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SE CONFIRMARON CASOS EN MAGDALENA, BUENOS AIRES

Estomatitis vesicular en equinos, más que pérdidas económicas

La trascendencia de la aparición de esta enfermedad radica en que requiere de su diferenciación con la fiebre aftosa, por producir lesiones similares, como vesículas en la boca o en las patas de los animales afectados.

DE LA REDACCIÓN DE MOTIVAR
redaccion@motivar.com.ar

 

Atención. Se trata de una enfermedad de alto impacto.

La estomatitis vesicular es una enfermedad infecciosa de gran importancia debido sus implicancias económico – productivas, pero fundamentalmente porque sus signos clínicos asociados son indistinguibles de los provocados por el virus de la fiebre aftosa. Tal como destacaran últimamente los expertos, en nuestro país es de presentación esporádica: en los años 2015 y 2016 se vieron afectados bovinos de leche en Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero.
De allí la sorpresa generada en el sector cuando el Senasa confirmara a mediados de noviembre el diagnóstico positivo de dos equinos con estomatitis vesicular, en el departamento de Magdalena de la provincia de Buenos Aires.
“El análisis en del Laboratorio Nacional de Referencia del Senasa, permitió confirmar la presencia del serotipo Indiana en las muestras tomadas el pasado 8 de noviembre a los dos equinos hallados con signos clínicos compatibles a esta enfermedad”, aseguraron desde el organismo. Y completaron: “No se evidenciaron vínculos epidemiológicos con otros establecimientos, lo cual se considera poco probable dado que los equinos afectados permanecieron en su predio durante un tiempo mayor al período de incubación de la enfermedad, y no convivían con otras especies susceptibles (porcinos, bovinos y en menor medida, caprinos y ovinos)”.
Más allá de esto, vale destacar un extracto de la información compartida por la Dra. María Barrandeguy, del INTA Castelar, en La Especie Equina, revista de la Asociación Argentina de Veterinaria Equina. “La estomatitis vesicular tiene varios aspectos que la posicionan como una enfermedad de alto impacto. En lo que nos compete, afecta a los caballos y, si bien no es grave, altera su estado de salud y genera consecuencias económicas de gran repercusión”, explicó. Y reforzó: “Sin embargo, lo más importante a tener en cuenta sobre esta enfermedad es que puede confundirse con fiebre aftosa si se presenta en bovinos y cerdos, es zoonótica, y aún se desconoce la verdadera participación de hospedadores intermediarios. Consecuentemente, se desconoce también dónde se mantiene el virus en los períodos interepizoóticos, por lo que su prevención, control y erradicación son prácticamente una utopía hasta el momento”.

Enfermedad y sintomatología

De la información compartida en relación con este tema por el Senasa, se desprende que la estomatitis vesicular es una enfermedad vesicular que afecta a equinos, burros, mulas, bovinos, porcinos y, ocasionalmente, ovinos, caprinos y camélidos sudamericanos. Se asemeja a tres enfermedades vesiculares exóticas como: la fiebre aftosa, la enfermedad vesicular porcina y al exantema vesicular del cerdo. Es importante la diferenciación de éstas, ya que un mal diagnóstico puede enmascarar la propagación de una enfermedad exótica. Un diagnóstico rápido también es importante en la contención de brotes, que pueden restringir el comercio internacional.
Las fuentes de infección y modo de transmisión no están del todo claros en esta enfermedad: una vez que se ha introducido en un rodeo, la estomatitis vesicular se puede propagar de animal a animal por contacto directo: excoriaciones, heridas en la piel o membranas mucosas, pueden facilitar la entrada del virus. Los animales infectados liberan el VEV en el líquido de las vesículas, saliva y en menor medida, en las secreciones nasales. Los animales también pueden ser infectados por la exposición a fómites contaminados como alimentos, agua y máquinas de ordeño. Se considera que puede transmitirse por insectos vectores (mosquitos, moscas o flebótomos). También se sugiere que el virus podría encontrarse en el suelo o el pasto y que los animales podrían infectarse por inoculación a través de la piel o la mucosa bucal. El VEV no parece ser eliminado por la leche. La inmunidad natural es de corta duración y tiene un período de incubación de nueve días en promedio.

Lesiones

La estomatitis vesicular se caracteriza por vesículas, pápulas, erosiones y úlceras; estas lesiones se encuentran sobre todo alrededor de la boca, pero también pueden estar presentes en las patas, ubre y el prepucio. La salivación excesiva es a menudo el primer síntoma. En los bovinos, las vesículas se encuentran generalmente en el paladar duro, lengua, labios y encías, a veces se extiende a la nariz y al morro; algunas pápulas no se vuelven vesículas.

El diagnóstico de laboratorio es esencial, debido a que la estomatitis vesicular no puede distinguirse en forma confiable de otras enfermedades vesiculares tales como la fiebre aftosa, exantema vesicular y enfermedad vesicular porcina. Sin embargo, la presencia de síntomas en caballos sugiere estomatitis vesicular.

En los caballos, la mayoría de las veces se producen vesículas en la superficie superior de la lengua, encías y los labios y alrededor de la nariz y esquinas de la boca. En algunos caballos, las vesículas pueden pasar desapercibidas y la enfermedad puede aparecer como costras en el morro y los labios. Además de las úlceras orales, los bovinos y caballos pueden desarrollar lesiones en los pezones o prepucio y en la banda coronaria y espacios interdigitales de los cascos. En cerdos, las vesículas suelen aparecer primero en las patas y el primer síntoma puede ser cojera; el hocico y los labios también son afectados con frecuencia. Las lesiones de estomatitis vesicular son dolorosas y pueden causar anorexia, disminución de la ingesta de agua, y cojera. El ganado lechero con lesiones en los pezones puede desarrollar mastitis por infecciones secundarias; la pérdida de peso puede ser grave y la producción de leche puede disminuir. Algunos animales pueden parecer normales, pero ingieren aproximadamente la mitad de su alimento. Al menos que se desarrollen infecciones bacterianas secundarias u otras complicaciones, los animales se recuperan en aproximadamente dos a tres semanas. Las principales consecuencias son la pérdida económica en vacas lecheras, por merma en la producción, y las infecciones bacterianas secundarias o miasis.

Diagnóstico clínico

El diagnóstico de laboratorio es esencial, debido a que la estomatitis vesicular no puede distinguirse en forma confiable de otras enfermedades vesiculares tales como la fiebre aftosa, exantema vesicular y enfermedad vesicular porcina. Sin embargo, la presencia de síntomas en caballos sugiere estomatitis vesicular.
El hombre puede contraer la infección por contacto con los animales, ya sea por aspiración de aerosoles (vía nasofaríngea) o por abrasiones en la piel, Las fuentes directas de infección pueden ser la saliva, el exudado o el epitelio de las vesículas abiertas. El virus no se elimina por leche y no hay evidencia de infección por vía digestiva. Es una zoonosis menor que produce signos semejantes a los de la gripe; ocasionalmente pueden encontrarse vesículas en la boca, faringe o manos, náuseas, vómitos y diarrea. El curso de la enfermedad es breve y los pacientes se restablecen en pocos días.

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