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Informe especial - La producción nacional de proteína animal

San Luis, la provincia donde el clima aporta sanidad

Las producciones de carne bovina, porcina, avícola, lechería, apicultura y cría caprina forman el abanico de actividades primarias local, aportando US$ 290,2 millones por año al Producto Bruto Geográfico.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar
L@facusonatti

La provincia de San Luis es, para muchos, “otro país”.
En la práctica, es un gran receptor de productores e inversionistas que, tentados por las políticas de promoción o las ventajas que aporta el clima, encontraron en su territorio un espacio de desarrollo.
En esta segunda entrega de “La producción de proteína animal por provincias”, MOTIVAR centra su atención sobre la puntana San Luis y, de la mano de diversos referentes veterinarios, aborda las realidades y principales desafíos que enfrentan las actividades primarias de la provincia.

“Otro país”
San Luis concentra el 1 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino, algo más de US$ 5.500 millones cada 12 meses, según las últimas cifras difundidas por el INDEC.
A su vez, representa un sexto de la economía de la región de Cuyo y cuenta con una población estable de cerca de 500.000 habitantes sobre una superficie de 76.748 km2. Es decir, poco más de 7,6 millones de hectáreas.
El sector agropecuario es el principal aporte al PBI provincial y éste, a su vez, representa 4% de lo que mueve la actividad a nivel nacional, según diversas fuentes oficiales. El porcentaje tiene cierto grado de credibilidad si, a su vez, se coteja con algunas otras cifras, como por ejemplo, que el 3,5% del stock bovino nacional se encuentra en los límites de dicha provincia.
Siempre teniendo en cuenta la producción primaria animal, la suma de las principales actividades genera un aporte de US$ 290,2 millones cada 12 meses. Es decir, un 5,2% del Producto Bruto Geográfico (PBG) local.
En orden de importancia, las producciones de carne bovina, porcina, el negocio avícola (genética), lechería, apicultura y cría caprina, conforman el abanico de actividades que se desarrollan en el territorio. Sin embargo, es la presencia de la ganadería bovina destinada a la producción de carne la que se lleva los laureles, generando ocho de cada diez dólares que produce el sector bajo análisis.
En el segundo lugar, se presenta la actividad porcina con al menos 24.000 madres en producción y despachando cerca de 19.500 toneladas cada año.
En otro orden de números, el 3,8% de los capones que se crían en el país, provienen de la provincia. En este segmento, que factura más de US$ 2 millones por mes, hay algunos jugadores grandes, entre los que se encuentra el gigante Paladini, y centenares de pequeños y medianos actores repartidos por toda la provincia.
Si de avicultura se trata, San Luis se encuentra en el pelotón del fondo en cuanto a producción de carne y huevos. Sin embargo, su fuerte es la genética y son dos de las compañías líderes del mercado (New Gen Breeders y Globoaves) las responsables de aportar los padres de un 50% de los pollos que se consumen en el país.
La ganadería de leche es otra actividad con fuerte potencial de desarrollo, pero con un presente más bien modesto. Apenas aporta unos 100.000 litros diarios de leche fluida que se procesa en su enorme mayoría en una planta de la provincia de Córdoba. En dólares, son poco más de ocho millones lo que aporta la actividad a la provincia cada año. Sin embargo, el Grupo Navilli, de la familia homónima, dueño del principal tambo instalado en el lugar tiene planeado llevar su producción hasta los 200.000 litros en el mediano plazo, a partir de un tambo robotizado.
Siempre con un perfil artesanal y alimentado por la pasión de miles de pequeños productores, las actividades apícola y caprina completan el portafolio de negocios que se desarrollan en San Luis de la mano de los animales de producción.
En una doble presentación, infográfica e informativa en la página N° 40, ofrecemos un repaso por los principales números y definiciones sobre cada sector en el informe de producción de proteína animal de la provincia.
No es solo una cuestión de suerte
Las características diferenciales de la provincia de San Luis con respecto a la inmensa Pampa Húmeda se encuentran en su clima que, a partir de su perfil seco y gran amplitud térmica, evita el desarrollo de parásitos y diversas enfermedades de orden bacteriana.
Para Juan Manuel Celi Preti, jefe del Subprograma Producción Pecuaria de San Luis, la provincia es principalmente productora de terneros, aunque hay varios establecimientos de invernada y feedlot importantes. “Más allá de que la situación sanitaria, en líneas generales, es buena, las problemáticas se presentan tanto en la nutrición, como en el manejo”, afirma el funcionario. Y agrega: “Sin embargo, la cría se realiza de manera tradicional, sobre pastizal natural y con poca infraestructura. El régimen de lluvia hace diferencias muy marcadas entre el Noroeste (más seco) y el Sureste (más lluvioso)”.
A su turno, el MV Emilio Huguenine, de la firma SAV (Servicio y Asesoramiento Veterinario) señala otro inconveniente a la hora de trazar el futuro de la producción ganadera local. “Uno de los principales desafíos es que el productor pueda faenar en la misma provincia, es decir, falta avanzar en la cadena productiva”, reflexiona.
Volviendo a la sanidad, para Celi Preti, las enfermedades venéreas están poco diagnosticadas por falta de conciencia de los productores.
“Debido a los planes de saneamiento que lleva adelante la provincia se sabe que estamos dentro de los rangos normales de entre 1,5 y 3% de presencia de tricomoniasis y campylobacter en toros dependiendo de la región donde se busque, aparentemente mayor en zona Sur que en el Norte de la provincia. En cuanto en brucelosis se calcula en el 1,05%, y se cree que es debido a la muy buena cobertura vacunal lograda, ya que en la provincia las terneras vacunadas son caravaneadas para su identificación con una caravana especial”, explica.
A pesar que los niveles de preñez son muy variables dependiendo de la zona y el manejo particular de cada rodeo, va desde un 50% hasta el 90%. Mientras que el nivel de destete calculado, según datos de vacunación, es del 60,6%.

Cultura y tradición
Los caprinos ocupan un rol histórico en el entramado agropecuario de San Luis. Si bien los registros oficiales están subvalorados, su difusión a lo largo y ancho de toda la provincia convierte a la producción caprina en una de las más arraigadas.
Para el MV Juan Pablo Rey, los datos oficiales están sesgados, pero esos mismos registros reflejan un stock de 120.000 cabezas. “El miedo a tener que tributar hace que muchos productores se mantengan en la informalidad, impidiendo una correcta contabilización del stock”, asegura. Y suma: “El Noroeste de San Luis -aquellos departamentos que limitan con La Rioja, San Juan y Mendoza- concentran el 60% de los caprinos y se estima que el grueso de los productores tienen rodeos de subsistencia destinados a la producción de carne”.
Para el profesional, la principal problemática del sector es la comercialización, no por la falta de consumo, sino porque al no estar formalizados no pueden acceder a la industria frigorífica de la provincia. Sin embargo, hay un plan caprino provincial que hace eje en la pata sanitaria, y además, brinda asesoramiento y capacitación.
En una situación similar, pero alimentado por una ola inmigratoria de provincias vecinas, la apicultura es una actividad que atañe a no menos de 300 productores dentro de los límites del territorio provincial. Para Gustavo Mondino, productor y socio fundador de la primera cooperativa apícola instituida en la provincia, las realidades productivas están bien sectorizadas según las zonas, entre Norte, Centro y Sur.
En el departamento de San Luis Capital y el Norte, hay productores chicos de no más de 100 colmenas, y surgieron del plan apícola que se impulsó en los años ’90, para ellos representa una segunda actividad. En la zona Centro-Este -Villa Mercedes- el perfil es distinto, porque tienen una mayor capacidad empresarial con entre 300 y 400 colmenas. Mientras tanto, en el Sur, hay menos productores, pero mucho más grandes, que han migrado de Córdoba o Buenos Aires y tienen más de 1.000 colmenas, cada uno”, repasa los números Mondino. Y advierte: “Hay 60.000 colmenas en toda la provincia, a razón de 200 promedio por productor, sin embargo, se calcula que hay una cantidad similar de colmenas trashumantes que entran y salen cada año, porque aprovechan la floración temprana de los montes de San Luis”.
Entre las principales problemáticas, el producto explica que, el corrimiento de la frontera agrícola y el cambio del perfil productivo (donde el avance de la soja y el maíz redujo a superficies insignificantes la producción de girasol) generaron la pérdida no solo de la producción de miel sino la polinización en semilla hibrida de girasol. “Otro contratiempo es la pérdida de las praderas de alfalfares con aprovechamiento apícola”, agrega. Y completa que, “en los últimos tres años, los precios representaron un 60% del costo de producción y eso es algo que desanima a los productores. Los que seguimos lo hacemos por pasión o necesidad, pero terminamos teniendo otra actividad y la apicultura termina transformándose en una actividad secundaria con la perdida de profesionalismo que eso implica”.

Negocios concentrados y con potencial
Las producciones porcina, lechera y avícola tienen un hilo conductor y es su importante nivel de concentración.
Bajo el ala de grandes grupos económicos, locales e internacionales, se desarrollaron potentes centros de producción que conviven con un grupo mayor de pequeños productores muchas veces de subsistencia.
Para el jefe del Subprograma Producción Pecuaria de San Luis, la industria avícola no es sinónimo de tradición, pero la presencia de dos mega emprendimientos de genética, como son Globoaves y New Gen Breeders aportan lo suyo al PBG provincial. Para el funcionario, a modo de ejemplo, “la apicultura en está por encima de la ganadería de leche, simplemente porque me consta que en la provincia hay muchos más apicultores que tamberos, aunque muchos de los productores de miel son foráneos y vienen en temporada. La miel de San Luis es poca, pero de mucha calidad”.
El MV Agustín Murillo agrega que, la provincia nunca fue lechera, por eso el gran desafío es romper la barrera cultural para lograr el desarrollo de la producción láctea.
Si se posa la lupa sobre el segundo sector en materia de producción primaria, el veterinario Rey sostiene lo siguiente: “El negocio porcino está bien polarizado entre un par de gigantes que concentran en pocas granjas el grueso de la producción. Y en el otro extremo, hay productores chanceros” que no tienen un perfil comercial, sino de autoconsumo o ventas marginales de capones, en este caso, serán unos 200 productores”.
A su vez, explica que hay un plan sanitario porcino, donde desde hace cuatro años se trabaja con estudios de prevalencia en torno a las dos principales ciudades de la provincia (San Luis y Villa Mercedes), con el diagnóstico de brucelosis y aujesky, y a su vez, trabajamos con el Laboratorio del Campo, que también pertenece al gobierno, para análisis de triquinosis con costos bajos para que el productor pueda acceder.
“Esta última problemática, en algunas zonas de la provincia es endémica”, reconoce Rey. Y cierra: “Mientras que en la actividad caprina no son más de cinco los veterinarios abocados a su atención, en porcinos se puede estimar en 10 el número de profesionales destinados a la actividad de la provincia”.

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