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LA MAYOR PARTE DEL IMPACTO ESTÁ LIGADO AL AUMENTO DE COSTOS DE PRODUCCIÓN, COMERCIALIZACIÓN Y LOGÍSTICA

El año en que la industria sintió el ajuste

Aunque con laboratorios que cumplieron sus objetivos, buena parte de las empresas asumieron una caída en las unidades comercializadas respecto de 2017. Los aumentos de precios no acompañaron la devaluación.

Los laboratorios compraron materia prima en dólares, envases en dólares, cartón para los estuches en dólares y excipientes en dólares para luego venderlos como producto terminado con un sinfín de bonificaciones y cobrarlos 90 días después, en pesos”. Con este razonamiento graficábamos hace unos meses lo que fue el freno que sintió la industria de laboratorios veterinarios en el país, luego de la histórica devaluación que sufrió nuestra moneda este año.
“No es tanto lo que dejamos de vender, como lo desfasados que quedaron los precios con relación a los nuevos costos de elaboración y distribución de un fármaco o un biológico veterinario”, le resumían a MOTIVAR algunos de los líderes de opinión del sector al ser consultados.
Está claro que aquellos laboratorios que transitaron los últimos años puliendo su situación financiera, capitalizándose en equipamiento y abriendo mercados externos son los que, aún con dificultades comerciales y crediticias, cerraron un buen ejercicio, quizás no con las ventas deseadas, pero sí con un buen mix entre las rentabilidades por la conjunción de distintas líneas de productos (por más de una especie animal) o bien por un complemento exportador a la facturación local.
Si bien existen ejemplos exitosos tanto en los segmentos de ganadería bovina, como de porcinos y animales de compañía, buena parte de las empresas terminan este 2018 con la sensación de haber realizado un tremendo esfuerzo, a cambio de muy magros resultados o pérdidas concretas.

Precaución. ¿Se repetirá el 2018?

Claves para entender el resultado

Uno de los sectores más retraídos a nivel local este año fue el de los productos veterinarios destinados a los equinos, con empresas que cayeron en unidades vendidas entre un 10 y un 20%, lo cual en muchos casos fue compensado por las exportaciones que los principales jugadores del rubro realizan al exterior. Especialmente en este mercado, los empresarios destacan el incremento en la informalidad del comercio y la aparición de grietas en el canal, las cuales siempre perjudican a aquellos que invierten en la calidad de lo que producen. Siempre.
El año tampoco ha sido bueno para la avicultura, realidad que se complica aún más para las grandes empresas del rubro por problemas de abastecimiento de productos, principalmente biológicos. En resumen, un año también por debajo de las expectativas para los laboratorios.
¿Y en bovinos? La lechería y la cría fueron los dos segmentos con resultados más inciertos en el año, lo cual contrastó con la mayor cantidad de terneros en el país y un consumo de productos veterinarios inclusive por debajo de los del año pasado. Con precios por debajo de los históricos y lejos de los aumentos de costos, los laboratorios que participan en este segmento apuestan por crecer en cobertura geográfica, segmentando a sus clientes para incrementar las inversiones en los usuarios habituales y llegar de la mano de los veterinarios privados a los campos con mayor potencial.
Dejando de lado las especies animales en las cuales se enfocan y evaluando el perfil industrial de los distintos jugadores, veremos también que los laboratorios nacionales con planta propia deberán de cara al futuro complementar su operatoria interna con un porcentaje no menor al 20% de su facturación en un adicional exportador y una buena participación de trabajos para terceros, sobre todo en el caso de aquellas empresas que manejan líneas monoespecie.
Sin dudas que las empresas que no cuentan con planta propia tampoco han vivido un 2018 sencillo, lo cual se ve reflejado, en la menor cantidad de unidades que han recibido este año las empresas específicamente orientadas a la tercerización. Tendrán el desafío de lograr buenos acuerdos comerciales con el canal, a la vez de sostener valores competitivos que muchas veces reducen los márgenes de rentabilidad.
Capítulo aparte para los laboratorios multinacionales. Aún liderando el ranking anual de facturación en lo que respecta al total de las especies animales, han sentido el cimbronazo de la devaluación, no solo en el impacto de la misma sobre los costos de importación de productos, sino por cómo se ha licuado su rentabilidad estimada si se la mide en dólares. ¿Dolarizarán sus precios en 2019? ¿Realizarán estimados en moneda local para no perder mercado en unidades? Interesante será ver el desempeño de empresas que seguramente redoblarán su apuesta hacia la producción en terceros argentinos y en orientar a su canal técnico comercial hacia la generación de demanda “en la calle”.
Se esperaba mucho más, se temió por mucho menos. Pasó el 2018, ¿será distinto el año que viene?

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