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El que abandona, no tiene premio

Luciano Aba
luciano@motivar.com.ar

Optimistas por naturaleza, somos los primeros en decir que aquello de la “leve mejoría en la economía” está realmente lejos de empardar la situación que acarrea la industria nacional desde mediados de 2018.
Y decimos nacional, pero sin olvidar el desbarajuste que la crisis de la cual aún nuestro país no logra salir ocasionó en las cuentas de las multinacionales que operan en un mercado cuyo consumo interno no repunta.
El rubro veterinario no es la excepción. Quizás en algún punto con un plus en cuanto a la demanda actual en relación con otros sectores de la economía, el “run run” entre laboratorios y distribuidores no dista mucho del que describimos en nuestra pasada editorial de marzo.
“Con algo de dificultades sobre el cierre de marzo, pero a nivel general terminamos un buen trimestre en comparación con lo malo que fue este mismo período el año pasado”.
En esta frase podríamos resumir mucho de lo que distintos directivos de estas empresas comentaron a MOTIVAR durante las últimas semanas. Mientras tanto, se vende. Y no es poco.
Día a día, mes a mes y trimestre a trimestre, el seguimiento de “los números” se ha tornado una obsesión por parte de quienes toman las decisiones en un sector que sin dudas puso el freno de mano en relación con sus finanzas y se plantea el desafío de mejorar las cuentas.
Entre tanto, el mercado parece haber pisado su punto de inflexión, a partir del cual comienzan a reordenarse las piezas.
¿Será el tercerismo una salida para las plantas instaladas en Argentina? ¿Producirán las multinacionales aquí?
¿Están salvados los laboratorios veterinarios que exportan?
Por el contrario, las retenciones a los envíos al exterior han llevado a muchos a redefinir estrategias rápidamente.
Si bien se dieron nuevos cambios de nombres y posiciones, principalmente, en áreas comerciales, desde las gerencias generales de las empresas se apuesta a mantener a toda costa la estructura actual, pensando en estar “listos y preparados” para cuando la situación macro y microeconómica local se revierta. Entre tanto, la industria farmacéutica humana no da buenas señales, con suspensiones de empleados, cierres parciales de plantas y una sucesión de despidos, como los que anunció Craveri y que se suma a otros procesos similares.
Como se dijo, los laboratorios veterinarios sufrieron el ajuste en 2018 como nunca antes y están intentando mantener su estructura, al tiempo de seguir generándose demanda, lanzando productos y sembrando las bases para el futuro que se viene.
Una vez más, serán las posiciones que tomen las empresas las que terminen de delinear las características que regirán el mercado veterinario de aquí en adelante. Mientras, las personas que conforman el sector siguen adelante, día a día, buscando cumplir con múltiples objetivos al mismo tiempo. Desde aquí, seguiremos difundiendo los mensajes de una industria que, con el veterinario como actor central, podrá transitar este contexto y afrontar sus nuevos desafíos.

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