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“Todavía hay resistencia a avanzar en el modelo asociativo”

Gerardo Colombano, presidente de la Cámara de Productores Ovinos de Córdoba, destaca la importancia de que los productores logren afrontar desafíos de manera conjunta.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

En agosto de 2016, el por aquel entonces flamante presidente de la Cámara de Productores Ovinos de Córdoba (CAPOC), Gerardo Colombano, aseguraba en MOTIVAR que “la producción ovina es la actividad más rentable del agro”.
El artículo fue visto por más de 35.000 lectores, siendo uno de los más leídos en la historia de www.motivar.com.ar razón por la cual, tres años más tarde, volvimos a dialogar con este productor ovino cordobés para analizar la evolución de la Cámara, la realidad de los involucrados y corroborar si, efectivamente, la producción ovina sigue siendo la actividad más rentable que se puede desarrollar en los campos argentinos.

“Un sistema ovino intensivo de hasta 30 ovejas por hectárea sigue siendo uno de los negocios más importantes del agro con una facturación anual superior a los US$ 1.000 por hectárea”.

“Un sistema ovino intensivo de hasta 30 ovejas por hectárea sigue siendo uno de los negocios más importantes del agro con una facturación anual superior a los US$ 1.000 por hectárea al igual que hace tres años”, resume Colombano la situación del sector, a pesar de la coyuntura económica. Pero advierte: “El principal problema que tiene el ovino son los parásitos, hay mucha resistencia; es un problema serio. En los Estados Unidos el manejo de taninos logró morigerar ese problema. Mientras tanto, en nuestro país, una empresa de Córdoba, de la mano de firmas de Estados Unidos e Italia y un nutricionista, está haciendo bloques minerales y proteicos aplicando productos naturales que dan buenos resultados y, a pesar que aún no es masivo, es una solución viable y orgánica”.
Para Colombano, no hay que olvidar que la Argentina es el segundo productor orgánico del mundo de la mano de la producción ovina y reafirma: “El sector se desarrolla mayoritariamente sobre pasturas naturales, algo que se repite en la mayoría de los establecimientos cordobeses”.

La actividad en números

Según las cifras de la Federación Lanera Argentina, el ingreso de divisas para el ejercicio anual finalizado en junio de 2019 ascendió a US$ 252 millones por la exportación del grueso de la producción que, anualmente, ronda las 40.000 toneladas.
La cifra supo igualar los montos que, en teoría, hasta la última crisis, movilizó la comercialización de carne ovina con una participación del mercado interno.
El presidente de CAPOC ensaya algunas cifras, sobre un segmento, el del consumo de carne ovina, que no cuenta con información oficial.
“Se puede presumir una producción anual de 12 millones de cabezas”, detalla Colombano y agrega: “La reposición no supera el 30%, es decir, quedan 9 millones de corderos, más las ovejas de descarte. Son más de 170 millones de kilos, lo que significa un consumo per cápita anual de 4 kilos”.
Ante esos guarismos, sobre un precio estimado del animal en pie que oscila entre los $ 50 y hasta $ 56 por kilo, y contemplando el tipo de cambio promedio del último año, el negocio factura cerca de US$ 200 millones cada 12 meses.
CAPOC comenzó con 22 productores y ahora son más de 150.
Al mismo tiempo, cuando comenzó había 240.000 ovejas en la provincia y, hoy, ese número se elevó a 350.000 sobre un total de 11.080 productores registrados.
“Los productores tienen temor de declarar todo lo que tienen por una cuestión impositiva y porque tampoco hay espacios para faenar, sólo tenemos tres plantas y una ni siquiera tiene intención de hacer fasón”, señala el entrevistado y sigue: “El único que realmente puede satisfacer las necesidades está en el extremo oeste y los fletes influyen muchísimo. Sin embargo, se hicieron estudios sobre dónde se podría sumar otra planta, pero sin el apoyo público resulta imposible, porque el financiamiento no existe”.
A pesar de este panorama, el presidente de CAPOC, al igual que hace tres años, sostiene que la producción de carne de cordero sigue siendo una de las actividades más rentables entre las producciones.
“Si bien hasta hace solo un año, el valor del cordero era un 15% mayor que un novillo gordo, luego se igualó y, hoy, está incluso por debajo, entorno a los $ 50/$56 sigue siendo más rentable que cualquiera de las otras producciones”, dispara Colombano.

El poder del asociativismo

En la Argentina hay campos con una receptividad de hasta 30 hembras por hectárea. Sin embargo, el presidente de CAPOC asegura que, “el objetivo ideal es tener un cordero por oveja, que a un promedio de 28 kilos representa unos $ 1.560 en pie, con un rendimiento superior al 50%. La lana también hace la diferencia, a razón de hasta 3 kilos por oveja, es decir, hasta US$ 2 dólares por animal con una sola esquila al año”.
En la misma línea, destaca que el cuero también es demandado, ronda los $ 50, con el que se pueda pagar la esquila del corderito. Con todos los cueros de un establecimiento se puede comprar la semilla para las pasturas de todo el campo cada año.
“Mientras que las vísceras también son demandas por los frigoríficos, en aquellos animales de más de 18 kilos se llegó a pagar más de US$ 5 un plus importante en el bolsillo que, además, evita la creación de hidatidosis en el campo”, afirma.
Para Colombano, la producción ovina en el país viene creciendo de forma paulatina y en la provincia muchos crecieron e incluso se incorporaron nuevos actores.
“Algunos productores importantes ya tienen más de 500 o 600 madres y buscan alcanzar las 1.000. A su vez, un productor está haciendo un centro de concentración para poder exportar a partir de un galón automatizado para el engorde de corderos con el fin de terminar de forma regular 16.000 animales por año”, destaca.
Ante los desafíos a futuro, la cámara trata de difundir el valor del asociativismo.
“Si yo quiero crecer no puedo salir a alquilar 100 hectáreas por los costos fijos, debido a que no puedo sumar de entrada 2.000 ovejas. En cambio, si nos unimos 20 productores y sumamos una porción de ovejas cada uno, en pocos años, podemos llegar a las 2.000 madres. A su vez, esa cantidad nos va a permitir hacer fuerza para seguir creciendo. Estamos en ese camino, pero todavía hay resistencia a ese modelo asociativo”, analiza Colombano que alienta a productores de otras provincias a imitarlos al crear sus propias cámaras sectoriales para ir hacia la conformación de una asociación de segundo grado.
Uno de los logros de su gestión es haber sellado un convenio para acceder a redes eléctricas con el fin de mejorar el manejo y control del ovino a un costo realmente bajo.
“No es un invento nuestro, pero importarlo desde Alemania lo hace económicamente inviable, por lo cual pudimos imitarlo y ya se comercializaron más de 400 redes con un muy buen resultado”, asegura.
Y cierra: “En la Universidad Nacional de Villa María hemos armado dos diplomaturas y, este año, estamos haciendo una nueva con la Universidad Nacional de Córdoba tanto para productores como veterinarios. A su vez, hacemos más de 10 capacitaciones por año desde la cámara y lo mejor respuesta es que, entre los asistentes, hay mucha gente joven”.

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