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En los primeros seis meses de despacharon 226.910 toneladas equivalente res con hueso, lo que representa un 15,4% de la faena total.

La faena bovina sigue en valores altos, solo en julio ascendió a 1.055.425 cabezas, según lo refleja el último reporte de Agroideas, elaborado por los consultores Dr. Fernando Gil y Dr. Federico Santangelo.
Estos valores continúan la tendencia observada en el transcurso del presente año. La novedad del mes de julio pasa por la importante disminución de la participación de hembras (41%) y por el incremento en el precio del ganado gordo (6,4%), a pesar de la alta oferta, lo cual permite un consumo de carne vacuna por habitante de 57,4 kilos en el primer semestre.
En contraposición, el ternero no sufrió alteración, por lo cual hoy está en los mismos valores que el gordo de consumo, relación que no se observaba en los últimos meses. En los últimos 24 meses, el valor del ternero fue el que menos subió con respecto a otros eslabones de la cadena, y frente a un insumo clave como el maíz.
“La sequía de fines del 2017 y principios del 2018 sumada a la retención de hacienda que ocurrió principalmente en el año 2016 son factores clave para explicar la alta oferta de hacienda para faena”, señalan los especialistas.
Si bien el precio del ganado se ve relegado con respecto a otras variables, como contra el dólar según lo detallamos en nuestro informe anterior, lo mismo ocurre frente a la inflación. La baja no es más pronunciada gracias al importante aumento en el volumen destinado a la exportación, que mostraron un incremento del 63% con respecto al 2017, con una participación del 15,4% sobre la producción de carne.
De acuerdo a los datos relevados por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario la faena del mes de julio fue de 1.055.425 totalizando un total de 7,68 M de cabezas en los primeros siete meses del año, lo que representa una faena 7,6% superior a igual período de 2017. (Vale mencionar aquí que Senasa ha dejado de publicar los datos de animales enviados a faena desde el mes de mayo, por lo cual las diferencias o menores faenas se deben al cambio de fuente).
Al igual que lo expresado en el mes pasado, los niveles de faena seguirán siendo importantes en los próximos meses, dado el alto nivel de ocupación que poseen los corrales de engorde. Asimismo, analizando las diferentes categorías, es de esperar que disminuya la oferta de vaca para faena entrada la primavera.
Por otra parte, el precio de los terneros, se recuperarán en los próximos meses, a partir de la excelente relación de reposición actual y la disminución de terneros de destete en primavera.
“La industria exportadora continúa con un dólar favorable para el negocio generando firmeza para las categorías de vacas y novillos”, cierran.

Para acceder al informe completo:
Dr. Fernando Gil: fernandogil@agroideas.net
Dr. Federico Santangelo: fsantangelo@agroideas.net
www.agroideas.net

El contexto climático que atraviesan las principales zonas productivas del país ha llevado a los productores a liquidar más cantidad de hacienda de la que se esperaba. ¿Qué pasa con los precios?

FEDERICO SANTANGELO Y FERNANDO GIL
Consultores en Agroideas
contacto@agroideas.net

Algunas cuantiosas lluvias a fines de marzo parecen haberle puesto un punto y aparte a la prolongada sequía que azotó a gran parte de la Pampa Húmeda. Sin embargo, algunos coletazos de los más de seis meses de estrés hídrico complican el panorama del sector ganadero, con campos que se achican al tiempo que se complica la siembra de verdeos y pasturas, así como del “rebrote” de las que serán la base forrajera del próximo invierno.
Por lo tanto los productores están adelantando las ventas de la invernada y las vacas gordas, vacías y rechazo, para alivianar los campos.
Otra consecuencia de la sequía es el aumento el precio de los granos, maíz y soja, que incrementan el costo de la alimentación tanto de la actividad bovina, como la aviar y la porcina.
En números, hubo un importante incremento de la faena en el mes de febrero que superó el millón de cabezas, situación que no ocurría desde el año 2009 cuando se vivía un fuerte proceso de liquidación de stock. A pesar de este incremento de la faena, los precios del “gordo” subieron un 6%, sostenido principalmente por la exportación. China es el principal país de destino de las ventas que lleva la categoría vaca manteniendo los valores de la hacienda.

Gráfico Agroideas

Al matadero
La faena de bovinos del mes de febrero superó el millón de cabezas (1.040.479) un 14,6% superior al mismo mes de 2017.
A su vez, la faena del primer bimestre del año es la más alta desde 2010 y un 11% superior al primer bimestre del año pasado.
Además y por cuarto mes consecutivo, la faena de hembras alcanzó guarismos del 45%, en donde podemos definir que el período de retención de vientres se acabó. Esto no llevaría todavía a pensar que en entramos en un proceso de liquidación sino que las expectativas del productor disminuyeron condicionadas sin dudas por la condiciones climáticas.


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La persistencia de la sequía en importantes zonas productivas, tendrá incidencia futura en los niveles de producción. Productores afectados no piensan en retener o agrandar los rodeos, sino más bien en achicarlos dado que no se pueden implantar los verdeos o pasturas y el rebrote de las pasturas en nulo en las zonas afectadas que constituirán la base forrajera invernal.

Según Federico Santangelo, director de Agroideas, esta actividad arroja un margen bruto de hasta $9.600 por hectárea al año y una rentabilidad neta anual -sobre suelo arrendado- en torno al 13%.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

Clave. “Incrementar la eficiencia productiva y, por ende, los volúmenes.”

Clave. “Incrementar la eficiencia productiva y, por ende, los volúmenes.”

La producción ganadera es una de las industrias más representativas de la economía argentina. Solo la actividad primaria factura más de US$ 7.000 millones cada 12 meses; es decir, el equivalente a lo que recaudó el Estado en concepto de los derechos de exportación en soja, cada año, durante la última década.
Sin embargo, los índices productivos se mantienen estancos desde hace al menos 25 años, con niveles nacionales de preñez y destete que no pueden romper el tantas veces mencionado techo del 60%.
Tal como se destaca en la editorial de esta publicación y en el marco de su 15º Aniversario, MOTIVAR se ha planteado este año el desafío de reunir el testimonio de referentes y expertos en las actividades más destacadas de la producción animal nacional. Y es en ese sentido, que compartimos una interesante charla con el asesor veterinario y consultor Federico Santangelo, director de Agroideas, quien analizó pasado, presente y futuro de la ganadería nacional.

MOTIVAR: ¿Cuál es hoy la foto de la ganadería argentina?
Federico Santangelo: El sector sigue con la problemática que se originó entre 2008 y 2009 cuando se liquidaron 12 millones de cabezas.
Hasta ahora, apenas se recuperó entre un 40% y un 50% de ese stock. Eso te habla de una escasez en la oferta de carne que llevará muchos años más en recuperarse.

M: ¿Qué alternativas existen para avanzar en esta recuperación?
FS: En aquel momento generamos un modelo de simulación que trazaba la recuperación en un período de 10 años y medianamente se viene cumpliendo, aunque claro que en esos tiempos Argentina producía 3,3 millones de toneladas de carne al año y ahora estamos en los 2,7 millones. Es decir, nos están faltando al menos 500.000 toneladas que, por lo pronto, son las que no se exportan.
La suma de la escasez de oferta de hacienda (terneros y novillos), de faena y, por ende, la falta de carne, explican que los precios hayan subido.
A su vez, el sector sigue haciendo las cosas mal en términos de producción y el 60% de destete ya es una cifra histórica que parece imposible de rebatir.

M: ¿Considera realmente que es imposible mejorar ese índice?
FS: La solución a esta problemática está en incrementar la eficiencia productiva y, por ende, los volúmenes. Para romper esos límites sin dudas se debe trabajar en los cuatro pilares de una buena producción: manejo, nutrición, sanidad y genética.

M: Pero eso tiene un costo, ¿es viable que los productores inviertan en esos aspectos para incrementar los volúmenes actuales?
FS: A la hora de invertir, dentro de estos cuatro pilares, hay dos con mayor demanda de capital: nutrición (implantación de pasturas) y la genética. En cambio, si el productor pretende mejorar la producción con baja inversión tiene que pensar en un buen manejo y atender la sanidad del rodeo.

M: ¿Por qué no se invierte más si está probado que el retorno puede ser mucho mayor al mejorar aspectos como la sanidad?
FS: No sé si es cultural o dónde está la falla. El criador es un eslabón clave si se quiere mejorar la eficiencia productiva y la tecnología está disponible.
Quizás como veterinarios no sabemos comunicar la correcta implementación de un modelo sanitario sustentable; nos detenemos en su costo y no el beneficio.
Sin embargo, hoy vemos un contexto benévolo para el sector agropecuario con una agricultura rentable y una ganadería que también lo es. Lejos de la amplia brecha entre los márgenes que ambas actividades manifestaban en la última crisis de 2008 – 2009, actualmente la posibilidad de diversificar el riesgo es una opción viable y eso de algún modo, junto a un cambio generacional en las empresas agropecuarias, abre la posibilidad de incrementar la producción cárnica argentina.

“La posibilidad de diversificar el riesgo entre la agricultura y la ganadería es una opción viable y eso de algún modo, junto a un cambio generacional, abre la posibilidad de incrementar la producción cárnica argentina”.

M: ¿Cuál es el modelo más sustentable para invertir en ganadería?
FS: Hoy el modelo ganadero con mejor margen es la recría intensiva.
Incentivamos a los criadores a avanzar algo más en la cadena, implantando pasturas o verdeos para tener hasta cinco terneros por hectárea. El objetivo es sumarles 120 kilos adicionales a los animales, en un período de seis a ocho meses a pasto y -en lugar de sacar al ternero de destete de 180 kilos- llévalo a los 280 o 300 kilos. Para ello será necesario no perder de vista la sanidad y el manejo de la hacienda. Este modelo está probado y arroja un margen bruto anual de $9.600 por hectárea. Si la actividad se realiza sobre suelos arrendados, la rentabilidad neta anual puede superar el 13% en dólares.
De este modo, el modelo se presenta como una manera de diversificar el riesgo y optimizar el uso de la explotación, haciendo agricultura y ganadería, sin resignar márgenes.

M: ¿Qué pasa con los márgenes en el resto de los eslabones?
FS: Hoy los márgenes en cría se están acotando porque el precio del ternero subió muchísimo a fines de 2015 (hasta un 50%) pero luego se estancó; a tal punto que tenemos precios relativos incluso por debajo a los de hace un año.
Aún no se puede decir que es un escenario malo, pero los costos van ganando terreno. En un modelo con buena eficiencia productiva (un nivel de destete del 84%, sobre suelo arrendado) el margen neto por hectárea ronda los $600 anuales.
En el caso de los feedlots, los márgenes son muy justos y, desde hace un año, cuando el precio del maíz subió, la situación se tornó aún más complicada.

M: ¿Es negocio ser productor ganadero?
FS: Debemos tener en cuenta que el productor no puede interferir en materia de precios: sus ingresos se miden en “Precio xCantidad”, es Microeconomía.
Por eso, más allá de que el ganadero haga todo muy bien y su vecino, todo mal, cuando salgan a vender su ternero ambos van a cobrar $35 el kilo.
Esto nos quiere decir que debemos trabajar sobre la cantidad. ¿Cómo?
Tranqueras adentro y en un campo de cría eso lo explica el porcentaje de preñez, los destetes y carga de animal por hectárea. En la medida que un productor no trabaje bien (con un nivel de destete inferior al 80%) dependerá de buenos preciospara tapar las ineficiencias: será rentable porque su mercadería vale mucho.
En cambio, cuando los precios no son los mejores, como ahora, empieza a mirar más los gastos. Mientras que cuando los precios son decididamente malos, solo el productor eficiente sobrevive. ¿El resto? Se funde. Así fue como desaparecieron 12 millones de cabezas y, con ellas, muchos establecimientos.

“En la medida que el productor no trabaje bien (con niveles de destete inferiores al 80%) dependerá solo de buenos precios para tapar las ineficiencias”.

M: ¿Es un incentivo real el recuperar mercados de exportación?
FS: En la práctica, las exportaciones no despegan y entre las razones de por qué esto ocurre se suman un mercado interno que paga más y la falta novillos. A su vez, con un dólar atrasado y costos en alza, la industria frigorífica no está pasando un buen momento. A todo esto se suma la competencia desleal por parte de las cooperativas de trabajo que no pagan cargas salariales y aquellas plantas fuera de la supervisión del Senasa.
Todo esto nos saca competitividad.

M: Pero si se recupera el comercio internacional, ¿subirá la producción?
FS: En el hipotético caso que se recuperen las exportaciones, el volumen total de producción crecerá poco, y solo a costa de la oferta interna.
Este año vemos precios planchados, después de un 2016 de estabilidad tras el fuerte aumento de 2015. China en el mercado externo es un jugador demandante, el mundo compra carne, pero no tenemos la categoría de exportación disponible, que es el novillo y estamos caros en dólares. Suena demasiado optimista pensar que este año vamos a exportar 300.000 toneladas.

M: ¿Cuáles son las expectativas?
FS: A mediano plazo, dependerá de cómo el productor reaccione: hoy crece vía retención de vientres y no a través del incremento de su eficiencia productiva.
Si sobre 100 vacas, 20 se descartan cada año y, a su vez, con un destete del 60%, la mitad de los terneros son hembras, al menos 20 deben reponer a las vacas descartadas.
Cuando se da retención de vientres el número se eleva a 23 o 24 hembras, resignando cabezas enviadas a faena. Sin embargo, nadie piensa en el destete, si fuese del 80% la producción de hembras sería de 40 por cada 100 vacas y la posibilidad de incrementar el rodeo se multiplicaría más rápido.

M: ¿Sigue la retención de hembras?
FS: Si, aún estamos en un proceso de retención, que comenzó hace dos años.
La faena de hembras se mantiene por debajo del 43% del total y eso significa inversión por parte del productor; cuando supera el 46% estamos ante liquidación de vientres, por lo tanto un ratio entre 44 y 45% denota estabilidad.
Nunca en los últimos 20 años hubo tres años de retención.Sin embargo, en este 2017 el ánimo se aplacó levementedespués de la fuerte expectativa inicial que despertó el nuevo Gobierno en el sector.