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LA INDUSTRIA PORCINA DESPLIEGA ALAS

“El status sanitario argentino es un activo que el día que se pierda, no se recupera”

Lisandro Culasso, presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP), analiza su primer año al frente de la entidad tras lograr colocar las primeras 1.000 toneladas de carne de cerdo argentino en China.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

Lisandro Culasso. Socio de Isowean SA y presidente de la Asociacón de Productores Porcinos (AAPP) desde 2018.

Lisandro Culasso. Socio de Isowean SA y presidente de la Asociacón de Productores Porcinos (AAPP) desde 2018.

La Argentina suele toparse con oportunidades tan a menudo que son pocas las veces que realmente logra sacar provecho de ellas. La debacle que sufrió la industria china de carne de cerdo, a partir de la Peste Porcina Africana que ya rasuro, al menos, un 30% de su stock de madres, se presenta como una de esas tantas posibilidades, en este caso, para los productores locales.
¿Podrán aprovecharla?
China explica casi el 50% del consumo mundial de carne de cerdo: una industria que despacha 112 millones de toneladas cada 12 meses y de la cual el gigante asiático, hasta hace poco más de un año, era responsable de unas 54 millones. Mientras tanto, su consumo per cápita ronda los 40 kilos, el doble que en Argentina.
Los analistas estiman que los efectos de esta crisis por la PPA podrían propagarse por una década y sus consecuencias en el comercio exterior ya se están haciendo notar, incrementando la demanda de carne porcina y sus precios.
En diálogo con MOTIVAR, Lisandro Culasso, presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP), analiza su primer año al frente de la entidad, tras lograr colocar las primeras 1.000 toneladas de carne de cerdo argentino en China. Allí abordamos cuáles son los desafíos de la industria, la ventana de oportunidades que significa el comercio internacional y las cuentas pendientes tranqueras adentro.
Culasso pertenece a una de las familias propietarias, junto a Villavicencio y Grassi, de Isowean SA, la tercera empresa de granjas porcinas más grande de la Argentina.
Hoy, tiene 6.500 madres y producen 20 millones de kilos de carne de cerdo (3.700 kilos por madre por año), es decir, cerca del 4% del mercado. De ese total, el 85% va destinado al consumo interno (venta de ganado en pié) y el resto termina en la exportación, a través del Consorcio Argenpork.

MOTIVAR: ¿Qué tan bueno es el status sanitario de la actividad porcina local?

Lisandro Culasso: Es de los mejores del mundo, porque es libre de PRRS, PED, Aftosa con vacunación y la Peste Porcina Clásica y Africana (PPA). Sin embargo, hay que estar siempre alertas, porque el país es de los mejores del mundo en este aspecto, pero es un activo que el día que se pierde no lo recuperas más.
En ese sentido, la PPA que puede ingresar por los puertos o aeropuertos, y PRRS, vía reproductores, son las que más debemos atender para evitar su ingreso.

“Hay que reestructurar los sistemas productivos. Según nuestras cifras, es más eficiente tener sitios de reproducción a gran escala y granjas de engorde más bien pequeñas. Esto sucede sobre todo porque al ganar escala, pierden viabilidad en materia sanitaria”.

¿A partir de lo que ocurrió con la PPA se flexibilizaron los requisitos para ingresar a China?

Hay que señalar que la Argentina hace solo dos años que tiene presencia en el mercado exportador y antes, incluso éramos más bien importadores. Hace cuatro años, desde la Asociación empezamos a trabajar sobre cómo se podía destinar parte de la producción al mercado externo.
El primer mercado y principal receptor de la carne fue Rusia. Pero, a partir de lo que ocurrió en China, empezó a demandar nuestra carne.
Esto es importante, porque, a partir del año próximo, Rusia probablemente deje de ser un mercado importador. Ellos buscan alcanzar su autoabastecimiento por lo cual tomarán ciertas medidas arancelarias.
La crisis por la PPA agiliza los trámites de apertura de mercados a tal punto que China le dio la potestad al Senasa para habilitar plantas en nuestro país, algo nunca antes visto. Esto se debe a la confianza que tienen en el ente sanitario local, tras una serie de auditorías. Sin embargo, hoy, la Argentina produce el 1% de lo que genera China. Y, hasta el momento, son solo tres las plantas habilitadas para exportar: La Pompeya, Campo Austral y Paladini.

¿Cuáles son los números del comercio exterior en la actualidad?

Hasta agosto, son 15.600 las toneladas exportadas, desde cortes frescos, medias reses y despojos, con Rusia como principal destino, pero China está creciendo a un ritmo importante. La limitante para poder incrementar las exportaciones está en las plantas habilitadas, pero creo que podemos superar las 25.000 toneladas, este año.
En 2020, China va a pagar más, al menos un 10% adicional y estimamos que será el principal comprador de la carne de cerdo de la Argentina.
El próximo año, el piso será de 30.000 toneladas con un volumen equivalente al 5% de la producción total como un canal alternativo del mercado interno.
Sin embargo, no es importante exportar mucho ni sobre todo hacerlo de golpe porque por cuestiones sanitarias o comerciales pueden cerrarse los mercados y generar un perjuicio en toda la industria, deprimiendo los precios por una sobreoferta en el mercado interno.

Si hablamos de bioseguridad en las plantas, ¿qué porcentaje cumple con los parámetros mínimos necesario?

Se está haciendo un trabajo de categorización, pero en principio, al menos las más grandes cumplen con todos los requisitos.
Estamos trabajando en la elaboración de un plan sanitario para presentarle a Senasa, en el cual destacamos el control de fronteras y la categorización de granjas.
Al mismo tiempo, otro punto a tener en cuenta es el compartimentación de granjas, es decir, una zona del país o una sola granja puede certificar para estar libre de enfermedades, como, por ejemplo, libre de aftosa sin vacunación.
Detrás de todo esto está la OIE como principal promotor.

¿Qué herramientas son necesarias para alcanzar esos niveles mínimos?

Aquellas granjas multiplicadoras que venden genética o reproductores deberán tener los status más altos.
Sin embargo, las granjas más pequeñas deberán acompañar la tendencia para más temprano que tarde lograr mejorar su propio status.
Mientras tanto, hoy, la inversión en sanidad oscila entre 3 y 6% de los costos totales, pero en un granja sana no puede superar nunca el 4%.

“Hoy, estamos un nivel de productividad baja. Si dividís el número oficial de kilos faenados por madres, son 2.000 kilos, mientras que las mejores granjas están en el doble de esa cifra por madre cada año”.

Sin aumentar el actual plantel de madres, ¿hay margen de crecimiento en la producción local?

Hoy, estamos un nivel de productividad baja. Si dividís el número oficial de kilos faenados por madres, son 2.000 kilos, mientras que las mejores granjas están en el doble de esa cifra por madre cada año.
Hay que reestructurar los sistemas productivos porque, según las cifras que tenemos, es más eficiente tener sitios de reproducción a gran escala y granjas de engorde más bien pequeñas; sobre todo porque al ganar escala las mismas pierden viabilidad en materia sanitaria.
Es por eso que debemos armar equipos para acelerar ese proceso de transformación, pero hoy hay una clara limitante y pasa por la falta de financiamiento. Sin embargo, en Monte Buey, estamos armando un modelo asociativo desde Isowean con 14 productores.

¿Cuál es el balance que hace a un año de haber asumido como presidente de la AAPP?

Mi balance es positivo porque nuestro principal objetivo es unificar al sector a nivel institucional y pudimos hacerlo al sumar a las cámaras provinciales e instituciones técnicas y comerciales y mensualmente nos juntamos en Buenos Aires o Rosario, Santa Fe.
Eso es un avance. El otro logro es el comercio exterior, con la apertura de mercados y el trabajo para lograr nuevos, como Vietnam, Singapur y Corea del Sur. Sin embargo, algo que quedó pendiente es en materia de consumo interno por una cuestión presupuestaria.
A futuro, nuestra visión es que la carne fresca de cerdo irá ganando mercado local sobre el vacuno que, en mayor medida, se va a destinar a la exportación.

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