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Rabia: “La Argentina aún no llega a la meta mínima de vacunación”

Rabia: “La Argentina aún no llega a la meta mínima de vacunación”

La prevención de esta zoonosis presenta un déficit en las dosis aplicadas en animales de compañía. Se estima que sólo se vacunan un 30% de los perros, cuando lo ideal sería un nivel superior al 70%.

 

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar
@facusonatti

Primer mundo. El número de asistentes ascendió a 250 personas, provenientes de 22 países.

 

En Buenos Aires se suceden innumerables eventos semanalmente, pero para la inmensa mayoría de sus habitantes, muchos de ellos pasan totalmente desapercibidos.
En el Hotel Emperador, de la avenida Del Libertador (CABA), tuvo lugar uno de carácter histórico para la Argentina, cuando desde el 28 de octubre hasta el 1 de noviembre, representantes de 22 países se hicieron presentes en lo que fue la 29° Conferencia Internacional de Rabia en las Américas (RITA), realizada por primera vez en el país.
El encuentro reunió a más de 250 personas para atender las necesidades que despierta esta enfermedad zoonótica de alto impacto.
Para Gabriela Calamante, del INTA Castelar y miembro del comité organizador local, este acontecimiento es muy importante porque ofrece una oportunidad única de contactar a referentes internacionales, que nos conozcan y visibilizar lo que estamos haciendo en el país. “Si bien la rabia humana no presenta casos desde 2008 -cuando falleció un niño en Jujuy- existe un riesgo latente en la frontera Norte, porque en Bolivia se presentan brotes anualmente y las fronteras secas favorecen el tráfico de animales”, señala Calamante, con MOTIVAR y advierte: “Argentina no llega a la meta mínima de vacunación en perros para la buena y correcta prevención que es del 70%”.

«Abordamos dos intereses: una mirada regional con respecto a los problemas de rabia y, por otro lado, cómo estimular la producción de vacunas en la región, porque hay un déficit tanto para animales, como humanos”. Dr. Alejandro Daniel Parola, presidente del Comité Organizador local y miembro de la Fundación Pablo Cassará.

Una cumbre necesaria
La organización del RITA en el país se hizo de la mano de la Fundación Pablo Cassará, perteneciente a la familia homónima, comprometida con esta problemática a tal punto que ha desarrollado una vacuna para humanos contra la rabia.
“La historia del laboratorio está ligada siempre a la salud humana y hace alrededor de 20 años adquirimos experiencia en biotecnología, financiando proyectos del laboratorio con investigadores del Conicet y privados, obtuvimos así varias proteínas recombinantes. A partir de esto, tenemos el know how del cultivo de células y siempre buscamos desarrollar nichos en enfermedades que creemos olvidadas, como la rabia”, explica Solange Cassará, directora ejecutiva de la Fundación Pablo Cassará y miembro de la tercera generación.
El laboratorio familiar ya hizo los lotes pilotos y tras una pequeña prueba clínica podrá salir con el producto a la calle a la brevedad.
“Entre las razones que explican estar tan lejos de los niveles mínimos necesarios de vacunación está la falta de decisión política”, dispará Cassará. Sin embargo, admite que fue la propia ANMAT que colaboró en el desarrollo de esta vacuna.
Calamante señala que, si bien la Argentina no produce vacunas de forma pública para humanos, las importa. “Hoy hay varios laboratorios locales volcados a producir localmente las vacunas veterinarias y Laboratorio Pablo Cassará está en la etapa final para proveer la vacuna antirrábica para humanos. Mientras tanto, es el Estado, a través de la Secretaría de Salud, el encargado de licitar las compras”, explica la profesional del INTA Castelar.
“Hay distintas causales que permiten organizar el RITA en Buenos Aires. La Fundación realizó un encuentro de rabia en 2016 y la convocatoria terminó reuniendo a cinco expertos internacionales y 180 personas, entre los cuales había una persona del comité internacional que, hace solo seis meses, nos propone a organizarlo tras la declinación de otro país”, resalta el Dr. Alejandro Daniel Parola, presidente del Comité Organizador local y miembro de la Fundación Pablo Cassará.
“Tuvimos absoluta libertad para armar el programa y abordamos dos intereses, una mirada regional con respecto a los problemas de rabia y, por otro lado, como estimular la producción de vacunas en la región, porque hay un déficit tanto para animales como humanos”, señala en diálogo con MOTIVAR.

¿Alcanzan las vacunas?
El Senasa es el responsable de aprobar la comercialización de unas 10 millones de dosis antirrábicas en animales cada año. Sin embargo, apenas unas 2 millones se vuelcan al mercado interno, es decir, menos del 30% de la dosis suficientes para vacunar a todos los perros del país. Es una pintura bastante elocuente de la situación actual en lo que a prevención se refiere.
Claudio Prieto, profesional del Laboratorio de Desarrollo Biotecnológico (FBCB-UNL), es miembro del equipo que, de la mano de Zoovet, piensa volcar al mercado la vacuna que desarrollaron a partir del proyecto de investigación y desarrollo de un estudiante en 2008. “La vacuna ya se ha probado en perros, gatos y bovinos. Ahora, hay que atravesar el paso regulatorio para volcarlo al mercado. Zoovet se sumó en la última etapa del proyecto porque nosotros somos investigadores científicos y entendimos que un actor de ese tenor podía desarrollar el perfil comercial. Es la primera vacuna en su tipo en todo el mundo”, destaca.
“Las autoridades regulatorias deberían hacer más hincapié en este tipo de enfermedades porque si llega haber un desbalance en la naturaleza pueden tornarse en muy peligrosas”, advierte.

“Si bien la rabia humana no presenta casos desde 2008 -cuando falleció un niño en Jujuy- existe un riesgo latente en la frontera Norte, porque en Bolivia se presentan brotes anualmente”.
Gabriela Calamante (INTA Castelar).

A su turno, la coordinadora de zoonosis del Ministerio de Salud de Córdoba, también presente en el RITA 2018, agrega que, “muchas veces es difícil que las personas entiendan el concepto de la rabia, sus variantes y el impacto en la salud humana. Si hay falta de información surge el miedo y en el caso de la aparición de la rabia paresiante, la confunden con las de perro, por eso trabajamos en la comunicación y en cómo esto se previene”.
“Los Colegios de Médicos Veterinarios y el Gobierno tienen la responsabilidad de educar a los dueños de los bovinos y las mascotas sobre la responsabilidad de llevarlos a vacunar más allá de las campañas para reducir la exposición”, entiende Roberto Lebron, de Boehringer Ingelheim, compañía líder en materia de abastecimiento global de vacunas antirrábicas.
“Los gobiernos deben entender que la industria puede garantizar un volumen de producción en tanto y en cuanto haya un compromiso en las campañas y exista un buen soporte en la cadena de frío”, advierte.
“Hay mucha y muy buena gente trabajando sobre rabia en la Argentina, si logramos transmitir el mensaje correcto hacia el resto de la comunidad y eso contempla a los distintos niveles gubernamentales hacia arriba para que tomen nota, podremos eliminarla”, sentencia Parola, de la Fundación Pablo Cassará.

POR SU TRABAJO EN EL MINISTERIO DE SALUD DE COLOMBIA

Ángela Xiomara Castro Durán ganó el Premio George M. Baer 2018

A Colombia. Se fue el premio.

Un 3,4% de la población de Colombia está conformada por comunidades indígenas. Hasta allí llegó el programa de prevención de rabia impulsado por el Ministerio de Salud de ese país.
La Dra. Angela Xiomara Castro Durán, consultora del ministerio de ese país, abocada al área de zoonosis, en diálogo con MOTIVAR, asegura que, dichas comunidades tienen determinantes muy altas para desarrollar enfermedad, como la ruralidad y algunas incluso son nómadas, es decir, no tienen sostenibilidad.
“Cuando se adentran a la selva tienen mayor riesgo de adquirir la rabia, por eso el trabajo que se hizo fue inmunizarlos entre 2016 y 2017”, agrega la candidata a magister a salud pública, que como proyecto de grado, desarrolló la relatoría de este estudio de corte observacional descriptivo para contarle a la población la importancia de intervenir ante esta situación.
Con el mismo, se alzó con el Premio George M. Baer 2018, en el marco de lo que fue la 29° Conferencia Internacional de Rabia en las Américas (RITA).

EN EL NORTE ARGENTINO

“Somos una fortaleza para que la rabia no ingrese al país”

Bolivia. Frontera caliente.

La frontera entre la Argentina y Bolivia recorre 773 kilómetros tanto como la distancia que separa las ciudades de Buenos Aires y Córdoba. Sin embargo, son solo tres los puestos fronterizo formales en los cuales se realiza un especial trabajo de monitoreo y control. En el marco de la 29° Conferencia Internacional de Rabia en las Américas (RITA), MOTIVAR sumó el testimonio de las doctoras Silvia Frisón, jefa departamento de Zoonosis de Jujuy y Carolina Campo, gerente sanitaria del Hospital Profesor Salvador Mazza y, a su vez, desde 1995, a cargo la vigilancia epidemiologia de dicho hospital.
“Tanto nuestra provincia, como Salta, son las dos que más peligrosidad tenemos en todo el país al estar en el límite con Bolivia, el país con mayores niveles de rabia en el subcontinente”, señala Frisón. “El año pasado murieron ocho personas por este problema en ese país y en lo que va del año (hasta septiembre), es siete el número de víctimas fatales”, asegura la experta de Jujuy.
Para Campo, el accionar de las provincias del Norte representa una fortaleza para que la rabia no ingrese. “Nosotros ponemos toda la energía en la vigilancia para detectarla tempranamente y evitar que esto se dispare”, señala en diálogo con MOTIVAR.

Bolivia, en falta
“La preocupación más grande es Bolivia porque es el único país que tiene presencia de rabia humana en la región. Nosotros tenemos contacto directo con las autoridades bolivianas, pero solo con respecto a lo que hacen en la frontera. En Santa Cruz de la Sierra, una ciudad tan grande como Salta, es donde tienen el mayor problema, pero está fuera de nuestro alcance”, advierte Campo. A su vez, su colega de Jujuy sostiene que, trabajar con los equipos de Bolivia resulta difícil. “Ellos conviven con la rabia en humanos desde hace mucho tiempo y tienen una concepción diferente del problema. El plan que tienen es bueno, pero no logra su objetivo por diversos motivos, desde el alcance del mismo hasta la posible pérdida de la cadena de frío de las vacunas”, advierte Frisón y compara: “En Jujuy, lo hacemos en dos días, en una sola ciudad, donde tenemos unos 6.000 animales. A su vez, dejamos un puesto por toda la semana para completar la vacunación”.
Para Campo, la comunidad local ya está alertada de lo que ocurre. “Nosotros tenemos el sistema de Asistencia Primaria de la Salud para detectar riesgo rábico, trabajamos con la municipalidad tanto para la toma de muestras como la vacunación de humanos”, agrega. En este contexto, resulta paradójico que la delegación de Bolivia no haya sido parte de este encuentro en Buenos Aires. “Creo que falta una mayor presión por parte de los países limítrofes para poder colaborar con los equipos de Bolivia para erradicar la enfermedad”, cierra Frisón.

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