HomeEdición ImpresaSomos testigos: la industria veterinaria no siempre fue lo que es…

Somos testigos: la industria veterinaria no siempre fue lo que es…

MOTIVAR cumple 16 años y no encontramos mejor modo de festejarlo que repasando algunos de los principales hitos de los cuales este medio fue parte en su trayectoria dentro del sector.


Aunque a muchos pueda parecerles lo contrario, la industria veterinaria no siempre tuvo el formato actual. Y MOTIVAR es testigo de ello.
Si bien esta máxima aplica para muchos sectores productivos, el de la sanidad animal ha vivido en el mundo, y también en Argentina, una serie de cambios estructurales que abarcan tanto a los laboratorios veterinarios y la cadena de distribución de sus productos, como a los organismos públicos, los profesionales y también a los tenedores de los animales.
Claro que para verificar esta realidad no es necesario retroceder en el tiempo 50 años.
Basta con repasar las hasta hoy 190 portadas de este medio, comenzando en su nacimiento allá por octubre de 2002, para validar lo dicho.
Más de 16 años han pasado desde el puntapié inicial que le permitió a MOTIVAR sentar las bases para distribuir hoy más de 5.500 ejemplares impresos de manera mensual y gratuita, hacia todo el país.
Con esfuerzo, perseverancia, aciertos y errores, también hoy este medio cuenta con más de 15.000 seguidores entre sus distintas redes sociales y recibe un promedio de 10.000 visitas únicas mensuales en su página Web www.motivar.com.ar.
Crecimos en nuestro equipo de trabajo, en capacitación y en tecnología, tratando de imitar lo que en estos años han hecho los laboratorios en el país.
Luego de la demorada puesta en marcha de aquella que por años difundimos como Resolución 482/2002, hoy cerca de 40 plantas elaboradoras de productos veterinarios han certificado las normas GMP del Senasa. Infinidad de anécdotas podríamos contar sobre lo que fueron los debates respecto de la aplicación de esta normativa, con sorteos entre laboratorios y hasta la conformación de una nueva Cámara (Clamevet), surgida por aquel entonces para complementar el trabajo “gremial” que hasta ese entonces generaba Caprove, en exclusividad.
Fuimos testigos también de ello y de cómo ambas cámaras han sabido diferenciar los servicios que brindan a sus asociados, con objetivos comunes y posturas diferentes dependiendo el ámbito de trabajo.
Vimos nacer empresas, estuvimos en los anuncios de diversas fusiones y ventas…

¿Qué cosas cambiaron?
Más allá de haber sido contemporáneos tanto al cierre de exportaciones de carnes bovinas por parte de Néstor Kirchner; como de la Resolución 125 y su impacto en la relación de Cristina Fernández de Kirchner con “el campo”, y las “retenciones” fijas y en pesos a las producciones primarias durante el mandato de Mauricio Macri, MOTIVAR fue testigo también de otros procesos.
Por ejemplo, aquel que posicionó a los productos y servicios destinados a la reproducción bovina cerca de los dos grandes segmentos que lideraban este mercado tradicionalmente: los tratamientos antiparasitarios y un mercado de biológicos que no termina de explotar, pero se sostiene como herramienta clave para la prevención de enfermedades y la mayor productividad de los animales.
Fuimos testigos del inicio de los debates sobre la resistencia no solo a los antibióticos, sino también a buena parte de los antiparasitarios en las producciones animales.
Interesante es sumar a este análisis a un concepto de Bienestar Animal que ha sabido reinventarse, lejos de los derechos de estos que hoy son considerados “seres sintientes” y muy cerca de enfocarse en su alimentación (y bebida), tanto como en la ausencia de enfermedades que les permita expresar su máximo potencial en términos de longevidad, como de productividad.
Vale decir también que, por más que sepamos que falta mucho por avanzar, en este tiempo se ha sumado tecnología al manejo de las producciones animales, respecto de lo que solía suceder.
Pensemos qué ocurría allá por el año 2002 en las explotaciones de nuestro país y seguramente valoraremos el grado actual de capacitación del personal a campo, así como también de las instalaciones. Insistimos: conocemos las condiciones en las que muchos veterinarios trabajan en las mangas aún hoy, pero no reconocer cierto grado de avance tampoco sería justo.
Pasamos las sequías y las inundaciones más duras de la historia. Más allá de lo cual la producción de proteinas animales se ha eficientizado, fundamentalmente la ligada al sector avícola.
Claro que hoy esta actividad muestra una realidad diferente, pero vale recordar los récords continuos de toda esta cadena (carne y huevos) desde el año 2003 hasta el 2014, principalmente.
Esta eficiencia fue acompañada tanto de productos veterinarios de alta calidad, ofrecidos mayormente por empresas multinacionales en lo que respecta a vacunas y con una cada vez mayor especialización de los veterinarios en esta actividad. Quizás no con ese vigor, pero si en la misma tendencia, el sector porcino ha despertado en estos años nuevas salidas laborales para los profesionales de la sanidad animal y nuevos segmentos a explotar tanto por la industria farmacéutica, como por la cadena de distribución de productos veterinarios convencional.
Y si validamos todos estos cambios en solo 16 años, qué decir entonces de la evolución que ha tenido el sector de animales de compañía en Argentina, país con mayor porcentaje de perros y gatos por hogar del mundo. Esto sin dudas ha beneficiado no solamente a las familias que incorporaron estos animales a sus rutinas diarias, sino también a profesionales veterinarios que lentamente han sabido adaptar sus servicios y locales a las nuevas tendencias.
Misma situación ocurrió y sigue ocurriendo en el marco de la industria farmacéutica, con propuestas cada vez más amigables a las tendencias actuales, intentando imitar la “humanización” que han vivido los alimentos balanceados, con crecimientos a tasas chinas en los últimos años.
De los baños a las pipetas y de éstas a los comprimidos contra las pulgas y las garrapatas, en solo unos años…

¿Y los desafíos?
La transformación ya comenzó. Y por más que muchas veces nos tentemos con resumirla en un proceso de concentración que “premiará” a los más eficientes, debemos reconocer el esfuerzo de todos los eslabones de la cadena de sanidad y productividad animal por seguir invirtiendo, formándose y ampliando sus fronteras con el objetivo no solo de crecer, sino de alcanzar un equilibrio que permita la sustentabilidad en el tiempo de todos sus jugadores.
Más de 16 años han pasado desde aquellos primeros viajes; con casi nada de señal en los celulares y pocas alternativas de conexión a Internet. Más de 16 han pasado; crecimos y lo seguiremos haciendo.
No es poco y a la distancia, el camino recorrido nos llena de orgullo.

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