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¿ES NECESARIO ESPERAR QUE APAREZCAN LOS CASOS PARA ACTUAR?

La lucha antirrábica reabre el debate por el control de las zoonosis

Los casos positivos a rabia detectados durante los primeros tres meses del año en Buenos Aires no solo alertaron a la población, sino que causaron demoras en la provisión de vacunas para abastecer una demanda inédita.

 

LUCIANO ABA
luciano@motivar.com.ar
@aba_luciano

Hasta el 23 de marzo pasado se habían confirmado 16 casos positivos de rabia en murciélagos insectívoros en distintos municipios de la provincia de Buenos Aires (Ver Gráfico Nº 1). Sin embargo, para Zoonosis Urbanas, este relativo aumento se debe a un incremento de la remisión de muestras para vigilancia epidemiológica. “La prevalencia de la enfermedad se mantiene en un 5% de los murciélagos estudiados en la provincia. Por lo que la situación se encuentra dentro de los parámetros habituales”, aseguraron las autoridades, al tiempo que argumentaban: “Se observa cierta estacionalidad en el número de casos positivos a la variante 4 del virus rábico, con un aumento en primavera – verano y principios de otoño, que corresponde con el inicio y fin de la etapa reproductiva y la mayor oferta de alimento, para luego disminuir a fines de otoño – invierno”.
Claro que esto no es todo, tal como venimos alertando desde MOTIVAR, lo que pocos creían que podía pasar en el siglo XXI, ocurrió: no solo se informó que a inicios de este año un murciélago positivo moridó en Mar del Plata al niño que intentó evitar que se ahogara sino también un gato positivo localizado en Pinamar durante el período vacacional. Estos casos no dejan de poner sobre el tapete eso que para muchos sigue pasando desapercibido: la rabia es una enfermedad zoonotica mortal que se puede prevenir principalmente a través de la vacunación obligatoria de perros y gatos de manera anual a partir de los tres meses de vida.

Estándares y normalidad

Gráfico Nº 1. Municipos donde se confirmaron casos de rabia en murciélagos insectívoros.
Fecha Municipio
02/02/2018 San Miguel
11/02/2018 La Plata
15/02/2018 La Plata
15/02/2018 Gral. Pueyrredón
26/02/2018 San Pedro
27/02/2018 San Nicolás
27/02/2018 Tandil
09/03/2018 San Pedro
09/03/2018 Tandil
09/03/2018 Tandil
09/03/2018 San Pedro
09/03/2018 San Pedro
12/03/2018 Olavarría
16/03/2018 Tapalque
21/03/2018 La Plata
23/03/2018 Olavarría
Fuente: Ministerio de Asuntos Agrarios de Buenos Aires

La situación anteriormente descripta puede alertarnos pero no sorprendernos. La baja adopción de la vacunación antirrábica en perros y gatos, sumada a la poca trascendencia que muchas veces inclusive los profesionales le dan al tema son llamadores de atención que hace tiempo exponemos en este medio.
Vale aquí destacar que no se trata de alarmar, pero sí de tomar los recaudos necesarios y actuar a tiempo. Sobre todo, teniendo en cuenta que inclusive frente a la situación actual, las autoridades oficiales señalan una y otra vez que la misma se encuentra dentro de los “estándares normales” y fijan un concepto que fue replicado por las entidades profesionales: “No estamos en una epidemia”.


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Importante es mencionar que frente a esto, el Colegio de Veterinarios de Buenos Aires reiteró las expectativas existentes por una carta enviada a la gobernadora María Eugenia Vidal, donde propone un modelo de gestión para los Centros de Zoonosis, a partir de un trabajo multidisciplinario y cuyo objetivo prioritario es el control de las enfermedades zoonóticas.

¿Qué pasó con las vacunas?
“La aprobación de vacunas antirrábicas se realiza en tiempo y forma”.  Así intervino el Senasa en lo que fue uno de los temas del primer trimestre de este 2018: “Una vez que el veterinario promueve la vacunación y la gente lo acepta, no hay vacuna”, podría haberse lamentado algún profesional frente a un episodio de la misma película que suele repetirse con el paso del tiempo.
Para ser bien claros: más allá de ser una zoonosis y exigirnos como sociedad el máximo esfuerzo por erradicarla, la rabia también representa un negocio para aquellas empresas que elaboran o importan la vacuna. Ninguna compañía producirá mucho más de lo que podría vender; ni siquiera un profesional en su clínica apostaría por terminar tirando mercadería que no se vendió. ¿No?
Los laboratorios veterinarios realizan sus estimados de venta para la vacuna antirrábica lógicamente en base a su rendimiento del año anterior y no sobre el potencial de vacunar a más de 10 millones de perros y gatos.
Y fue por esto que, tras un diciembre en el cual se debieron hasta tirar dosis sin comercializar y ante la difusión de los casos positivos en la provincia, la gente acudió a la veterinaria a vacunar a sus mascotas y comenzaron las demoras en la entrega de vacunas.
Desde los laboratorios se sostiene que la antirrábica no es una vacuna económica para fabricar y que la misma debe pasar altos controles de calidad por parte del Departamento de Rabia y Enfermedades de Pequeños Animales de la Coordinación de Virología del Laboratorio Nacional del Senasa, que se encarga de realizar los controles de inocuidad y potencia a todas las series; en tanto que la Coordinación de Bacteriología controla su esterilidad.
Asimismo, referentes contactados por MOTIVAR explicaron que una vez que se quiebra el stock no pasan menos de tres meses para aprobar nuevos lotes (entre el tiempo de producción y los dos meses que demora el organismo sanitario), situación que se extiende todavía más en el caso de vacunas importadas, con largas demoras inclusive en el arribo de las mismas al país.
En ese marco y hasta el 8 de marzo se habían controlado oficialmente 9 lotes de vacunas por un total de 311.461 monodosis. Al 26 de marzo, se encontraban en control otros 5 lotes por otras 313.894 monodosis, que fueron paulatinamente liberándose a medida que finalizaba las pruebas (30 días). “Las cantidades de dosis controladas en 2018 implican casi un 73% del total aprobado en todo el año pasado, las cuales sumaron 19 lotes de vacunas por 858.697 monodosis. Un claro aumento en la producción”, sostuvieron también desde el Senasa.
Si bien a estos datos restaría sumarles las dos millones de dosis de vacunas antirrábicas licitadas por el Estado en 2017 (pocos conocen su destino en cantidad y ubicación) y otras tantas que elabora el Instituto Pasteur, queda claro que el potencial de animales a vacunar para evitar la situación actual, es bien lejano.
Finalmente nos quedamos con otra declaración emitida desde el Senasa: “son los laboratorios productores de vacunas antirrábicas los que deciden la cantidad de dosis que envían para analizar y los responsables de abastecer al mercado”.
Sería interesante debatir la conveniencia de tomar el tema por las astas y generar un programa que incluya la conformación de un banco de vacunas o acuerdos específicos que garanticen no solo la provisión constante del biológico, sino también un compromiso en la difusión de la importancia de vacunar contra la rabia las mascotas, tanto desde el Estado, como también de la profesión privada.

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