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LA REVOLUCIÓN, EN COMPÁS DE ESPERA

“Todavía no se hace el énfasis suficiente en trazabilidad, bienestar y medio ambiente”

Roberto Guercetti, creador del Grupo CONECAR, sostiene que hace falta masa crítica para mejorar los índices de la industria cárnica. MOTIVAR visitó uno de los 10 mayores feedlots del país, donde se terminan 32.000 cabezas bovinas por año.

Luciano Aba y Facundo Sonatti
luciano@motivar.com.ar
facundo@motivar.com.ar

Más vínculos. El equipo de MOTIVAR compartió un día de trabajo junto a los referentes de CONECAR.

Son cinco las estrellas en el letrero que hace las veces de arco de ingreso al establecimiento CONECAR Ganadera, en Carcarañá, al sur de Santa Fe. El servicio de hotelería que presta la firma pensada por Roberto Guercetti tiene como usuarios finales a los bovinos que ocupan sus instalaciones los 100 días previos a la faena. El menú incluye atención sanitaria y una dieta completa, compuesta por alimento balanceado y canilla libre cuando se trata de bebidas sin alcohol.
El lugar ocupa un predio de 30 Has., con una capacidad instantánea para 10.000 huéspedes distribuidos en 150 corrales.
Esto lo convierte en uno de los 10 mayores feedlots del país. En el año, puede “terminar” 32.000 cabezas, transformando 36.000 toneladas de materia seca, destinadas en partes iguales para el consumo interno y la exportación.
Claro que esto no siempre fue así.
Si bien hasta hace algunos años la producción estaba pensada solo para el mercado local, hoy produce un 25% más de carne con la misma rotación de cabezas.
A mediados de junio, MOTIVAR visitó el establecimiento de la firma donde también funciona una planta de alimentos balanceados que despacha 8.000 toneladas mensuales, y un taller metalmecánico, en franca expansión. En diálogo con Roberto Guercetti, fundador de la compañía que da empleo a 40 colaboradores, se puede vislumbrar que la empresa ganadera aún no llegó a su techo.
Planes de expansión en sus distintas áreas de negocios, alianzas estrategicas y una mirada integral de los agronegocios en un mano a mano con este empresario que comenzó su actividad con 10 animales y una pequeña planta de alimentos balanceados hace más de 20 años.

MOTIVAR: ¿Es ésta la vez que definitivamente Argentina se sube al tren del negocio internacional de la carne bovina?

Roberto Guercetti: Argentina es una rotonda, donde el tren pasa siempre. En el viaje que no subiste, esa vuelta la perdiste pero, a nivel general, siempre tenemos otra oportunidad. Desde que fuimos el granero del mundo, nunca dejaron de demandar lo que nosotros producimos. A ese tren, podemos subir con cierta cantidad de carga, pero para eso hay que generar producción.
El primer objetivo no es tener más cabezas, sino más kilos. El segundo efecto sí sería el crecimiento de cabezas y, en tercer lugar, eventualmente, sumar vientres.
Hace cuatro años teníamos el feedlot lleno, pero de terneros. Hoy, un 50% del stock es de novillos de exportación. Terminamos un 25% más de carne que hace solo cuatro años con el mismo número de cabezas.

¿Qué aporta el feedlot a la hora de generar una mayor oferta?

El feedlot es un vehículo que logra transformar los animales en alimento.
Pero debe ser profesional, tener trazabilidad y sellos que permitan exponer los mejores atributos de la producción de carne.

¿Y a la exportación?

Hoy tenemos carne premium para ciertos mercados. Si bien buscamos agregar valor, todavía no hay una masa crítica.
Todavía no se hace el énfasis suficiente en temas como trazabilidad, bienestar y medio ambiente. Sin embargo, en nuestro caso y de la mano de la ganadera Copra y el frigorífico ArreBeef, estamos creando un circuito que permite proyectar, a un año, dónde colocar carne premium. AnGus está haciendo algo en ese sentido también. Tenemos que ir imitando estas iniciativas para generar un efecto contagio, pero el cambio tecnológico lleva tiempo; del mismo modo que ocurrió con la transformación de la agricultura.

En lugar de los terneros. Actualmente, el 50% del stock del establecimiento corresponde a novillos de exportación.

¿Cuáles son los planes como empresa?

Pensamos transformar el feedlot en un referente de investigación y desarrollo de América Latina.
En 2021, de la mano de otros referentes, como la firma alemana Bosch y el laboratorio Biogénesis Bagó, pensamos alcanzar ese status. No hay muchos lugares como el nuestro para hacer investigaciones con escala y calidad. El diferencial lo lograremos con todas las certificaciones pertinentes.
En paralelo, desarrollamos la metalmecánica para producir las herramientas necesarias para montar pequeñas plantas tanto de alimento balanceado, como de energía.
En tercer lugar, tenemos nuestra propia fábrica de alimentos balanceados, con una capacidad mensual de 8.000 toneladas; donde alrededor de un 35% de la producción es para autoconsumo.
Tenemos capacidad para producir hasta 3.000 toneladas adicionales y, en ese sentido, buscamos en los grandes actores alianzas para seguir creciendo.

¿Qué rol juegan la sanidad de los rodeos a la hora de producir más?

El impacto mundial más grande sobre la producción de proteína animal en los últimos tiempos fue a causa de un problema sanitario que es la peste porcina africana en China. En la Argentina, lo primero que tiene que ver con la sanidad es lograr un uso responsable de los productos. Hay que ir por la certificación de buenas prácticas, para dar garantías de que efectivamente cumplimos con lo que decimos cumplir.
Debemos imitar a los frigoríficos que han tomado la iniciativa en el cambio tecnológico de la ganadería. Han instalado cámaras, algo que pronto sumaremos en nuestro feedlot, para tener un seguimiento en tiempo real de lo que ocurre en los corrales en pos de un mayor bienestar animal.
El concepto de bioeconomía será muy importante a la hora de hablar de feedlot o producción de proteína animal. Se vienen cosas que no estamos viendo y tenemos que ser un vehículo para la sociedad ante el cambio de conducta del consumo, el rol del bienestar animal y la eficiencia productiva, etc.

¿Qué otras situaciones amenazan el desarrollo de esta industria en particular?

La ganadería bovina tiene tres factores como desafíos, porque no es la carne más saludable; hay una cuestión con el bienestar animal y su producción no es tan amigable con el ambiente. Y para colmo, tiene una conversión a razón de 6,5 kilos de materia vegetal por cada kilo de carne.
A su vez, a medida que se difunda los beneficios de la carne vegetal irá ocupando una porción de mercado que rápidamente representará el 10%. El caso de la carne sintética no sé cómo evolucionará porque es más complejo.
Ante ese escenario, creo que la ganadería ingresará a un segmento premium. Es decir, tanto el lomo de exportación como lo que China demanda por su cultura, como puede ser la lengua, serán los destinos de la carne bovina.

¿Hoy es rentable producir?

Hoy sí es negocio producir carne bovina. Los criadores bien instalados pueden estar ganando más, un recriador también, porque, hacer un kilo de carne, en provincias como Formosa y Corrientes, no le puede estar costando más de $ 30. Mientra tanto, el feedlot está más complicado, pero sus resultados tienen que ver con una integración desde la industria hacia atrás.
Hoy, un porcentaje importante de los feedlots son ocupados por frigoríficos que tienen el capital y son el segmento más tecnificado de la ganadería, algo que están volcando hacia atrás en la cadena.

“El éxito del productor depende de la información”

Rotación. Se terminan 32.000 cabezas al año en el feedlot.

“Bioceres, una firma de base biotecnológica, de la mano de CONICET, fue clave para alcanzar la agricultura de precisión en la Argentina. Mientras tanto, las empresas de salud animal todavía tienen una cuenta pendiente para volcar lo que hacen puertas adentro a la extensión a campo de forma que permita generar un salto productivo en la ganadería”. A esa reflexión llegó Roberto Guercetti, presidente de Grupo CONECAR.
“Si los privados hacemos cosas en función del conocimiento, que es por donde pasa todo, y las empresas de salud y nutrición piensan en la producción, con la sanidad como prioridad, se podrá pensar en crecer. Sin embargo, en el viaje presidencial a China del que participaron unos 28 frigoríficos, la única traba que resaltaba China a la hora de comprarnos carne era la sanitaria y no hubo ningún laboratorio veterinario local presente”, analiza.
El gigante asiático, tras el desastre sanitario por la crisis porcina, se calcula que demandará 800.000 toneladas de proteína animal adicionales. Sin embargo, a partir de ahora el crecimiento de la oferta argentina será más paulatino. “El productor depende de la información y el conocimiento. Lo mismo pasó con la agricultura. Si bien creo que la ganadería también va a crecer, el trabajo de los comunicadores y las empresas del sector será fundamental. Los nodos demostrativos, como CONECAR Ganadera, son centrales, porque si tu vecino lo hace mejor, se genera una masa crítica y te incentiva a crecer”, se entusiasma Guercetti.

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