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¿CÓMO VE LA ACTIVIDAD LA EMPRESA LÍDER EN CANTIDAD DE VIENTRES?

“La ganadería es estratégica para la transformación de los campos”

Estrategia. Cresud es uno de los mayores productores ganaderos con 80.000 cabezas bovinas.

Carlos Blousson, gerente general de Cresud, la pata agropecuaria de la familia Elsztain, cuenta cuál es su estrategia a futuro y despliega su visión sobre los negocios de carne y leche.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar
@facusonatti

Cresud no es una empresa agropecuaria más. A la siembra de más de 130.000 hectáreas al año y con uno de los mayores stocks ganaderos de la Argentina -suma 30.000 vientres- la compañía

“Creemos que tenemos una visión diferente a los productores promedio de la Argentina e incluso de otros países que ponen el foco en la rentabilidad en base al flujo anual del negocio y no en el activo sobre el cual produce, que es la tierra”.

opera como el vehículo de la familia Elsztain para participar de otros negocios. Alto Palermo, Patio Bullrich, Paseo Alcorta y Dot Baires Shopping son solo algunos de los centros comerciales con lo que cuenta la corporación a los que se suman oficinas, hoteles, un banco y desarrollos de viviendas e inversiones de las más diversas, en la Argentina y el exterior.
Sin embargo, el origen de la sociedad y su core son la producción agrícolo-ganadera en Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, donde aglutina más de 850.000 hectáreas, entre tierras de reserva y en explotación.
En exclusiva, MOTIVAR subió hasta el piso 23 de la sede que tiene Cresud en el Microcentro porteño, a 1.490 kms de su principal centro de producción de carne, en Salta, para dialogar con su histórico gerente general, el Ing Agr. Carlos Blousson, que compartió su visión sobre los modelos de negocios y el futuro de las actividades ganaderas de carne y leche, en el país.
“Creemos tener una visión diferente a los productores promedio de la Argentina e incluso de otros países que ponen el foco en la rentabilidad en base al flujo anual del negocio y no en el activo sobre el cual producen, que es la tierra”, comienza Blousson. Y sigue: “Se debe evaluar la rentabilidad en función de la actividad, pero también hay un resultado que tiene que ver con la valuación del campo que, en nuestro caso, medimos a partir de una actualización anual de la tasación”.

Una mirada pragmática
Cresud tiene dos negocios que van de la mano, el denominado real estate y la producción agropecuaria propiamente dicha. “Para valorizar la tierra hay que generar margen. De hecho, el valor de la tierra es un múltiplo del margen y varía según las zonas; del mismo modo que influye la infraestructura y el destino que se le da a esa tierra”, describe el ejecutivo con 23 años dentro de la compañía. “Otra gran diferencia de Cresud con el productor medio es que este último siempre quiere el mayor rinde, mientras que nosotros buscamos el mejor margen”, agrega.
“Si uno analiza solo la renta sobre la actividad, en el mundo, está en torno al 2 o 3% anual y varía según el tipo de cambio y el precio de los commodities. Al agregar el resultado por real estate, la rentabilidad de Cresud salta a un promedio superior al 10% anual, explicado en un 70% por las operaciones de compra y venta; y el resto, por las actividades que desarrolla sobre esas tierras”, detalla Blousson.
Cresud es muy activa en la compra y venta de campos.
A partir de la toma de control por parte de la familia Elsztain, en 1994, donde a cambio de US$ 20 millones se hizo con la firma y sus 20.000 hectáreas, pasó a las actuales 560.000 hectáreas solo

Blousson. La visión a futuro de la empresa.

en el país, pero siempre con una alta rotación en el portafolio. “Cresud es una empresa desarrollista porque cuando compramos un campo, muchas veces que ni siquiera está en producción, lo hacemos producir cumpliendo todas las normativas vigentes en cada país, pero siempre con la intención de revalorizar el activo. En los últimos 20 años, el track récord de la compañía alcanza un promedio de 20.000 hectáreas puestas en producción cada año. A su vez, tenemos unas 180.000 hectáreas en stock para desarrollar durante la próxima década”, adelanta el entrevistado.
En la Argentina, son uno de los cinco mayores productores ganaderos con 80.000 cabezas, 30.000 vientres y la comercialización de 18.000 cabezas por año a partir de un ciclo completo.
Los campos ganaderos están repartidos en Chaco, Santa Fe, Córdoba y Salta.
En esta última, el establecimiento Los Pozos, tiene 62.000 hectáreas en explotación y es el gran polo ganadero de la empresa con unas 50.000 cabezas de ganado.
A su vez, la compañía tiene un frigorífico en Santa Rosa, La Pampa, pero no está integrado directamente a la pata ganadera. “No subsidiamos ninguna actividad. Muchas veces los productores se engañan con los resultados porque los precios de transferencia entre actividades no son los del mercado”, aclara Blousson y sigue: “Medimos mucho, como productores, tenemos un presupuesto anual y se mide siempre con la misma regla. Por ejemplo, este ejercicio el presupuesto alcanza los 9 millones de kilos de producción anual, es decir, unas 9.000 toneladas de peso vivo”.

Una máquina productiva
“La estrategia de nuestra producción ganadera en aquellos campos mixtos, al estar lejos de los puertos, es hacer mucha transformación de granos en carne”, señala el gerente general de Cresud. “En Salta logramos una producción de 150 a 160 kilos por hectárea de modo que si comparamos los resultados que obtenemos allí con una misma explotación en la Pampa Húmeda, resulta mucho más rentable hacerlo en Salta, debido a que lo hacemos sobre tierra que tiene un valor que oscila entre 2.000 y 3.000 dólares la hectárea versus las 7.000 que cuestan en la provincia de Buenos Aires”, compara. Y agrega: “Muchos prefieren hacer la actividad cerca de su casa y los grandes centros de consumo con otro tipo de infraestructura, pero nosotros preferimos ser un poco conquistadores”.
Los índices de preñez que consigue la firma en Salta alcanzan el 85%, cuando el promedio de la provincia no supera el 70%.
“Esto lo hacemos a partir de una cabaña propia que genera 300 toros por año, pero a su vez, un equipo con todos los profesionales necesarios tanto para cubrir la nutrición como los aspectos sanitarios. Solo en Salta, hacemos inseminación a tiempo fijo sobre 7.000 vaquillonas al año”, aporta más números Blousson y completa: “La merma ronda el 12 o 13% cuando en nuestra zona suele ser del doble. En conclusión, nosotros sacamos 80 terneros por cada 100 vacas”.
La ganadería llegó a representar un 40% del flujo anual del negocio, pero tras la última devaluación oscila en torno al 25%. Sin embargo, para Cresud el objetivo es siempre el mismo, “hacer buena ganadería para mejorar el precio de los campos”.
“Para nosotros la ganadería es estratégica desde el punto de vista de la transformación de los campos”, ratifica el gerente general de la firma. “Más allá del momento, seguimos pensando en priorizar la mejora de los suelos”, agrega.
Al poner los faros largos, Blousson asume que la Argentina puede incrementar la producción de carne un 30% con destino exclusivo para la exportación sin modificar el stock actual, incentivando no solo la buena sanidad de la hacienda sino fundamentalmente un mayor peso de faena.
“Nosotros hacemos novillos de exportación muy eficientes en tan solo 22 meses cuando muchos se toman 30. Ahí, le ponemos el costo de capital, ya que esta es una carrera que si tenemos el animal en el campo seis u ocho meses más deja de ser negocio”, vuelve a aportar números el ingeniero. Y sigue: “Argentina no tiene que salir a vender la carne porque la marca es tan fuerte que te la vienen a comprar. Los fundamentals de mercado nos dicen que el cambio de dieta de los países asiáticos hará que la demanda de proteína animal siga creciendo”.
Del mismo modo, para el hombre de Cresud, Argentina aún es ineficiente en la producción de carne y repite que, mejorando los índices se puede colocar el excedente afuera sin modificar el stock. Esa es la tarea pendiente.

LA FIRMA SE ALEJÓ DE UN SECTOR DEL QUE FORMABA PARTE DESDE 1966

“El consumo de lácteos no tendrá el crecimiento que esperamos”

Tan solo cuatro años le llevó a Cresud recorrer el camino inverso al que caracterizó a la compañía desde 1966, cuando debutó en la producción láctea. En diciembre de 2017 cerró definitivamente el tambo calesita que tenía en Trenel, La Pampa, donde llegó a ordeñar 3.000 vacas y destinó esos suelos a la producción agrícola.
“La salida del negocio lácteo se dio porque no era rentable en relación al trabajo que generaba y, a su vez, si tenemos en cuenta el mercado mundial, hay países que son muy eficientes en materia de producción, como Nueva Zelanda, que terminan teniendo mucha incidencia en el precio internacional”, analiza Carlos Blousson, histórico gerente general de Cresud. “Por otro lado, el consumo de lácteos en el mundo no tendrá el crecimiento que esperamos, lo cual terminó de hacernos decidir abandonar el negocio liquidando las últimas vacas en diciembre del año pasado”, agrega. Y sigue: “Ahora, se pasó a hacer agricultura y se sumó un pequeño feedlot porque teníamos la infraestructura para eso. Allí, compramos novillos, se engordan y se envían a faena a nuestro frigorífico ubicado a 100 km”.
Cresud puso punto final a una actividad que formaba parte de la compañía desde hacía más de 50 años, pero es apenas un reflejo de lo que sucede con la actividad en todo el país. “Nos anticipamos a la crisis que hoy vive el sector, donde todos los tambos pierden plata, porque sabíamos que cuando se le quitarán las retenciones al maíz el precio del alimento iba a subir”, recuerda.
“La alternativa era volcarnos al sistema estabulado que requería una inversión de US$ 5.000 por vaca, pero no estábamos dispuestos a hacerlo, porque no agrega valor al campo, es decir, si algún día queres venderlo nadie paga esa instalación”, asegura Blousson.
En una lectura global del sector, el ingeniero sostiene que, la lechería va a seguir concentrándose en menos tambos, pero más grandes. “No veo una lechería toda estabulada, porque eso solo se hace en países con inviernos muy crudos”, analiza y continúa: “La salida del sector es la exportación, pero el país, más allá de los vaivenes económicos, juega un rol en el mercado global donde solo exporta sus excedentes, y al no tener una presencia constante, solo vende por (bajo) precio. Sin embargo, el sector tiene que empezar por ser más eficiente, hoy, se producen 25 litros por vaca, cuando en el mundo ese promedio ronda los 35 litros diarios”.
Blousson va más allá y afirma que, ya no puede haber tambos de 200 vacas en la Argentina, sino que los establecimientos deben contar con más de 500.
“A todo esto, agregale la informalidad del sector, si queremos ser serios debemos evitar esa situación porque de hecho, otra de las razones que nos hizo salir del negocio es que resulta imposible competir con el tambero que le vende la leche en negro a la pyme que hace muzzarela”, cierra tajante el gerente de Cresud.

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