Intensiva del INTA Venado Tuerto, el sistema de feedlot rotativo fue instalado en cuatro establecimientos ubicados en Santa Fe y Córdoba, con diferentes alternativas de parcelamiento, comederos y aguadas. Se realizaron análisis de suelo pre y post engorde y, posteriormente, se hizo la siembra de cultivos de soja y maíz sobre las parcelas fertilizadas bajo este sistema. “Los resultados obtenidos se corresponden con los registrados en los ensayos del instituto en cuanto a la incorporación de minerales –fósforo, sobre todo–“, señaló el técnico.
Por su parte, los cultivos de soja y maíz –cosechados en las parcelas donde se estableció el engorde– obtuvieron un 9 y 10% más de rendimiento respectivamente, con relación a los índices registrados en un lote testigo sin animales. Según el establecimiento, se utilizó una carga de entre 30 y 50 animales por hectárea, mientras que la duración total de los ciclos de engorde osciló entre 105 y 140 días. “En todos los casos, los empresarios que adoptaron el sistema encontraron un importante aporte de fertilizante, a través del bosteo residual que los animales dejaron en la parcela”, explicó Vittone.

Ocho años a prueba

Los estudios a campo, llevados a cabo por el INTA Concepción del Uruguay, comprobaron que el aporte de las deyecciones al suelo –con una carga de 100 cabezas por hectárea durante 100 días– equiparó la fertilización requerida por un cultivo agrícola de alto potencial. “
Esto abre la posibilidad de compatibilizar un sistema de engorde no contaminante con un manejo sustentable de los suelos en rotación”, valoró Vittone. Asimismo, se registraron mejoras en la fertilidad del suelo que “alcanzaron incrementos de fósforo compatibles con un cultivo de alto potencial de rendimiento”, detalló el técnico.
En referencia a la productividad del rodeo, el especialista calculó que la duración de los períodos de engorde y la evolución de peso de los animales son comparables con las observadas en los engordes a corral con granos de tipo tradicional. Y avanzó: “Los resultados obtenidos indican que, prácticamente, no se forma barro –característico de los encierres a corral en la pampa húmeda–, incluso luego de precipitaciones de 80 mm; no se perciben los olores desagradables y los animales tienen más espacio y siempre disponen de un lugar seco para echarse”, enumeró Vittone. Con relación al impacto, el especialista aseguró que este modelo de invernada “permite anticiparse medidas paraarancelarias basadas en la contaminación ambiental derivada de los feedlots tradicionales para posibles destinos de exportación”.

A la medida regional

El sistema de engorde diseñado constituye una alternativa al encierre convencional en la zona entrerriana, donde la ocurrencia de precipitaciones en invierno y el carácter arcilloso de los suelos acentúan situaciones no deseadas –recurrentes en los feedlots– como concentración de animales, formación de barro en los corrales y emanación de olores desagradables.
“El problema se agrava con la adopción de la tecnología convencional que, desarrollada para precipitaciones menores a 400 mm, se aplica en una región con un promedio de 1.000 mm anuales y una distribución importante de lluvias en el invierno, lo cual es sinónimo de barro y ‘falta de piso’”, describió el especialista del INTA. Al mismo tiempo, “esto aumenta el riesgo de la producción de olores y los procesos de contracción y expansión, que caracterizan a las arcillas del suelo, crean condiciones para la infiltración de líquidos contaminantes a las napas freáticas”, detalló Vittone.

Este modelo favorece el bienestar animal y asegura ganancias de peso. Además mejora la fertilidad del suelo, por lo que la siembra posterior de soja y maíz rinde hasta 10% más.

Ecológico. La superficie es de 5 a 10 veces mayor que un engorde convencional.

Ecológico. La superficie es de 5 a 10 veces mayor que un engorde convencional.

En un escenario global propicio para la ganadería argentina, el INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos, desarrolló un modelo de engorde intensivo que, basado en la rotación entre parcelas, favorece el bienestar animal y asegura ganancias de peso similares a las de un feedlot convencional.
Además, mejora el nivel de fertilidad del suelo y permite la siembra posterior de soja y maíz con aumentos de hasta el 10% en los rindes.
Conocida como “feedlot ecológico”, esta tecnología fue validada durante ocho años de manera experimental y se encuentra aplicada en campos comerciales de la zona núcleo. “Si bien esta nominación fue aceptada para facilitar la adopción, el uso del término ecológico no es estrictamente correcto, debido a que tiene un significado preciso asociado con la producción de carne ecológica certificada”, aclaró Sebastián Vittone, especialista en producción animal del INTA Concepción del Uruguay.
No obstante, Vittone explicó que “la concentración de animales en espacios reducidos con encierres precarios y la falta de programas de instalaciones, así como de estrategias de manejo de insumos y efluentes, generan conflictos desde el punto de vista ambiental en cercanías a ciudades, pueblos y rutas y exigen la búsqueda de otras alternativas productivas”.
Este modelo de invernada estima un número máximo de entre 500 y 1.000 animales por unidad productiva con una carga máxima de 100 cabezas por hectárea –equivalente a 80 m2 por bovino en parcelas de 40 individuos–.
“La superficie es de 5 a 10 veces mayor de la que puede llegar a tener un feedlot convencional”, comparó Vittone. Además, el técnico destacó los resultados de los ensayos y dijo “la asignación de mayor superficie por animal en sistemas de engorde bajo condiciones de encierre no provocan alteraciones relacionadas con la contaminación de suelos y aguas circundantes”.
En cuanto al encierre, sugirió rotar a los animales semanalmente en divisiones de cuatro parcelas para facilitar el manejo de efluentes. “Esas condiciones permiten que el animal vuelva a las parcelas con los excrementos secos, atenúan la liberación de olores desagradables y favorecen la distribución del estiércol, debido a que los bovinos se instalan en diferentes lugares del área de encierre”, remarcó.

Un modelo probado. Lleva 8 años de estudios.

Un modelo probado. Lleva 8 años de estudios.

El encierre se organiza en potreros con un manejo similar a un pastoreo rotativo en franjas o sistema de pastoreo radial sin calle.
Además, requiere caminos accesibles para garantizar el abastecimiento regular de alimento y el tránsito de los animales; utiliza alambrado eléctrico para las divisiones y, según el diseño, incorpora aguadas y comederos móviles.
De acuerdo con el especialista, la provisión de alimentos en tolvas sigue el esquema de “a comedero lleno, grano entero y fibra cero”.
De esta forma, “se eliminan las expresiones de dominancia de los más agresivos respecto de los más pasivos cuando se suministra el alimento en pocas tomas diarias, que generan falta de bienestar animal”, apuntó.
Más allá de la categoría de que se trate, consideró la importancia de incorporar animales de no menos de 200 kilos de peso vivo. “La razón de este peso mínimo se relaciona con la forma de ofrecer la ración –a voluntad– en los comederos tolva y con el peso mínimo de faena fijado por disposición nacional”, explicó Vittone.
La ración utilizada está compuesta por un 90% de maíz y un 10% de concentrado proteico.
“La presencia de grano entero de maíz evita timpanismos y acidosis, ya que no se aporta fibra de ningún tipo durante el engorde –fardo o rollo–“, dijo el técnico, quien además recomendó: “Al igual que en cualquier encierre terminal con granos, es necesario el período de acostumbramiento para aquellos animales que provienen de sistemas pastoriles”.

Aplicación comercial

Proteínas. La ración es a base de maíz (90%) y concentrado.

Proteínas. La ración es a base de maíz (90%) y concentrado.

Con el apoyo del Grupo de Cría Bovina Intensiva del INTA Venado Tuerto, el sistema de feedlot rotativo fue instalado en cuatro establecimientos ubicados en Santa Fe y Córdoba, con diferentes alternativas de parcelamiento, comederos y aguadas. Se realizaron análisis de suelo pre y post engorde y, posteriormente, se hizo la siembra de cultivos de soja y maíz sobre las parcelas fertilizadas bajo este sistema. “Los resultados obtenidos se corresponden con los registrados en los ensayos del instituto en cuanto a la incorporación de minerales –fósforo, sobre todo–“, señaló el técnico.
Por su parte, los cultivos de soja y maíz –cosechados en las parcelas donde se estableció el engorde– obtuvieron un 9 y 10% más de rendimiento respectivamente, con relación a los índices registrados en un lote testigo sin animales. Según el establecimiento, se utilizó una carga de entre 30 y 50 animales por hectárea, mientras que la duración total de los ciclos de engorde osciló entre 105 y 140 días. “En todos los casos, los empresarios que adoptaron el sistema encontraron un importante aporte de fertilizante, a través del bosteo residual que los animales dejaron en la parcela”, explicó Vittone.

Ocho años a prueba

Los estudios a campo, llevados a cabo por el INTA Concepción del Uruguay, comprobaron que el aporte de las deyecciones al suelo –con una carga de 100 cabezas por hectárea durante 100 días– equiparó la fertilización requerida por un cultivo agrícola de alto potencial. “
Esto abre la posibilidad de compatibilizar un sistema de engorde no contaminante con un manejo sustentable de los suelos en rotación”, valoró Vittone. Asimismo, se registraron mejoras en la fertilidad del suelo que “alcanzaron incrementos de fósforo compatibles con un cultivo de alto potencial de rendimiento”, detalló el técnico.
En referencia a la productividad del rodeo, el especialista calculó que la duración de los períodos de engorde y la evolución de peso de los animales son comparables con las observadas en los engordes a corral con granos de tipo tradicional. Y avanzó: “Los resultados obtenidos indican que, prácticamente, no se forma barro –característico de los encierres a corral en la pampa húmeda–, incluso luego de precipitaciones de 80 mm; no se perciben los olores desagradables y los animales tienen más espacio y siempre disponen de un lugar seco para echarse”, enumeró Vittone. Con relación al impacto, el especialista aseguró que este modelo de invernada “permite anticiparse medidas paraarancelarias basadas en la contaminación ambiental derivada de los feedlots tradicionales para posibles destinos de exportación”.

A la medida regional

El sistema de engorde diseñado constituye una alternativa al encierre convencional en la zona entrerriana, donde la ocurrencia de precipitaciones en invierno y el carácter arcilloso de los suelos acentúan situaciones no deseadas –recurrentes en los feedlots– como concentración de animales, formación de barro en los corrales y emanación de olores desagradables.
“El problema se agrava con la adopción de la tecnología convencional que, desarrollada para precipitaciones menores a 400 mm, se aplica en una región con un promedio de 1.000 mm anuales y una distribución importante de lluvias en el invierno, lo cual es sinónimo de barro y ‘falta de piso’”, describió el especialista del INTA. Al mismo tiempo, “esto aumenta el riesgo de la producción de olores y los procesos de contracción y expansión, que caracterizan a las arcillas del suelo, crean condiciones para la infiltración de líquidos contaminantes a las napas freáticas”, detalló Vittone.

LA BUENA

Según el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Carlos Casamiquela, “nuestro país volverá a exportar carne a Estados Unidos este año”. Además, sostuvo que la decisión de la OMC -que ya no tiene posibilidades de ser apelada- le da la razón a la Argentina en todos los reclamos principales que formuló contra las medidas adoptadas por Estados Unidos.

LA MALA

Tal como publicara La Nación, por lo menos un tercio de una amplia región agropecuaria de Buenos Aires, que comprende la cuenca del río Salado; el norte y el este de la provincia, sufrió graves pérdidas por las últimas inundaciones. Son 4,1 millones de Has: el 32,8% de la superficie. “Podrían perderse 50.000 terneros (por un valor de alrededor de $200 millones)”.

84,7

Son los kilos de carne per cápita anuales que consumimos los argentinos según un reporte realizado (para el ejercicio 2014) la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
De este modo, Argentina se encuentra quinta en el ranking liderado por Australia (100 kilos, principalmente cordero), al que le siguen Estados Unidos, Israel y Uruguay.

85.732

Fueron las toneladas de cortes frescos bovinos argentinos exportados en los primeros siete meses de 2015. De ese total, un 32% se destinó al mercado chino oficiales del Senasa. Se trata de una cifra 192% superior a la registrada en el mismo período de 2014, tal como publicó el sitio valorsoja.com. En los siguientes lugares del ranking se ubican Chile, Israel, Rusia y Alemania.

37

Son los millones de dólares con los cuales contarán Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay para erradicar la fiebre aftosa hasta 2020, según informó el director de Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería uruguayo, Francisco Muzio. Los recursos serán aportados por el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur. A fin de año, Venezuela se integrará al Comité.

58.3

Fue el porcentaje de ocupación para los feedlots locales en agosto.
Así el sector alcanzó su techo de 2015. Además, desde la Cámara Argentina de la actividad se sostuvo: “En lo que va del año, se estima que a nivel nacional, debido a los bajos precios de los cereales, la cantidad de animales que se están terminado a corral superarán lo que fue en el 2014 al menos en un 10%”.

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La noticia fue bien aceptada por la entidad que nuclea a los productores. Se espera que las primeras operaciones se vehiculicen a lo largo de 2015.

Tras cinco años de gestiones, nuestro país accedió a participar del cupo de 48.200 toneladas de carne bovina que ingresan al mercado europeo por medio de la denominada Cuota «Feedlot» o «481», generándose una oportunidad para el sector productivo y un incentivo concreto para la exportación de los frigoríficos locales.

Vale destacar que, a diferencia de la Hilton, esta cuota no es asignada en porciones a los países, sino que todos los habilitados a hacerlo compiten por parte de esas 48.200 toneladas disponibles, las cuales se distribuyen en cuatro trimestres de 12.050 toneladas cada uno, de junio a julio y sin limitaciones de cortes.

Interesante es que esos montos vienen siendo subutilizados: en el último período, el saldo sin cubrir fue de 6.000 toneladas. El resto fue aportado en un 50% por Estados Unidos, y luego Uruguay, Australia, Canadá y Nueva Zelanda.

En el marco de la noticia, fue el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Gabriel Delgado, quien sostuvo ante diversos medios que «por tratarse de un negocio de bajo volumen pero de alto valor, el nuevo mercado no impactará en el consumo de los argentinos; por el contrario, todo lo que sobre de las reses, que no se exporten, aumentará la oferta en el mercado interno».

¿TAMBIEN SE ABRE EL MERCADO DE ESTADOS UNIDOS?

Tal como publicara Miguel Gorelik en valorcarne.com.ar, a fines de agosto el gobierno de los Estados Unidos publicó en el Boletín Oficial un proyecto de norma para declarar que las importaciones de carnes bovinas de la Argentina, al Norte de la Patagonia, no implican riesgos de transmitir el virus de la aftosa.
La iniciativa se abrirá a comentarios por un lapso de 60 días y luego el USDA prepararía la norma definitiva.
La misma debería ser muy similar a la que en 1997 autorizó, por primera vez, el ingreso de carnes argentinas al territorio de los Estados Unidos y que rigió, con un intervalo, hasta marzo de 2001, cuando el Senasa oficializó la existencia de numerosos focos de aftosa.
Esta probable «rehabilitación» abre perspectivas interesantes y significa un pasaporte para negociar con otros países que siguen cerrados, como Canadá y Taiwán, o que nunca abrieron como, por ejemplo, Japón y México.

 

Asimismo, Jorge Dillon -subsecretario de Ganadería- expresó que: “Desde el punto de vista económico, la 481 es una excelente oportunidad para la Argentina puesto que -a diferencia de la Hilton- no posee arancel, por lo que permite ingresar a la Unión Europea con carne de un alto precio (cerca de US$ 16.000 la tonelada)”.

Según trascendió, el plan consensuado en Argentina propone integrar inicialmente la Cuota con unos ocho cortes, que implicarían dejar en el mercado interno un importante volumen de carne proveniente de la producción de estos animales, los cuales deberán rondar los 440 a 480 kilos a faena. En ese sentido, las estimaciones iniciales prevén que durante 2015, y por trimestre, los productores locales podrán tener un acceso de entre 1.000 y 2.000 toneladas.

 

Los requisitos

Entre las cuestiones exigidas por la UE para la importación de este tipo de carne, se destaca que los cortes deberán proceder de novillos de menos de 30 meses que, en los 100 días previos a la faena, como mínimo, únicamente hayan sido alimentados con raciones constituidas por no menos del 62% de concentrados o coproductos de cereales.

Además, los animales alimentados con estas raciones deberán recibir diariamente un promedio de materia seca, expresado en porcentaje del peso vivo, igual o superior al 1,4%.

«Los feedlots argentinos están en condiciones de producir este tipo de carne sin problema, aunque sin dudas con un mayor costo por tratarse de animales más grandes y con una alimentación más estricta que lo habitual», agregó el médico veterinario Jorge Dillon.

Al tanto de la novedad, el gerente de la Cámara Argentina de Feedlot, Rodrigo Troncoso, explicó ante medios nacionales que el acceso de nuestro país a la mencionada cuota representa un paso adelante, a la vez que destacó: «Hasta principios del año que viene será difícil poder exportar bajo el paraguas de esta Cuota, lo cual no quita que valoremos la oportunidad que se presenta».

Y luego agregó que los primeros beneficiados seguramente serán los feedlots que prestan servicio de hotelería, porque trabajan con los frigoríficos, que serán los primeros en probar la nueva herramienta.

Cerdos: ¿Cómo viene la producción?

Compartimos los datos provisorios generados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en base a informaciones suministradas por el Senasa y Gestión Estratégica de la Información, disponibles también en el sitio Web miniagri.gob.ar.

Producción (toneladas res con hueso)
Mes / Año 2013 2014 Var.14 / 13% Var. mes anterior
Enero 30.465 33.225 9,06 -13,16
Febrero 28.333 30.642 8,15 -7,77
Marzo 32.429 37.337 15,13 21,85
Abril 35.569 35.745 0,50 -4,26
Mayo 37.041 40.348 8,93 12,88
Junio 33.429 38.342 14,70 -4,97
Julio 37.919
Agosto 36.211
Septiembre 35.668
Octubre 36.865
Noviembre 34.253
Diciembre 38.261
Subtotal Junio 197.265 215.640 9,31
Total Año 416.442 215.640

Mejoras en el margen bruto de los feedlots

 

Grafico FeedlotEn base a un trabajo realizado por Juan Elizalde y Sebastián Riffel, publicado y disponible en valorcarne.com.ar, se compara el margen bruto logrado en los últimos cinco años en dos modelos de feedlots de nuestro país (1.000 y 4.000 cabezas anuales).
«Si bien el margen bruto por cabeza aumenta con la escala, en términos generales es relativamente bajo (U$S 3,5 a U$S 22 para 1.000 y 4.000 cabezas, respectivamente)», sostuvieron los profesionales.

Los índices de la leche

 

Grafico tendencias indices lecheSegún un informe de la Fundación PEL, el índice de costo de producción de leche aumentó un 0,3%  mientras que el de precio de la leche registró para el mismo mes un aumento del 1,1 %. «Cuando analizamos un período mayor de tiempo, diciembre-mayo, la tasa mensual promedio para el índice de precio fue de 4,8% y la del índice de costo del 2,5%. La favorable relación del precio de la leche con respecto a los precios del pellet de  soja y del maíz, compensa en parte el perjuicio económico producido por la caída de producción derivada del exceso de agua en la mayoría  de las cuencas lecheras», explicaron.

Menos volumen y más precio

El último remate de Rosgan realizado en julio mostró dos variables importantes para la definición de los precios: un menor volumen producto del fin de la zafra y un precio que registra alzas en todas las categorías.
Precios promedios: terneros $17,88; terneras $16,82, terneros/as $17,14; terneros Holando $13,01, novillos Holando $12,50; novillos de 1 a 2 años $16,30, novillos de 2 a 3 años $13,45; de más de 3 años $12,95, vaca de invernada $7,67, vaquillonas de 1 a 2 años $15,09; de 2 a 3 años $13,70 (precio único), vacas con cría al pie $2.867,53 y con garantía de preñez $4.204,21.

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El archivo no se borra

Crecimiento del mercado local: “Hay que poder pensar en el día después”.
Abril de 2009.
Análisis de los profesionales: ¿Quién es el médico veterinario argentino?.
Septiembre de 2007.

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