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EL MERCADO LOCAL NO LOGRA IMITAR LAS TENDENCIAS GLOBALES

Vacunas veterinarias, la promesa que busca hacerse realidad

Con una clara retracción en las unidades totales comercializadas durante 2018, el segmento de los biológicos sigue planteando los mismos desafíos de los últimos años. ¿Se puede cambiar la tendencia?

 

Luciano Aba
@aba_luciano
luciano@motivar.com.ar

Debido al gran interés que despertó la nota de tapa de nuestra edición de mayo, es que seguimos profundizando en el análisis de los distintos rubros que dan forma a un negocio que en 2018 logró ingresos similares a los históricos US$ 500 millones (tomando un Dólar promedio de $32,50, para un año donde la escalada del tipo de cambio fue extraordinaria).
Vale decir que esa cifra incluye tanto la facturación generada por los laboratorios veterinarios en el mercado interno, la comercialización de vacuna antiaftosa y el comercio internacional. Como se dijo, el artículo con el análisis sectorial completo realizado por MOTIVAR en mayo está disponible en www.motivar.com.ar, razón por la cual en las próximas líneas pondremos el foco en el peso que tiene el rubro de las vacunas veterinarias sobre el total de un mercado interno estimado en US$ 300 millones.

Un segmento de US$ 100 millones

Siempre dejando en claro que los números aquí compartidos representan una estimación cuyo objetivo es identificar tendencias en el mercado local, es que podemos decir que un tercio del mercado veterinario interno es generado por medio de lo que facturan las vacunas veterinarias. El 30% del mercado corresponde a productos biológicos, cifra que está fuertemente impulsada por el impacto que tiene este último rubro en el caso particular de la avicultura.
De hecho, si quitamos esta especie animal del análisis y nos basamos en el uso de vacunas en bovinos y mascotas, veremos como la ecuación se convierte al tradicional 80 – 20, de los últimos tiempos.
Nadie en el sector duda del potencial que tiene la prevención de enfermedades en los tiempos venideros. De hecho, cada vez más empresas tienen en mente incorporar vacunas a sus portfolios para no perderse “lo que viene”. Dicho esto, la realidad muestra otra cosa. Con una clara caída en las unidades comercializadas respecto de 2017, el año pasado el rubro de vacunas representó el 23% del mercado de productos veterinarios orientados a la ganadería bovina (sin considerar la vacunación antiaftosa, lógicamente). Se trata de un rubro concentrado en manos de compañías nacionales y que sigue buscando romper los bajos índices de adopción de planes sanitarios preventivos en nuestro país.
Y la misma situación se vive en el segmento de animales de compañía, donde el grado de medicalización de perros y gatos continúa siendo muy bajo, apenas por sobre el 30% del potencial, muy por debajo de las tendencias que se muestran en otros países del mundo como Estados Unidos u otros de Europa, con indicadores por sobre el 80 por ciento.
Esto lleva a que, sobre un total de mercado liderado por la facturación de los productos antiparasitarios, las vacunas veterinarias aportan apenas el 15% de un negocio que se reparte entre 5 jugadores. ¿Otro dato? Si bien es cierto que el rubro de los felinos viene creciendo a pasos agigantados, todavía hoy el 95% de las vacunas que se comercializaron en 2018 fueron destinadas a perros.
Párrafo aparte para el sector avícola nacional, donde queda absolutamente claro que el rol de las vacunaciones es estratégico para poder crecer. En definitiva, las vacunas representan más del 80% de la facturación de las empresas que participan del rubro (multinacionales), ofreciendo un servicio de excelencia a los clientes del sector. Las vacunas inactivadas lideran el ranking de facturación.
Finalmente, y si bien no en esta magnitud, el sector porcino también muestra un avance en la utilización de biológicos, aunque aún la utilización de fármacos (por ejemplo, antibióticos) sigue representando cerca del 50% del total.
En definitiva y más allá de lo que pudo haber sido una tendencia al alza en los precios de las vacunas veterinarias en su conjunto durante el año 2018, queda claro que -a excepción del caso de la avicultura- en el resto de las especies queda un arduo camino por recorrer en favor de hacer realidad aquello de “prevenir es curar”, concepto simple de decir pero difícil de aplicar en el campo de la sanidad animal en nuestro país.

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