HomeEdición Impresa“El búfalo no compite con el vacuno, es un complemento productivo”
UN NEGOCIO CRECIENTE EN DISTINTAS PARTES DE LA ARGENTINA

“El búfalo no compite con el vacuno, es un complemento productivo”

José María Roca, Marcelo Breard, Federico Goicoechea, Bernardo Leucke y Marco Zava comparten su visión sobre una nueva avanzada de esta especie en los planteos ganaderos. Las mejoras no son solo productivas, también se reflejan en los balances económicos y financieros de las empresas.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar
@facusonatti

 

Enorme potencial. Se estima en 200.000 el número de bubalinos que hay en el país, pero su versatilidad hace pensar en elevar esa cifra a 4 millones.

En la Argentina, en un escenario de mínima, el área predispuesta a la cría de búfalo asciende a ocho millones de hectáreas, es decir, tantas como toda la superficie de Corrientes. Cifra que trepa considerablemente si se tiene en cuenta su versatilidad para transformar campos de cría en invernada. Sin embargo, los números más ambiciosos estiman en no más de 200.000 las cabezas bubalinas, en todo el país, cuando el potencial es superior a las cuatro millones.

Firme. “Donde la vaca sobrevive, él vive, crece y manifiesta su potencial

Firme. “Donde la vaca sobrevive, él vive, crece y manifiesta su potencial

Ante este escenario y en el marco de lo que fue la Fiesta Provincial del Búfalo, en Corrientes, MOTIVAR reunió el testimonio de referentes del sector y jóvenes productores que han probado a campo las ventajas de incorporar búfalos a sus planteos ganaderos.
El pasado 17 de noviembre, en la Sociedad Rural de Caá Catí -donde el productor Félix Noguera impulsó lo que para algunos es considerada la Casa del Búfalo más grande del mundo- se llevó a cabo el encuentro que contó con un Panel de Criadores, orquestado por la Asociación Argentina de Criadores de Búfalos (AACB), del que fueron parte los productores Marcelo Breard (30) y Federico Goicoechea (29), nueva camada de la avanzada del búfalo en la ganadería argentina.
Los acompañó el gerente general del Frigorífico Logros, José María Roca (Ver recuadro), bajo la moderación del Ing. P.A. Marco Zava. Un día más tarde, en una visita a campo, los recibió el Ing. Arg. Bernardo Leucke, encargado de la Estancia San Antonio (Caldenes). En diálogo con todos ellos, se refleja el creciente interés que despierta esta especie entre los productores a partir de resultados no sólo productivos sino también económicos en los establecimientos. Zava, también criador y autor del libro “El Búfalo Doméstico”, lo resume en una frase: “El búfalo puede ser la llave para hacer del Norte argentino una nueva Pampa Húmeda”.

La transformación
Los búfalos ganaron la pulseada sobre las 17.055 hectáreas de la estancia San Antonio (Caldenes), de la familia Born Magrane, donde los bañados y esteros son abrumadora mayoría. En ese escenario, la AACB convocó a una reunión a campo de la que fueron parte 60 invitados el día posterior a la Fiesta Provincial del Búfalo.
La transformación del campo de bovino a bubalino se concretó hace tres años, cuando tras las sucesivas lluvias los índices del rodeo vacuno no cubrían las expectativas y los resultados repetían pérdidas una y otra vez.
“Trabajé con búfalos en otra empresa, en Formosa, y cuando llegué a San Antonio solo había unas 60 cabezas bubalinas. Llegó un punto en donde le comuniqué al directorio la situación y la posibilidad de revertir las pérdidas reemplazando el rodeo vacuno por búfalos”, señala Leucke, lo que fue el puntapié inicial para que los 3.000 vacunos le den paso a los búfalos. Hoy, San Antonio tiene 1.500 vientres búfalas y según su encargado “dejó de perder plata”.
Las cifras comparadas de ambos planteos son elocuentes. “En vacunos, teníamos un índice de preñez del 50% que subía al 80% con destete precoz, pero la merma rondaba el 25%. Además, el costo para producir esos terneros resultaba muy alto al tener que salir a comprar el alimento porque el campo es solo ganadero”, repasa el ingeniero agrónomo y compara: “En cambio, las búfalas tienen índices de preñez en torno al 84% y la producción de terneros con pasturas a campo permite producir animales de 250 kilos al destete con apenas un 4% de merma”.
El objetivo de Caldenes es llevar el rodeo a 3.000 vientres en el corto plazo. “Pensamos en un campo bufalero de excelencia”, comenta Leucke y ahonda sobre el manejo: “Puede ser más sencillo que con el vacuno, pero requiere de entrenamiento; nosotros lo hacemos con banderas y como ya lo dijo Juan Manuel de Rosas, no hay que alborotar la hacienda, siempre pensando en el bienestar animal”. En cuanto a los aspectos sanitarios, el encargado de San Antonio confiere que, el búfalo es susceptible a las mismas enfermedades que el vacuno, pero es más resistente. “Desde el momento que no levanta garrapata y no se abicha, eso habla de su capacidad”, afirma.
Para Zava, la eficiencia productiva es superior al vacuno en igualdad de condiciones. “Es un animal que produce con eficiencia a campo natural, incluyendo esteros y montes, con un 20% más de parición que los vacunos, 60% más de ganancia de peso, entregando 16 crías por vientre, llegando a la faena con dientes de leche (24-27 meses de edad), entregando una res joven y de mayor calidad”, sostiene el también productor y propietario de Estancia Imará, en Mantilla, departamento San Roque, Corrientes.

“El búfalo puede ser la llave para hacer del Norte argentino una nueva Pampa Húmeda”. Marco Zava, criador y autor de “El Búfalo Doméstico”.

“Producimos bubalinos y vacunos elevando la carga animal en el campo y la producción de carne por hectárea”. Marcelo Breard, Estancia Yaguareté Corá.

“Hay que fortalecer el tema de la comercialización porque es el sustituto perfecto de la carne vacuna”. Federico Goicoechea. Cabaña Rincón del Guayaibí.

“Pensamos en un campo bufalero de excelencia”. Bernardo Leucke, encargado de Estancia San Antonio, Caldenes (Familia Born Magrane).

Multiplicar las carnes

“Hay que dejar en claro que el búfalo no compite con el vacuno, es un complemento productivo”, resalta Breard, una y otra vez, en diálogo con MOTIVAR.
El joven productor administra junto a su hermano, Joaquín (29), Estancia Yaguareté Corá, un establecimiento que suma 5.340 hectáreas, en el norte de Corrientes. Allí, las vacas Brangus, inquilinas vitalicias del lugar, le dieron espacio a las bubillas tras la terrible inundación que azotó la zona a fines del siglo pasado. “Incorporamos tres bubillas y cuatro machos con bolas al stock, en 1999”, recuerda Breard, cuando el campo estaba poblado de 1.300 vientres Brangus.

Exportaciones. “Hay una cuota Hilton de 200 toneladas que aún no se completa”.

Exportaciones. “Hay una cuota Hilton de 200 toneladas que aún no se completa”.

“Siempre fueron campos de cría vacuna, pero llevábamos una lucha titánica para hacerlos competitivos en busca de sacarle el mejor resultado de costo-oportunidad”, señala el productor que, a partir de un análisis económico, determinó que con la actividad exclusivamente vacuna los números no daban, lo que, sumado a las grandes inundaciones que sufrió el campo, lo llevó a avanzar con la cría de búfalos. Desde entonces, Estancia Yaguareté Corá escaló un 50% en cantidad de vientres y sobre los 2.000 actuales, las bubillas son mayoría (1.100).
Según Breard, el búfalo tiene una plasticidad que no se encuentra en otros animales. “Nosotros tenemos una explotación mixta, donde se producen tanto vacunos como bubalinos, elevando la carga animal en el campo y la producción de carne por hectárea. En un 40% de la superficie productiva tengo las bubillas de producción, se entoran en esos potreros con un manejo más simple y barato que el vacuno”, explica el también abogado y pone la producción en números: “En esas 2.500 hectáreas, tenemos 1.100 búfalas, con una preñez del 85,5% y 1.006 terneros, presupuestados para esta campaña, contemplando una merma del 10%. Si consideramos un peso de destete promedio en los últimos cinco años, de 210 kilos, serían unos 211.000 kilos de carne, sobre suelos que antes no producían”.
En ese sentido, al trazar una paralelismo con respecto a la rentabilidad comparada en materia de producción sobre capital invertido (tierra) en la provincia de Buenos Aires, los márgenes del búfalo, en Corrientes, son mucho más favorables.
“Hay mucho desconocimiento de la calidad y sabor de la carne y eso tiene que ver con los consumidores, pero también con los productores. Si vamos hacer un comparativo a la hora de buscar un sustituto de la carne vacuna debe ser en igualdad de condiciones”, desafía Breard y sigue: “Los productores deben tener en cuenta en base a análisis de mercado y decisión empresaria, dónde y cuándo entrar y salir, es decir, cuándo ubicar tu gordo”.
Para el productor no quedan dudas, “el búfalo ya trabaja por nosotros, donde la vaca sobrevive, el vive, crece y manifiesta su potencial, por lo cual debemos preguntarle qué más podemos ofrecerle”.
“Aún la población es escasa y falta conocimiento en productores, técnicos y consumidores. Hay que desarrollar tanto los nichos de mercado como el consumo masivo. Mientras tanto, hay una cuota Hilton de 200 toneladas que aún no se completa y Asia está aumentando su demanda”, agrega Zava.

Los justificativos, también en números

Un ternero vacuno de 200 kg. tiene un costo de ración de alrededor 100 días con un consumo promedio de 4 kg por día, es decir, 400 kg. o $2.400 por ternero a lo largo de ese periódo. El precio de venta ronda los $ 52 por kilo, es decir, $10.400. Mientras tanto, un bubillo recién destetado pesa 210 kg. y a precio de invernada ($39) se comercializa en $8.190, pero sin gastos de producción, obteniendo una renta igual o superior al vacuno. Si a eso se le agrega la recría de 12 a 16 meses a campo, se puede vender un búfalo a precio de vaca gorda para faena obteniendo $15.000.
Fuente: Marcelo Breard.

A la vanguardia

Establecimiento y Cabaña Rincón del Guayaibí es uno de los primeros reductos de la Argentina en haber incorporado entre sus pobladores al búfalo. “Somos vanguardistas en la cría y producción de búfalos desde 1970, cuando la especie llegó al país”, afirma el joven productor Goicoechea (29), que de la mano de su hermano Jorge (h), está al frente del establecimiento familiar, en Mercedes, Corrientes.
“Entre un 10 y 15% de la superficie se destina a los búfalos con una carga de 0,7 EV y una producción a razón de 150 kilos de carne por hectárea cada año”, señala el productor. Los búfalos son vecinos de vacunos, ovinos y equinos en Rincón del Guayaibí y aportan cerca del 10% de los ingresos anuales de la compañía. “Entre los beneficios de tener búfalos es la complementariedad económica con el resto de la ganadería por ser contracíclico en el momento de su comercialización”, destaca Goicoechea, en diálogo con MOTIVAR.
“El origen fue con 10 cabezas como algo alternativo. Entre las décadas de los ‘80 y ‘90 se incorporó genética desde Brasil e Italia. Mientras tanto, en 1992, importamos hembras desde Brasil lo que nos permitió mejorar los resultados”, repasa quien hoy suma 550 hembras con índices envidiables. “La preñez alcanza un promedio del 88% y el destete, 85%, es decir, una baja merma. No son campos tan difíciles como los del norte de la provincia. Así logramos un animal de 200 a 210 kilos en el destete”, explica el también ingeniero agrónomo (UBA).
“La eficiencia de stock en la cría alcanza el 38% y la reposición es baja, en torno al 12% sobre todo porque se acelera el mejoramiento genético incorporando vientres nuevos”, agrega más detalles y sigue: “El aspecto sanitario tiene un costo 50% menor a los vacunos colocando vacunas antiaftosa y brucelosis en hembras, carbunclo y combatiendo piojo en invierno con tres baños cada año. Sin embargo, no hay que comparar vacunos y búfalos porque son complementarios tanto en lo productivo como en lo económico”.
El manejo es algo en lo que se trabajó mucho desde un principio.
“El problema estaba con los reproductores machos porque al tener servicio continuo no se sacaban del rodeo y no pasaba nada. Al empezar a crecer escalonadamente la producción y hacer un servicio estacionado, sacamos los reproductores, y se complicó el manejo. Tuvimos que resolver peleas entre machos y se empezó a incorporar boyero electrico, una gran solución. Además, armamos rodeos de no más de 130 búfalas lo que mejoró los indicadores reproductivos y productivos”, sostiene el joven y adelanta: “En el futuro cercano, se destinarán los machos a campos alquilados para dejar esa superficie disponible a las hembras con el fin de llegar a 800 vientres”.
En una visión ampliada, el número de búfalos crece entre un 12 y 15% anual duplicando con creces a la ganadería vacuna en la Argentina. “Hay que fortalecer el tema de la comercialización porque es el sustituto perfecto de la carne vacuna. La idea es llegar a góndola con sello de carne de búfalo”, cierra Goicoechea.

JOSÉ MARÍA ROCA, GERENTE EN EL FRIGORÍFICO LOGROS

“En lo productivo y comercial, me da mucha satisfacción”

José María Roca. Optimista.

Frigorífico Logros, de la familia Grimaldi, es el único de la provincia de Córdoba habilitado para la exportación de carne vacuna y bubalina.
Su gerente General, José María Roca, viajó hasta Corrientes para participar de la Fiesta Provincial del Búfalo y en diálogo con MOTIVAR, analizó la potencialidad de esta especie en los planteos ganaderos.
“La compañía de la familia Grimaldi está integrada del campo a la góndola y tenemos 14.000 vacunos y más de 600 búfalos, en Santiago del Estero”, repasa Roca algunos números y amplia: “En lo productivo y comercial, el búfalo me da mucha satisfacción. Hoy, estamos trabajando para evitar fraudes en busca de que se diferencien bien las especies y así evitar la confusión”.
Para el gerente de la compañía, el consumidor está buscando cosas distintas y par que el búfalo vaya ganando espacio hay que lograr diferenciarlo. En ese sentido, Frigorífico Logros hizo su trabajo. “Acercamos la carne de búfalo al público a través de degustaciones, presencia en carnicerías y restaurantes de muy buen nivel de la provincia de Córdoba. A su vez, las cervecerías nos han pedido hamburguesas gourmet y con el Grupo Casino (Supermercados Libertad) sellamos un acuerdo para poder comercializar allí los cortes de búfalo, incluídas las hamburguesas”, señala Roca.
En materia de exportación, el ejecutivo destaca las pruebas que se hicieron en Chile y Alemania. “Con el primero es el que tenemos más relación porque ellos quieren pagar por lo que consumen y prefieren la carne con poca grasa por eso el búfalo tiene potencial”, agrega.
En el eslabón de la producción primaria, Roca explica que, aún, el desarrollo de la cría de búfalo en campos donde los vacunos tienen problemas es muy importante incluso como paso previo a pensar a satisfacer una creciente demanda interna y externa.
“Además, debemos tender a ofrecer un biotipo de 450 kilos de media, donde los cortes sean lo más uniforme posible para dar garantía de manejo”, añade y cierra: “En Lavalle, Santiago del Estero, mi objetivo es ampliar el rodeo con la raza Murrah y hacer cabaña para poder trasladar lo que hacemos a otros productores. Hay que romper los esquemas y transformar algo establecido como una cuestión de estatus, donde no es lo mismo decir soy ganadero vacuno que bubalino”.

comments

COMPARTIR:
Valoración: