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EN EL MARCO DEL PLAN MÁS LECHE

“No hay inversión más rentable que refrescar las vacas”

El especialista internacional en estrés calórico, Israel Flamenbaum, fue parte del 4° Simposio sectorial organizado por Mastellone Hnos. Instó a los productores argentinos a techar sus tambos y producir más.

 

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
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Israel Flamenbaum. Ante más de 500 asistentes en la UCA.

Es sabido que el tambo argentino no está produciendo la leche suficiente para abastecer la capacidad industrial instalada. Sobre los 15.000 millones de litros anuales que las usinas tienen disponibles, solo se procesan unos 10.000 millones, la misma cifra que hace 20 años.
Para Israel Flamenbaum, especialista en estrés calórico, es por esa misma razón que los dueños de la industria, la Nación y los productores deben sentarse en una misma mesa y buscar una solución.
“El sistema pastoril en la Argentina pierde el equivalente anual de 3.000 litros por vaca debido a que las pasturas solo aportan un 30% de las necesidades nutricionales del animal”, sentenció Flamenbaum y agregó: “Un buen manejo del estrés calórico con sombra, aspersores, agua y ventilación puede elevar hasta 15% los volúmenes de producción en el verano, a partir de una inversión mínima con tasas de recupero menores al año”. El profesional israelí disertó ante la atenta mirada de los alrededor de 500 asistentes de lo que fue el 4° Simposio organizado por Mastellone Hnos, dentro del Plan Más Leche y bajo el lema “Nutrición, Bienestar Animal e Innovación Tecnológica”, realizado en la Universidad Católica Argentina los pasados 22 y 23 de noviembre.

“Es la combinación de agua y viento, la que reducirá la
temperatura de la vaca y evitará el estrés calórico”.

Cuestión de números

En base a casos argentinos analizados este año, tanto de un tambo confinado como otro pastoril, el especialista internacional con más de cuatro décadas de trayectoria expuso la viabilidad de una inversión para el manejo del estrés calórico en el país. “En el caso de los tambos confinados, el potencial que existe en la Argentina es enorme y no existe razón para que produzca menos que uno equivalente en Israel o los Estados Unidos. Si el tambo argentino estuviese totalmente confinado otra sería su realidad. Más rápido hagan el cambio hacia confinamiento, mejor”, alentó y resaltó el ejemplo de La Polvorilla, de la familia Rodríguez Arias, el primero del país en avanzar hacia el confinamiento con un sistema de enfriado. “En todos los casos, los gastos fijos son los ventiladores y aspersores; mientras que los gastos operativos son luz, agua, mano de obra y alimentación, porque si la vaca produce más leche, consumirá medio kilo más de materia seca por día por cada litro adicional”, señaló Flamenbaum.
“En un tambo modelo de 200 vacas, que tiene una producción inicial de 10.000 litros, en un sistema confinado, teniendo en cuenta un valor de la leche de $8 por litro, 120 días de calor, refrescarlas seis veces por día en la sala de espera y ventilación en el galpón, estimando que aumentará su eficiencia nutricional y producción de leche, entre 5 y 15% y reducirá en cinco los días en anestro se puede hacer el siguiente cálculo: La inversión es de $ 3.600 por vaca en equipos y otros $ 625 por vaca en operaciones anuales. Los resultados después de cubrir todo los gastos, con un aumento de sólo el 5% de leche producida, el productor se quedará con $ 2.200 en el bolsillo. Cifra que se eleva a $ 5.600 con un incremento del 10%. Es decir, en menos de un año se recupera la inversión”, gráfico y avanzó con el ejemplo sobre un sistema pastoril: “La vaca es de 7.000 litros, pero el precio del alimento es más económico. En este caso, el refrescado en la sala de espera operará 12 horas al día. La inversión es de $ 1.800 y la operación es de solo $ 300. En una producción un 5% mayor, se quedará con $ 1.800 y $ 5.000 en el caso de lograr un incremento del 10%”. Ante la elocuencia de los números, Flamenbaum se preguntó: “¿Cómo todavía no hicieron está inversión? No hay inversión más rentable en el mundo agropecuario como refrescar las vacas”.

“En el caso de los tambos confinados, el potencial que existe en la Argentina es enorme y no existe razón para que produzca menos que uno equivalente en Israel o los Estados Unidos”.

El resto del mundo como ejemplo

“En mis visitas en los diferentes tambos alrededor del mundo, he visto distintas herramientas para reducir el efecto de las radiaciones, por ejemplo, la utilización de cortinas para los comederos o armar un recorrido techado con media sombra de hasta 500 metros para evitar la pérdida del enfriamiento en ese trayecto. Sin embargo, la energía eléctrica representa hasta el 90% del costo del enfriamiento, y así y todo, la ventilación sola no puede hacer todo el trabajo, porque reduce apenas 0,2 o 0,3 °C la temperatura corporal”, repasó el disertante. “Es la combinación de agua y viento, la que reducirá la temperatura de la vaca y evitará el estrés calórico”, aseguró y fue más allá al repasar los cuatro mandamientos que hacen a un buen manejo del calor: “Agua, viento, tiempo y la vaca. Un litro de agua que se evapora de la piel de la vaca representa cinco veces más evaporación de calor que un litro de agua fría que toma. Hay que empapar a la vaca para que llegue a su piel. El viento es fundamental y alcanzar una velocidad de 3 metros por segundo, de lo contrario, hay que agregar ventiladores. La vaca necesita seis tratamientos al día para reducir el calor en las vacas de alta producción, es decir, un cuarto del tiempo de su día se debe dedicar al enfriamiento. Lamentablemente en la Argentina no se llega al 10% de lo recomendado”.
Luego, Flamenbaum ahondó en el tema a partir de un estudio que se hizo en Israel, sobre 42 vacas divididas en dos grupos.
“El primero estuvo en tratamiento 45 minutos, cinco veces al día, un total de 3 horas y media. En cambio, el segundo pasó ocho veces al día, seis horas acumulativas”, comentó. “Utilizamos tecnologías avanzadas para medir, entre otras cosas, el tiempo de descanso de la vaca. Este estudio se realizó porque los protectores de animales se quejaban el tiempo que llevaban parados los animales para los procesos de enfriamiento. Los resultados demostraron que aquellas vacas que estuvieron seis horas no solo dieron más leche, sino que descansaron y rumiaron más tiempo que las del otro grupo”, sentenció el especialista y agregó que, no tengan miedo como tamberos extender los procesos de enfriamiento.
En Israel se ha probado que las vacas bien refrescadas pueden llegar a producir el equivalente al 98% de la leche que producen en invierno y un 87% en aquellos que tienen un sistema de enfriamiento, pero no óptimo. Del mismo modo, la tasa de concepción se puede mejorar hasta 10 puntos por debajo de lo logrado en el invierno, es decir, el doble que si no aplica refrescado.
A su vez, recordó que la sala de espera es el lugar más adecuado para realizar el proceso sobre todo en tambos pequeños o medianos. “En la línea de comedero, hay cemento y drenaje, también se puede aprovechar. En el único lugar donde no se puede hacer el refrescado completo , pero se recomienda la ventilación forzada es en el lugar de descanso”, cerró.

LA VOZ DE LA INDUSTRIA

“Necesitamos materia prima para abastecer al mundo”

Ernesto Arenaza. Mastellone Hnos.

Por cuarto año consecutivo, Mastellone Hnos. llevó a cabo el Simposio “Nutrición, Bienestar Animal e Innovación Tecnológica” que se realizó en la Universidad Católica Argentina y del cual participaron alrededor de 500 asistentes. La apertura estuvo a cargo de Ernesto Arenaza, Subdirector General de Mastellone Hnos. quien hizo referencia al gran potencial de crecimiento del país y a la importancia del Plan Más Leche que impulsa la empresa. “Mastellone necesita materia prima para crecer y abastecer no sólo a Argentina sino a la región y al mundo, donde hay un mar de oportunidades. Con el objetivo de aumentar el nivel de producción, productividad y procesamiento de la leche creamos el Plan Más Leche que tiene destinada una inversión de más de US$ 80 millones”, comentó.
Fernando Storni, Director de Compra de Materia Prima Láctea, habló luego sobre la proyección a futuro de la empresa y el crecimiento de la industria, “Latinoamérica ha pasado a representar el 12% de la producción mundial, creciendo en los últimos 20 años a razón de 6,4% anual, si nuestros vecinos han crecido, ahora es nuestro turno”. También explicó que los tambos han aumentado su productividad en un 8%, desde el inicio del programa. Con el objetivo de informar y actualizar sobre las nuevas tendencias a productores y colaboradores del sector, participaron especialistas locales y provenientes de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Uruguay, Australia e Israel.
Los expositores disertaron sobre temáticas relacionadas a cuestiones que podrían mejorar la calidad de la producción como el bienestar y confort animal, innovadores métodos de alimentación para los rodeos y la evolución de los tambos.

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