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“En la cardiología encontramos la puerta de entrada a la medicina preventiva”

El Dr. Javier Paoloni, de la Clínica Veterinaria Vida, señala desde Río Cuarto, Córdoba, que un diagnóstico en fase temprana reduce considerablemente las chances de un trágico final para los pacientes.

Por Facundo Sonatti

Como sucede con los seres humanos, en perros y gatos un chequeo regular a partir de cierta edad es el mejor antídoto ante cualquier grave enfermedad. Y el caso de los pacientes cardiópatas no es la excepción. Para el Dr. Javier Paoloni, propietario de la Clínica Veterinaria Vida, con base en Río Cuarto, Córdoba, y especialista en cardiología, es fundamental aplicar la medicina preventiva a la hora de atender con solvencia a pacientes con problemas cardiacos.

“Las cardiopatías tanto en perros, como en gatos tienen una fase asintomática que puede llevar meses, inclusive años. La misma, es oculta frente al propietario, pero mientras tanto avanza en la mascota y cuando se hace visible clínicamente, por ejemplo, con intolerancia al ejercicio, tos, agitación o dificultades para dormir por las noches, el tratamiento que se puede aplicar ya no generará el mismo resultado que de haberlo iniciado en las fases iniciales de la enfermedad”, explica.

“Hoy la globalización permite tener en el país las mismas drogas que se utilizan en los Estados Unidos y Europa, como pueden ser Pimobendan”

Y completa: “Los médicos veterinarios deben desarrollar un buen canal de comunicación con los propietarios de sus pacientes, porque ahí está la clave de poder diagnosticar el problema a tiempo”.

Camilla sana

“Todo perro de raza chica mayor a cinco o seis años debe visitar la clínica una vez por año para hacer un chequeo completo de su estado de salud. Ahí podemos detectar un soplo o alguna arritmia que nos da una pauta de lo que puede tener”, asegura. Y avanza: “A partir de ello, se puede actuar para reducir el avance de la enfermedad, con el fin que ese animal pueda continuar teniendo una vida “normal” por el resto de su vida”, repasa Paoloni en diálogo con Revista 2+2.

En ese sentido, el especialista reafirma que, “un trabajo primordial por parte de los profesionales es hacer un seguimiento de sus pacientes y comunicarle a sus dueños el paso a paso para ir educándolos y formándolos en todo lo referido a las patologías más frecuentes, según su raza de su mascota”.
A modo de referencia, Paoloni señala que, “el 30% de los Caniches mayores de 10 años muestran problemas cardiacos, una prevalencia altísima, pero que debe abordarse en la fase inicial para que el animal pueda continuar con su vida sin grandes sobresaltos”.

“En las razas pequeñas, uno de los primeros síntomas que se pueden detectar de forma temprana es el soplo. En aquellos más grandes, el soplo es prácticamente imperceptible, pero se puede hacer un electrocardiograma y observar arritmias. Y en las ecografías, se puede ver la dilatación de la aurícula izquierda ya se puede medicar”, explica.
Según el diagnóstico y su estadio, Paoloni avanza sobre las posibles soluciones.

“Se puede medicar para bajar la presión arterial, darle fuerza de contracción al corazón, controlar arritmias, hacerlo orinar más de lo normal”, repasa.
Hoy, en el mercado local se evidencia un mayor número de consultas vinculadas a problemas cardiacos y su correcta prevención, pero no hay estadísticas para determinar cuál es el porcentaje de mascotas que llegan a un diagnóstico temprano.

“La medicina preventiva no solo te permite tratar un cardiópata en fase inicial, sino también, un problema nefropata, endocrinológico u oncológico en fases iniciales. Porque es un chequeo general donde a partir de una serie de análisis, de sangre, electro y placas se puede detectar alguna problemática”, confirma Paoloni.
Y agrega: “En la cardiología encontramos la puerta de entrada a la medicina preventiva”.

Al alcance de la mano

“Hoy la globalización permite tener en el país las mismas drogas que se utilizan en los Estados Unidos y Europa, como pueden ser Pimobendan, para darle fuerza de contracción al corazón; Benazepril, baja la presión arterial; Furosemida, es un diurético; y Amiodarona, Diltiazem, Atenolol, para controlar arritmias”, enumera Paoloni algunas de las soluciones más utilizadas.
“Los médicos veterinarios que se topan en fases tempranas con las cardiopatías tengan bien saber la importancia que tiene la derivación a un especialista cardiólogo”, agrega. Y destaca: “La educación continua es lo que permite llevar perros sanos a la camilla. Es decir, cuando visitan la clínica por una vacuna o claudican en una pata puede ser la ventana para ingresar a la medicina preventiva, del mismo modo que si está sano, pero tiene más de seis años debe recurrir al chequeo anual en la veterinaria”.

La descripción del Dr. Paoloni no escapa a la rutina de las personas adultas que después de cierta edad, como los 50 años, frecuentan regularmente el médico para hacer su chequeo general con el objetivo de continuar sanos y prevenir cualquier anomalía. “La medicina más eficaz de todas es la preventiva”, resalta el especialista.

 

El ABC para aplicar lo básico

A la hora de tratar un paciente cardiópata, la medicina veterinaria preventiva cumple un papel fundamental para lo cual el médico veterinaria debe abordar algunos pasos claves:

  • Profesar una educación continua a los propietarios de sus pacientes.
  • Establecer una comunicación clara sobre el rol de la medicina preventiva.
  • Realizar chequeos periódicos a partir de cierta edad del animal, usualmente después de los cinco años.
  • Establecer diagnósticos frecuentes y certeros que permitan prestar una buena calidad de vida al paciente.
  • Promover el uso adecuado de medicamentos veterinarios para atenuar los efectos de los problemas cardiacos.

Prevenir antes que curar

“Si recibimos en la clínica a un Caniche y logramos detectar un soplo en la fase inicial, a través de una correcta medicación, ese animal va a morir de viejo y a lo largo de su vida el corazón no generará demasiados problemas”, afirma el Dr. Javier Paoloni. Por el contrario, “si el mismo llega a la clínica con el corazón como una pelota de fútbol, lesionado, deformado y perdió fuerza y ligación, la misma patologia diagnostica tiene un panorama completamente distinto por encontrarse en una etapa avanzada o incluso terminal. Algo que rige para cualquier otra enfermedad”, completa el especialista para graficar el rol de la medicina preventiva.

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