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La implementación de un sistema de consumo residual en feedlots permitiría lograr ahorros de 30% en la alimentación de los animales.

La Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), el INTA Anguil y el Grupo CREA Cabañas finalizaron la evaluación de 43 toros con un innovador sistema de consumo residual diseñado por primera vez en el país. Además de permitir una baja considerable en los costos de alimentación, esta herramienta podría significar un valioso aporte al mejoramiento genético y a la ganadería local.
Los resultados de la prueba fueron reveladores porque lograron seleccionar reproductores que, comiendo un tercio menos que el promedio de los animales, pueden obtener la misma ganancia de peso, manteniendo un tamaño similar. Estos reproductores se utilizarían luego en el proceso de mejora genética, ayudados por herramientas de genómica como el chip ArBos1, también desarrollado por la FAUBA e investigadores la Universidad Nacional de La Plata.
Se trata de “una herramienta de selección potente con impacto económico”, aseguró Rodolfo Cantet, profesor de Mejoramiento Genético Animal de la FAUBA e investigador superior del CONICET, y explicó que el consumo residual permite identificar a los toros capaces de tener una ganancia diaria de peso igual al promedio, pero consumiendo menos alimento.

“En Canadá esta tecnología cuesta unos 200.000 dólares. Con el desarrollo argentino se espera que en 2019 esté disponible comercialmente en nuestro país a 15.000 dólares”, aseguran desde la FAUBA.

Cantet consideró que, si este sistema lograra extenderse a todos los feedlots del país, la Argentina podría ahorrar unos US$ 300 millones anuales en la alimentación de los animales (principalmente en maíz), teniendo en cuenta que hoy el 70% de los novillos que se producen se envían a estos sistemas de encierre durante la etapa final de engorde. “Fue una prueba pionera que impulsará nuevas y más grandes investigaciones”, afirmó el veterinario Franco Faldini, miembro del CREA Cabañas.

 

Un ahorro considerable

Las evaluaciones involucraron a 43 animales provenientes de 14 cabañas de las razas Angus, Murray Grey y San Ignacio. “Los resultados de la prueba permiten identificar toros genéticamente superiores en características de importancia económica, evaluar la variabilidad en los reproductores y recolectar información útil para planificar programas de mejoramiento genético”, resumió Faldini.
En relación a los resultados, Cantet informó: “En promedio, los toros estaban comiendo una ración de 10 kilos (con un porcentaje de maíz que no excedía un 50% de la dieta), con una ganancia de peso diaria de 1,5 kilos. Pero lo interesante es que si bien todos ellos ganaban entre 1,2 a 1,8 kg/día y tenían un tamaño similar (entre 400 y 450 kilos) algunos consumían un tercio menos que los otros”. Esto significa que, si se seleccionase por consumo residual, el productor ganadero podría ahorrar hasta un 30% en comida por animal. Al referirse al menor consumo que mostraron algunos toros, destacó que se trata de “un carácter muy heredable” y que por esa razón cobra importancia para el programa de mejoramiento.

 

Tecnología innovadora

Incluye una serie de comederos con balanzas digitales, que permiten conocer de manera continua cómo varía el peso del alimento en relación con el consumo.
El sistema identifica al toro al momento de ingresar a la batea con un dispositivo electrónico de baja frecuencia ubicado en la oreja, que envía información a una aplicación móvil, desarrollada por el INTA.
“En Canadá esta tecnología cuesta unos US$ 200.000. Con el desarrollo argentino se espera que en 2019 esté disponible comercialmente en nuestro país a 15.000 dólares”, se entusiasmó el investigador de la FAUBA, y adelantó que se sigue trabajando para abaratar los costos de las antenas de baja frecuencia (para no afectar al animal), para lo cual están buscando el apoyo de científicos del CONICET. Además de expandir esta tecnología en los feedlots, los investigadores planean avanzar en la evaluación genética de los toros y para ello apuntan a instalar el sistema de consumo residual en otras estaciones experimentales del INTA y universidades de diferentes provincias.

Fuente: Revista Sobre La Tierra (FAUBA).

La iniciativa fue llevada adelante por el Senasa junto a Caprove y Clamevet y reunió a referentes en la materia. Se busca dar un primer paso que avale una nueva clasificación de productos para el registro.

 

Luna. El referente del Senasa impulsó la realización del evento.

Erreclade. Los expertos participaron abiertamente del debate.

Ni el más crítico podría negar que el vínculo entre el Registro de Productos Veterinarios del Senasa y los representantes de la industria de laboratorios que opera en nuestro país ha evolucionado sustancialmente en el último año.
Con cuentas pendientes y desafíos concretos en el control del expendio de productos a lo largo de todo el país, el organismo sanitario ha sabido relacionarse de un modo distinto con la industria. Y mucho en esto tuvieron que ver las jornadas de capacitación realizadas en conjunto con Caprove y Clamevet, como lo fue la que tuvo lugar a mediados de diciembre de 2018 en la sede de Martínez (GBA), del Senasa.
El foco esta vez estuvo en capacitar a cerca de 120 técnicos de laboratorios veterinarios en un tema estratégico, como lo es la Bioequivalencia.
Para ello, los organizadores reunieron la voz de diversos expertos del ámbito académico médico y veterinario, los cuales compartieron su visión con referentes también de la medicina humana, ámbito en el cual este tipo de pruebas ha comenzado a expandirse en el último tiempo.
Vale destacar la trayectoria de los disertantes para validar su experiencia en el tema propuesto. Ellos fueron los Dres.: Jorge Errecalde (Profesor titular de Farmacología. Facultad de Ciencias Veterinarias y Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP); Sergio Sánchez Bruni (Profesor titular de Farmacología, Laboratorio de Farmacología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNCPBA); Enrique Formentini (Profesor Adjunto Cátedra de Farmacología y director del Laboratorio de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNL); Carlos Bertoncini (Lic. en Biotecnología, DominguezLab) y Natalia Cardillo (Investigadora del CONICET y directora de la Unidad de Investigación Clínica Animal del Centro de Investigaciones Biofarmacéuticas, de DominguezLab).
También expusieron sobre el marco normativo en medicina humana, la Dra. Ivana Ábalos (Programa de Biodisponibilidad / Bioequivalencia del Depto.Farmacología de ANMAT) y el Dr. Marcelo Estrin (evaluador de ensayos de la Dirección Evaluación y Registro de Medicamentos, de ANMAT).

Existen guías internacionales ya sobre este tema, las cuales también están siendo estudiadas por el organismo sanitario nacional, con el objetivo de dar respuesta a un requisito de la industria para agilizar y eficientizar el registro nacional de productos veterinarios.

Entre ellos llevaron adelante diversas ponencias con foco sobre conceptos centrales como lo es la cinética plasmática (absorción, distribución, metabolismo, excreción) y procedimientos para la ejecución de ensayos de bioequivalencia bajo Buenas Prácticas Clínicas en Veterinaria (BPCV). Asimismo, los expertos compartieron consideraciones para realizar estudios de bioequivalencias de medicamentos humanos, compartiendo específicamente la experiencia de DominguezLab.
No menos importantes fueron los conocimientos vertidos en la jornada sobre diseños experimentales, modelos estadísticos e interpretación de resultados.

 

Paso a paso

Convocatorio. Asistieron más de 120 técnicos y representantes de laboratorios.

De más está decir que, más allá de algunas diferencias en temas puntuales, los expositores cumplieron los objetivos planteados, generando un más que valioso compendio de información en el objetivo oficial de avanzar en una normativa nacional de pruebas por bioequivalencias para los productos veterinarios. ¿Y por qué esto sería importante para la industria?
Más allá de que aún resta validar si la utilidad y alcance de la herramienta en medicina humana se puede replicar en veterinaria, una normativa sobre el tema daría el punta pie inicial en lo que sería una nueva clasificación de productos veterinarios ante el Registro del Senasa.
¿Cómo es esto? Claro, contar con este tipo de técnicas desarrolladas y validadas permitiría avanzar en una nueva categorización que incluiría productos innovadores (moléculas que no fueron desarrolladas en el país); nuevos (aquellos que tienen algún cambio en la fórmula) y “genéricos”, los cuales deberían demostrar que se comportan de la misma manera que los dos grupos anteriormente mencionados, pero por medio de pruebas de bioequivalencia.
Queda claro también que los requisitos en cuanto a pruebas y estudios a realizar serán mayores para el caso de aquellos considerados nuevos y aún por encima de ellos para los innovadores.
Vale decir también que existen guías internacionales ya sobre este tema, las cuales también están siendo estudiadas por el organismo sanitario nacional, con el objetivo de dar respuesta a un requisito de la industria para agilizar y eficientizar el registro nacional de productos veterinarios.

Las pruebas son realizadas por investigadores del Instituto de Virología del INTA. Disponible para bioterios de producción y también experimentación.

Para analizar la respuesta biológica frente a un químico, compuesto o reactivo –un procedimiento sumamente necesario para evaluar el principio farmacológico de un medicamento, por ejemplo–, entre el 80 y 90% de las pruebas científicas utilizan ratones y ratas de laboratorio, que deben poseer una pureza genética comprobada como condición imprescindible para producir datos científicos confiables y reproducibles.
En línea con esta demanda, investigadores del Instituto de Virología del INTA pusieron en marcha el primer servicio de control genético de ratones de laboratorio de la Argentina. Esta herramienta facilita la tarea de los bioterios de producción y experimentación, públicos y privados, y permite ofrecer animales con identidad genética controlada.
“Nuestro servicio pone a disposición una herramienta que garantizará la calidad genética de los animales de laboratorio en el marco de los lineamientos internacionales”, afirmó Silvina Maidana, investigadora del Conicet en el Instituto de Virología del INTA.
El control genético es un análisis del ADN que verifica si los ratones utilizados en investigación conservan su identidad respecto de la cepa pura original o si sufrieron contaminaciones genéticas que pueden ocurrir por cruzas accidentales de diferentes cepas y/o por la acumulación de mutaciones espontáneas.

Para analizar la respuesta biológica frente a un químico, compuesto o reactivo, entre el 80 y 90% de las pruebas científicas utilizan ratones y ratas de laboratorio.

Además, este tipo de análisis permite analizar el fondo genético de animales transgénicos ya establecidos y el éxito del proceso durante la construcción de dichas líneas transgénicas. Hasta el momento, las pruebas se realizaban mediante el envío de muestras al exterior.
El servicio, a cargo de los genetistas Silvina Maidana y Samuel Miño, tiene alcance nacional y regional (Sudamérica) y, a mediano plazo, ampliará su espectro de trabajos, a partir de la incorporación del control de identidad de líneas celulares utilizadas en los laboratorios del país.
La formación de los especialistas que integran el servicio se logró gracias a la realización de un curso financiado por el Sistema Nacional de Bioterios (SNB), que depende de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.
El ciclo de formación fue dictado en el Instituto de Virología del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas del INTA por Fernando Benavides, especialista argentino reconocido en el mundo.

 

Animales de laboratorio

Más allá de la especie que se trate, los expertos coinciden en la necesidad de aplicar metodologías que respondan al principio de las 3R: reemplazar la experimentación con animales por procedimientos alternativos, reducir la cantidad de individuos que se requieren en una investigación y refinar las técnicas de intervención. “Estas premisas ponen en primer lugar el bienestar de los animales y hacen posible una conducción responsable y ética de las experimentaciones”, señaló Alejandra Romera, investigadora del Instituto de Virología del INTA y del Conicet, al tiempo que remarcó: “Es una preocupación de la opinión pública y de ciencia, que crece y, cada vez más, obtiene el compromiso de la comunidad científica”.
En cuanto a las especies, si bien la mayoría de los animales –grandes y pequeños– pueden ser utilizados en la investigación científica, las ratas y los ratones de laboratorio representan entre el 80 y 90 % de la demanda para experimentación. En particular, el ratón es un organismo modelo que ofrece varias ventajas en relación con otros como la mosca Drosophila, el nematode Caenorhabditis elegans e, incluso, la rata.

Así lo expresó Federico Santángelo, consultor de Agroideas, en el marco de las “Charlas Granaderas” organizadas por la Bolsa de Cereales de Córdoba.

REDACCIÓN DE LA MOTIVAR
redaccion@motivar.com.ar

Santángelo. “El criador vuelve a estar en una situación similar a la de 10 años atrás”.

La Sociedad Rural de Jesús María (Córdoba) fue parte del “Ciclo de Charlas Granaderas” realizado en la Bolsa de Cereales de Córdoba. En el marco de dicha jornada -moderada por el vicepresidente de FIFRA, Daniel Urcia-, el director de Agroideas, Federico Santángelo, hizo referencia a la evolución de los precios en el negocio de ganados y carnes, a la vez de plantear una serie de discusiones en torno a la actual coyuntura.
“A inicios de la gestión de Mauricio Macri, la ganadería tuvo un salto de casi el 40% en la suba de precios. No obstante, desde el año 2017 en adelante, los valores empezaron a retrotraerse considerablemente. Sin ir más lejos, a principios de 2018, decíamos que era un momento complicado para la ganadería. Hoy, ya me atrevería a decir que ha sido un año malo: porque el criador vuelve a estar en una situación difícil, similar a lo que ocurrió diez años atrás, cuando era el eslabón perdido y el último orejón del tarro de la locomotora”, comenta Federico Santangelo.

Atentos. Algunos indicadores comienzan a reflejar el impacto de la macroeconomía en la actividad.

La declinación de los precios

Según el director de Agroideas, el precio de la hacienda bovina repuntó significativamente en el mes de septiembre pasado y la actividad empezó a mostrar signos de recomposición. “Esta suba importante del precio fue como consecuencia del efecto dólar y porque la faena cayó muchísimo. Al caer la oferta de carne, el novillo y el ternero tuvieron picos de $54 y las vacas llegaron a los $40”, afirma.
Sin embargo, durante octubre y noviembre los valores volvieron a retrotraerse por un nuevo exceso en la oferta local.
“Así como en septiembre se dio una de las faenas más bajas, en octubre se volcó al mercado todo lo que no se vendió, ya sea por retención o por expectativas. Fue la faena mensual más alta desde el 2010 en adelante”, continúa el también productor y veterinario.
Tomando como referencia los datos proporcionados por Santángelo, en los primeros diez meses del año se faenaron 660.000 cabezas más que en 2017.

“A inicios de la gestión de Macri, la ganadería tuvo un salto de casi el 40% en la suba de precios. No obstante, desde el 2017 en adelante, los valores empezaron a retrotraerse considerablemente”..

“Se evidencia un 6,5% más de faena en lo que va del año. Y si tenemos en cuenta las diferentes categorías, se están faenando muchas más vacas que terneros y novillos. Mientras que durante este último tiempo las hembras representaban el 65% del incremento de faena, en octubre y noviembre pasaron a representar el 85%”, expresa.
No obstante -y pese a los elevados niveles de faena-, los valores de las hembras son los que más aumentaron en el año 2018.
“Es la única categoría que ha copiado prácticamente el precio de la devaluación del dólar. Evidentemente, el hecho de que haya subido entre un 60 y 80% es efecto de las exportaciones a China”, amplía el consultor (Ver recuadro).
Ahora bien, ¿es preocupante este nivel de faena en las hembras?
De acuerdo a Federico Santángelo, estaríamos entrando en un proceso de liquidación de vientres en caso de que la faena llega a ubicarse por encima del 45%.

“Si los precios no llegaran a subir hasta marzo del año 2019, claramente los productores entrarían en un proceso de liquidación de vientres”.

“Hoy estamos cerca del 45 o el 46%. ¿Es para alarmarse? Me parece que ya empieza a ser un semáforo en amarillo. ¿Por qué? Porque lo que estamos viendo en estos momentos es que el precio general de la hacienda no se ha movido y se han encarecido la mayoría de los costos”, advierte.
En ese sentido, si los precios no llegaran a subir hasta marzo de 2019, claramente los productores ganaderos entrarían en un proceso de liquidación de vientres.
“De ocurrir esta hipótesis, tendríamos entonces una faena por arriba del 47 o el 48%. En ese caso, el productor va a tener que salir a vender lo que sea para cubrir sus costos. Es decir, necesita vender cada vez más hacienda para mantener el mismo nivel de gasto”, aclara el director de Agroideas.

Fuente: Sociedad Rural de Jesús María, provincia de Córdoba.

¿LOS DESAFÍOS DE EXPORTAR A ESTADOS UNIDOS?

Volver, con la frente en alto

Milano. La mirada del ROSGAN.

Raúl Milano, director Ejecutivo de Rosgan, el mercado a futuro de ganadería con base en la Bolsa de Comercio de Rosario, visitó Texas, Oklahoma, Kansas y Nebraska, estados ganaderos por excelencia de los Estados Unidos, en consonancia con la apertura de ese mercado para la carne argentina tras 17 años.
“Este país ha sido el principal importador de carne desde hace muchos años, pero esta es una posición que comienza arriesgar con ese otro gran país importador que es China el cual está creciendo en forma casi geométrica”, señala Milano y agrega: “Esta buena noticia sigue confirmando la importancia de tener abiertos la mayor cantidad de mercados y preferentemente los más importantes. Recordemos que, en 2018, tuvimos la noticia de la apertura de Japón para los frigoríficos de la Patagonia y ahora debemos sumarle este otro gran jugador”.

¿Qué significa en números?

Mediante este acuerdo, Argentina podrá ingresar sin impuestos 20.000 toneladas anuales de carne, gran parte de ella en carne molida y otra parte menor en cortes especiales. Es importante hacer algunos comentarios para saber quién es y cómo es la cadena de ganados y carnes en EEUU. “En ese país el 85% de la faena está concentrada en cuatro grupos de frigoríficos, Thysson Foods, JBS USA, Cargill Protein y National Beef Packing”, resalta Milano. “Con un stock cercano a los 90 millones de cabezas faenadas cada año, engorda más del 95% de la hacienda con destino a faena en feedlot, siendo el más grande Five Ranch Cattle Feeding con un ciclo anual de 850.000 cabezas en 11 establecimientos, siguiéndole Cactus Feeding con 530.000 cabezas por ciclo en el mismo número de establecimientos”, amplía el profesional. Del total de carne consumida anualmente, el 60% se elabora como carne molida (hamburguesas) y el resto en cortes (lomo, ojo de bife y milanesas) teniendo una menor amplitud de cortes usados que en la Argentina.

“Con un stock cercano a los 90 millones de cabezas faenadas cada año, Estados Unidos engorda más del 95% de la hacienda con destino a faena en feedlot, siendo el más grande Five Ranch Cattle Feeding con un ciclo anual de 850.000 cabezas en 11 establecimientos”. Raúl Milano.

“Posiblemente nuestro mayor volumen de carne exportada esté centrado en el trimming (recortes de depostada) que dado el bajo tenor de grasa en el desposte de nuestros animales más magros permite utilizarse para aligerar las hamburguesas de consumo habitual en Estados Unidos”, explica Milano y completa: “Esta apertura demuestra que la solución a nuestros problemas macroecómicos será apostar a un modelo exportador con valor agregado, en eso está toda la cadena de ganados y carne apostando al futuro aunque a veces los momentos sean difíciles”.

¿Hora de engordar novillos?

Históricamente, el precio del consumo interno marcó el techo de los precios de hacienda. Sin embargo -y por primera vez en 10 años-, el precio del novillo de exportación está a niveles más altos hoy en día. “A fines de noviembre -y desde la suba de esta nueva devaluación-, el precio del novillo no cayó tanto como el del consumo interno (…) A esto no lo veíamos desde hace años”, agrega Federico Santángelo. ¿El novillo de exportación empieza ser la categoría más rentable? Para el licenciado, es un gran incentivo el hecho de que el novillo haya alcanzado valores más elevados. No obstante, hay que ver qué pasa en el mediano plazo. “Hacer un novillo de exportación requiere mucho más tiempo. Hoy, con estas tasas de interés, el tiempo es plata y hay que ver cuántos productores pueden aguantar tener el novillo en el campo durante seis meses más, un año más”, concluyó el consultor.

Y mientras tanto… los kilos se siguen perdiendo

En el marco de la Cumbre de la Industria Veterinaria (CIVA), que se realizó en el pasado mes de octubre, organizada por MOTIVAR, la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove) advirtió que la ganadería argentina pierde por año al menos $28.000 millones por diferentes problemas sanitarios, mayormente generados por parasitosis controlables a través de la aplicación de correctos planes sanitarios.
“En estos momentos de crisis en los cuales la rentabilidad de la producción está en juego, el uso de productos veterinarios con una correcta indicación va a lograr que se reduzcan los costos, que aumente la producción y que de esa manera mejore la rentabilidad de la ganadería”, aseguró el secretario de Caprove, Juan Carlos Aba.
En este sentido, la presidente de la Cámara, Mónica Bressi, destacó la importancia que le da la entidad a la difusión de los planes sanitarios en todas las especies animales, bajo el concepto de “la sanidad animal y la salud de las personas es una sola salud”. “Desde Caprove y cada uno de los laboratorios asociados generamos acciones permanentes apoyando al profesional veterinario, al productor agropecuario y a los dueños de mascotas”, graficó Bressi.

 La elección de los antiparasitarios debe ser indicada por un veterinario, siendo importante la alternancia y uso de productos habilitados por el Senasa específicamente para la especie.

DE LA REDACCIÓN DE MOTIVAR
redaccion@motivar.com.ar

Dato. La categoría más suceptible a los parásitos son los corderos.

La primera discusión que se desata al hablar de ovinos en Buenos Aires tiene que ver con el número de cabezas que, según entes oficiales, asciende a 1,4 millones. Sin embargo, los productores entienden podría rondar las 2,5 millones.
Lo cierto es que, según datos relevados mediante encuestas por profesionales de la Estación Experimental del INTA Cuenca del Salado, la producción ovina “se integra con otras producciones ganaderas y agrícolas, siendo pocos establecimientos los que la impulsan como recurso único”.
A partir de un diagnóstico estacional, los referentes del INTA observan que “con servicios de fines de verano y otoño, las majadas se encuentran en buena medida con corderos que están llegando al momento de destete”. La etapa de terminación de los corderos y elección de los animales de reposición define el balance del año. De allí que los profesionales indican que, “hay dos aspectos que permiten mejorar los niveles productivos: el crecimiento y terminación de los corderos y el diagnóstico y tratamiento de los parásitos gastrointestinales”.

Una maquinaria de engorde

“La ganancia de peso de los corderos al pie de la madre dependerá de que sean hijos únicos o múltiples, de la alimentación de la madre, del biotipo (carnicero-doble propósito) y la raza (pura o cruzamientos), entre otros factores”, sostiene el INTA. Y avanza: “Si la carga (ovejas por hectáreas) se ajusta a la disponibilidad de forraje, las ganancias medias variarán entre 150 a 250 gramos por día, pudiendo superarse si se implementan estrategias como el creep feeding (alimentación diferenciada al cordero al pie de la madre con alimentos balanceados o granos) o la suplementación con concentrados”.
Al respecto los profesionales señalan que “el destete no debería ser más allá de los tres meses y medio, con pesos no menores a 25 kilos de peso vivo”.
El aspecto sanitario, clave
Uno de los temas centrales a contemplar es el ciclo de los principales parásitos gastrointestinales que afectan al ovino en la Cuenca del Salado, donde las características agroecológicas son favorables por la humedad y la temperatura. Los parásitos gastrointestinales cumplen una parte importante de su ciclo en el forraje. Un inadecuado ajuste de carga, que lleve a que los animales consuman el forraje muy cerca del suelo, conlleva una mayor carga parasitaria. Por este motivo el manejo de la carga no solo tiene impacto en el plano nutricional sino también en el manejo sanitario.
Un aspecto que destacan los profesionales del INTA es que “los ovinos y bovinos no comparten los mismos parásitos gastrointestinales, motivo por el cual el pastoreo conjunto o secuencial con ambas especies, es una forma de control biológico de la carga parasitaria” (95% de la población de los parásitos-huevos y larvas-están en el forraje).
Una vez que el animal las ingiere, las larvas completan su ciclo dentro del tracto gastrointestinal y producen los huevos, que son eliminados por las heces, siendo la fuente de reinfestación del forraje. Para realizar un manejo eficiente de los parásitos, debemos considerar como primera medida la toma de muestra de heces, para determinar la cantidad de Huevos por Gramo (HPG).
Esto dará una clara idea del nivel de carga parasitaria, determinando la necesidad o no de desparasitar. Por otro lado, los profesionales indican que “para decidir el mejor momento de aplicación del antiparasitario, debemos conocer la curva de los niveles parasitarios a lo largo del año, de forma de elegir el momento donde se pueda tener más impacto”. Y agregaron: “A lo largo del año hay momentos donde la carga parasitaria es mínima y otros donde es muy alta, como también que algunas especies dominan durante el verano y otoño y otras durante fines de invierno y primavera”.
La categoría más susceptible son los corderos, los cuales durante los primeros dos meses se alimentan mayoritariamente de la leche materna, pero al mes de nacidos ya empiezan a ingerir forraje, tanto por imitación de la madre y facilitación social, como por interés propio. “Si las madres no fueron tratadas correctamente, los corderos no tendrán una buena defensa, por lo que según comentan los profesionales del INTA “una vez realizado el destete es clave realizar una dosificación a las corderas de reemplazo y si se conservasen machos para engorde, también deberán desparasitarse”.

La lupa sobre cada especie

Es importante tener en cuenta el período de carencia de cada uno de los productos utilizados, antes de decidir la aplicación en animales que van a faena. El momento de aplicación debería coincidir con cuando empieza a aumentar la carga parasitaria, de modo de modificar la población que produce huevos, reduciendo así la liberación de los mismos y la reinfestación del forraje. Simultáneamente, debería realizarse una rotación de los lugares de pastoreo, así los animales consumen en un cuadro con baja carga parasitaria.
El Haemonchus o gusano del cuajo produce la muerte de los corderos a fines de primavera y de borregos en otoño.
En los animales puede observarse anemia, indicado por las mucosas pálidas, en el especial en la conjuntiva de los ojos. Se dispone del test de Famacha para establecer el grado de afectación. Otra característica importante es que los animales presentan una papada muy prominente.
El Trichostrongilus o gusano pequeño del intestino produce la pérdida de peso, se disminuye la producción de lana pero raramente produce la muerte del animal. El Cuadro (ver ilustración) resume los momentos críticos para el diagnóstico y tratamiento en las distintas categorías.
La elección de la familia de antiparasitarios debe ser indicada por un profesional, siendo clave la alternancia y el uso de productos que se encuentran habilitados por Senasa para la especie ovina.

Pautas para aumentar

El éxito de la producción ovina depende de múltiples factores, pero como en toda actividad en la que se trabaja con animales el manejo integral de la reproducción, la nutrición, la sanidad y el bienestar resultan fundamental. Para lograr una mejora productiva es necesario optimizar un manejo reproductivo adecuado que permita lograr conseguir un destete superior al 100%.
Se debe asegurar un manejo sanitario que reduzca el impacto de parásitos gastrointestinales que deprimen la tasa de crecimiento y generan muerte de corderos y borrego, como se explicó más arriba.
En el aspecto reproductivo es importante contar con razas o biotipos prolíficos y utilizar cruzamientos terminales, con padres de raza carnicera, en servicios de otoño tardío”, puesto que permitirá tener un cordero precoz y venderlo a los 4 o 5 meses de vida. Los cruzamientos permiten tener carcasa más pesadas, y con mayor proporción de carne respecto del hueso y la grasa.
En relación con el manejo nutricional, asegurando un adecuado manejo nutricional de la madre en el último tercio de gestación y lactancia se obtendrá buen peso al nacer y al destete.
Durante las etapas críticas (post destete en verano) será necesario implementar estrategias de alimentación tales como pastoreos controlados, suplementación estratégica mediante creep feeding, encierres o silos de autoconsumo, o la utilización de verdeos de verano o incluso silo para lograr corderos pesados.