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ESTRATEGIAS PARA ABORDAR UNO DE LOS TEMAS SANITARIOS MÁS COMPLEJO DE ERRADICAR

“Se debe apuntar a dar un uso óptimo a los garrapaticidas que aún son efectivos”

Valenzuela. Al frente del Programa oficial en la lucha contra una una efermedad que causa importantes pérdidas productivas.

Valenzuela. Al frente del Programa oficial en la lucha contra una una efermedad que causa importantes pérdidas productivas.

El MV Mariano Valenzuela está a cargo del Programa oficial del Senasa para controlar la garrapata bovina. Al tanto de la problemática actual, propone combinar tratamientos estratégicos con medidas de manejo que permitan contrarrestar el alto impacto económico en los rodeos.

Solana Sommantico
solana@motivar.com.ar

La situación de la Argentina con respecto a la resistencia instalada o emergente de ciertas poblaciones de garrapatas a algunos principios activos en bovinos, es preocupante. Tanto como la evidente falta de consenso entre las distintas entidades públicas y privadas vinculadas a esta problemática sanitaria tan arraigada en la ganadería nacional. Y si a ello le sumamos su actual dispersión, la falta de capacitación en muchos establecimientos y el difícil control en las fronteras, sin dudas que el combo se muestra cada vez más complejo.
Frente a este escenario, desde MOTIVAR dialogamos con Mariano Valenzuela, médico veterinario a cargo del Programa para la Erradicación de la Garrapata del Bovino del Senasa, quien aportó información y su visión específica sobre una problemática instalada en el país desde hace décadas.

MOTIVAR: ¿Cómo podríamos definir la importancia específica de la garrapata bovina en nuestro país?

Mariano Valenzuela: Esta ectoparasitosis continúa siendo una de las principales causas de pérdidas económicas en la ganadería. El impacto sanitario y económico que provoca incentivó durante mucho tiempo el desarrollo de numerosas campañas de lucha en busca de su erradicación. En 2017, el Senasa puso en vigencia el nuevo Plan Nacional de Control y/o Erradicación de la Garrapata del Bovino Rhipicephalus (B.) microplus, donde establece como responsabilidad primaria e ineludible del productor pecuario el velar y responder por la sanidad de su producción.
Las tres zonas epidemiológicas, en las que está dividido el país, tienen una estrategia con acciones sanitarias específicas: en la zona de Control (infestada), lo fundamental es la adopción de un régimen de tratamientos estratégicos, con el fin de mantener una parasitación compatible con niveles adecuados de producción, y segundo, asegurar que las tropas que se despachen hacia zona libre no estén parasitadas.
En la de Erradicación, los predios tienen la obligación de aplicar una estrategia de eliminación progresiva del parásito. Por último, en la zona Indemne la principal tarea es la detección temprana y urgente resolución de focos emergentes.
Cabe agregar que, como toda estrategia sanitaria, una vez transcurridos tres años de su implementación, la Resolución Senasa N°382/17 se encuentra en un proceso de revisión. Para ello, el Senasa convocó a una primera reunión técnica con expertos sobre el tema y todos los actores involucrados en la lucha contra la garrapata, para discutir diferentes aspectos técnicos y administrativos que quizás conlleven a un replanteo de algunos de los ejes mencionados.
Con motivo de la situación de crisis sanitaria dada por la pandemia de COVID19, no pudieron concretarse nuevas reuniones, pero internamente desde el Organismo, continuamos con dicha revisión.

¿Cuál es la visión respecto del funcionamiento de las zonas de control?

En los próximos años, un desafío será encontrar alternativas de control que minimicen el uso de antiparasitarios externos, combinando tratamientos estratégicos con medidas de manejo, por ejemplo, sumado a la búsqueda de una vacuna efectiva como otra herramienta, en un esquema de Control Integrado de Parásitos (CIP).
El cambio conceptual se refiere a dejar de creer que los productos químicos son una fuente inagotable y la única alternativa para controlar la garrapata.
Se debe apuntar a dar un uso óptimo a los garrapaticidas que aún son efectivos, mediante la integración de herramientas y estrategias químicas y no químicas, además de buscar una reducción en el grado de exposición de las poblaciones a productos que pueden potencialmente alterar el medio ambiente.
El CIP es un cambio de actitud a favor de: a) Uso racional de garrapaticidas; b) Incrementar la vida útil de los grupos químicos; c) Evitar la utilización de los principios activos por agotamiento; d) Utilización de buenas prácticas de manejo; e) Resguardo de la salud pública, mediante la inocuidad alimentaria; f) Bienestar animal; y g) Disminución de la contaminación del medio ambiente.

¿Cómo evalúa la situación en cuanto a la resistencia a drogas?

La situación de la Argentina con respecto a la resistencia instalada o emergente de ciertas poblaciones de garrapatas a algunos principios activos es francamente preocupante. Las razones son varias: se desconoce exactamente el grado de dispersión que tiene la resistencia a algunas moléculas garrapaticidas, o el grado que tiene la más que probable presencia de cepas multirresistentes; la escasez de laboratorios de diagnóstico con técnicas convalidadas internacionalmente (FAO); la falta de capacitación en algunos profesionales veterinarios para afrontar la problemática con un conocimiento técnico acorde a la magnitud del problema, entre otras falencias que se observan en forma cotidiana.
No obstante, todavía es posible tratar de contener la extensión del problema con cambios criteriosos en la generación del diagnóstico de situación, las determinaciones de sensibilidad de la población problema por medio de bioensayos de calidad, la rotación de moléculas garrapaticidas en forma adecuada, ya sea con tratamientos supresivos si aún es posible, o con la finalidad de control de la cepa en campos de alto riesgo en zona endémica.
La principal causa de la génesis de la resistencia emergente es la selección de genes resistentes provocada por los reiterados tratamientos con una sola molécula o distintos productos comerciales con formulaciones a base del o de los mismos principios activos.
En la Argentina está documentada la resistencia a piretroides, organofosforados y amitraz en forma histórica y más recientemente al fipronil.
Por lo tanto, es posible que la situación no sea tan grave como en países vecinos que poseen resistencia comprobada a casi todas las moléculas existentes y comercializadas o a todas.
Esta situación nos debería poner en alerta al Senasa y otras organizaciones nacionales y provinciales, a los profesionales veterinarios, facultades de ciencias relacionadas y entre otros, a la industria farmacéutica veterinaria, para generar procedimientos de extensión de los conocimientos, ciertamente existentes, en el país para controlar la emergencia y promover el diagnóstico.

¿Qué pasa durante la zafra de terneros?

En cuanto a los movimientos desde las zonas con garrapatas hacia las zonas libres, es indispensable el estricto cumplimiento del procedimiento de inspección y despacho de tropas, para asegurar que los animales no posean garrapatas y evitar así la dispersión del parásito hacia áreas no deseadas.
Anualmente se registra un importante flujo de animales desde la zona endémica del parásito hacia la indemne; esto se debe a que la producción de las provincias infestadas, de terneros principalmente, en una gran proporción son trasladados al área libre de garrapata para ser invernados en esta zona de mayor aptitud productiva. Durante el 2019, se movilizaron un poco más de 1.02 millones de bovinos y unas 22 mil tropas por este motivo y destino.
Dada la magnitud del total de movimientos y ganado bovino que se desplazan entre dos zonas con estatus sanitario diferente y la necesidad de preservar la zona indemne, es que los esfuerzos deben centrarse en el origen para evitar la diseminación del parasito y lo que podría ser aún más peligroso, que las garrapatas además sean resistentes a ciertos principios activos.
De presentarse esta situación, podría ocasionar daños sanitarios y económicos muy graves, debido a la acción parasitaria y por su capacidad de trasmitir los parásitos del complejo “tristeza de los bovinos”.
Es fundamental dar un enfoque al control de la parasitosis, basados en conceptos epidemiológicos, el manejo del establecimiento en función del tipo y sistema de producción, el uso racional de los garrapaticidas que incluya al bañadero de inmersión como una herramienta de uso estratégico, conocer la sensibilidad de la cepa de garrapata del campo y el autocontrol al ingreso de animales en la zona libre, entre otras que podrían adoptarse.

¿Qué deberían saber los veterinarios en cuanto a las pruebas oficiales de eficacia que realiza el Senasa en los productos garrapaticidas?

Es importante que los veterinarios conozcan lo relacionado a estas pruebas de evaluación de “eficacia” y “poder residual” y el resultado que obtiene cada producto luego de su aprobación y correspondiente autorización, información que se comunica a través del Programa de Garrapatas en la página web del Senasa, de igual manera que la información de contacto del Programa y del Campo Experimental “Camba Punta”, cuyo profesional responsable a cargo es el Dr. Héctor Daniel Citrioni.
El “Porcentaje de eficacia” y los “Días de poder residual” obtenidos en estos ensayos oficiales, permiten seleccionar el producto garrapaticida más adecuado y los intervalos inter-tratamiento correctos.
La metodología de las pruebas estabuladas que se realizan desde el año 1994 y hasta la actualidad, tienen su origen en fórmulas de Drummond, modificadas por Weidhass et. al. en el CSIRO (Australia) y Rodríguez et al en el CIGB (La Habana-CUBA).
De igual modo se realizan continuamente las “Pruebas de erradicación” a campo según normativa vigente, pruebas que pueden solicitar los laboratorios interesados una vez que su producto obtuvo un resultado Satisfactorio en prueba oficial de evaluación de eficacia y poder residual previamente, las que se desarrollan en campos particulares.
Por último, existe normativa también vigente, sobre las pruebas de evaluación de la eficacia y el poder residual de los productos garrapaticidas de contacto utilizados en forma de balneación, que también se realizan en campos particulares desde fines de los años 60 y cuyo último ensayo se realizó en San Lorenzo, prov. de Corrientes en 2014 con un producto a base de cipermetrina y clorpirifós de un laboratorio nacional.
En fecha más reciente, se comenzó a trabajar con procedimientos experimentales con el fin de obtener un despacho de hacienda limpia, ya sea de invernada con baño precaucional previo al embarque o de bovinos con destino a faena.
Esto se hizo teniendo como objetivos la limpieza y la no presencia de residuos en carne (observando como antecedente bibliográfico desarrollos realizados por el DILAVE-Uruguay); y siempre utilizando métodos químicos distintos a los baños tradicionales y como ejemplo de uno de los pasos que se deben seguir para obtener el resultado buscado en forma sostenible en el tiempo, el procedimiento de despacho de hacienda para faena libre de residuos no pudo realizarse en el Campo Experimental.

¿Cómo visualizan la llegada de nuevos productos?

Debe establecerse la diferencia entre nuevas moléculas o principios activos, que se considera a cualquier producto de origen natural, semi-sintético o sintético al que se le atribuye una actividad farmacológica determinada y nuevos productos comerciales que incluyen moléculas, nuevas o con cierta antigüedad, que además contienen los excipientes necesarios para vehiculizar de forma correcta (baños, aspersión, tópicos, bolsas porosas, caravanas, inyectables etc.) la formulación comercial.
El último producto registrado que incluía una nueva molécula obtuvo su informe de evaluación Satisfactorio de la eficacia exigida y el resultado de la prueba de poder residual, el 2 de septiembre de 1997, ensayo realizado en el Campo Experimental Cambá Punta que el Senasa tiene en Corrientes, lugar de evaluación oficial de casi todos los productos garrapaticidas de uso en bovinos desde la década del 80.
Desde esa época hasta la actualidad han aparecido muchos productos comerciales genéricos algunos de gran calidad y eficacia, incluso superando en función de los resultados obtenidos en prueba oficial, a los originales.
Lamentablemente, se cometieron enormes errores por falta de criterio técnico en su utilización, algo que se observa en la gran cantidad de reclamos y reportes de fallas de tratamientos y se siguen cometiendo; por lo tanto, el futuro de los ectoparasiticidas es difícil de vislumbrar. A esta situación puede sumarse que el costo de desarrollo de nuevas moléculas exige entre 8 a 10 años de trabajo científico y entre US$ 100 a 300 millones, ecuación poco atractiva hoy en día para los laboratorios multinacionales.
En los últimos años, han aparecido nuevos productos comerciales con mezclas de moléculas que, utilizados en forma inadecuada, enrarecen aún más la lucha contra los parásitos, dado que en la propuesta actual de rotación de moléculas acaricidas dentro de lo que se conoce como control integrado de parásitos algunos de los productos comerciales utilizados pueden parecer diferentes, pero solo repiten la aplicación de principios activos de igual mecanismo de acción, tal vez dosificados por distintas vías de administración.
Hoy se dispone de un arsenal terapéutico variado y de buena calidad, bondades demostradas en ensayos biológicos, pero se enfrentan grandes desafíos como son el cambio climático y la resistencia emergente, entre otros.
No obstante, si se utilizan los productos garrapaticidas actuales racionalmente con criterio epidemiológico, se puede controlar la garrapata en zona de control en niveles que no representen un riesgo para la producción pecuaria. Y todavía es posible mantener campos limpios o limpiarlos en buena parte de los casos, según interés del productor y también despachar tropas limpias, condición que debería cumplirse voluntariamente hacia cualquier destino, para minimizar el riesgo sanitario de los productores que reciben los animales y tal vez, en otra zona epidemiológica.

Números. Las zonas de control y erradicación abarcan una superficie cercana a los 77,5 millones de hectáreas y unos 15 millones de bovinos. Fuente: Senasa.

Números. Las zonas de control y erradicación abarcan una superficie cercana a los 77,5 millones de hectáreas y unos 15 millones de bovinos. Fuente: Senasa.

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