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EN LA QUEBRADA DE HUMAHUACA

“La cabra puede producir hasta un 10% de su peso vivo en leche”

El médico veterinario Germán Mina analiza las ventajas del manejo productivo de esta especie animal, a partir del caso testigo de un tambo radicado en Huacalera, provincia de Jujuy.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar
@facusonatti

A 2.600 metros sobre el nivel de mar se encuentra el tambo La Huerta, en la localidad de Huacalera (Jujuy), con 2.300 cabras, de las cuales 850 se destinan a la producción de leche. La empresa representa toda una hazaña para a lo que la actividad se refiere en el país.
El tambo despacha unos 1.700 litros diarios que son procesados en su totalidad para la elaboración de quesos en el mismo establecimiento.
Para el MV Germán Mina, asesor técnico de la explotación y presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Santa Fe (segunda Circunscripción), el lugar cuenta con un sistema de pariciones continuas, a razón de una parición por cabra por año, de modo de mantener una oferta de quesos según la demanda del mercado local.

UNA ALTERNATIVA POCO CONVENCIONAL

El caprino es un animal originario de Asia, pero en la actualidad sus existencias ascienden a 780 millones de cabezas alrededor de todo el mundo.
Entre sus características más distintivas está su rusticidad, docilidad y adaptación a los ambientes.
En lo estrictamente productivo, la leche es su principal producto aunque también es utilizado como proveedor de carne, cuero e incluso, en algunos casos, pelo.
La producción de leche de cabra aumentó un 108,7% a nivel mundial, en el periodo 1988 – 2013, pasando de 8,8 millones a 18,4 millones de toneladas (FAOSTAT, 2013).
A pesar de ello, el caprino se sigue explotando principalmente para la producción de carne y tan solo en el continente europeo es la leche el producto principal. Sin embargo, en la Argentina hay un caso que busca torcer esas variables e instaló un tambo para caprinos en plena Quebrada de Huamahuaca: La Huerta.

“La cabra está especialmente dotada para la producción láctea, superando en este punto a otros mamíferos, ya que puede producir hasta un 10% de su peso vivo (entre 400 y 1.500 litros por lactancia). La cantidad de grasa de su leche supera a la de la vaca, siendo su composición similar a la de la mujer, especialmente en el grado de emulsión y en el tamaño de los glóbulos grasos, más chicos que los de la vaca”, asegura el profesional. Y agrega: “Se ha demostrado que la leche de cabra baja el colesterol y favorece la absorción de grasa, proteínas, calcio y otros minerales de la dieta. Sin embargo, y más allá de sus excelentes propiedades, la de cabra sólo representa el 2% de la producción mundial de leche (Ver recuadro)”.

Una apuesta en altura
“Este tambo caprino existe desde hace varios años, pero con un sistema de producción básico, sin demasiados manejos nutricionales, sanitarios, bajo un manejo reproductivo natural y sin mayores registros”, reconoce Mina y completa, desde febrero de 2016 la empresa decidió intensificar el sistema, donde además de la incorporación de unos 500 vientres de la raza Sannen, construye una nueva sala de ordeño, incorporando tecnologías tales como: Crianza artificial con sustituto lácteo; sincronización de celos e inseminación artificial con semen fresco; control lechero; incorporación de un software específico para el manejo reproductivo del rodeo; ecografía reproductiva; ajuste de la alimentación para cada categoría, según sus necesidades productivas y/o reproductivas. Y adecuación y construcción de corrales, guacheras, neonatología, bebederos, sala de ecografías, sala de extracción de semen e inseminación artificial, etc.
Esto hizo que se incorporara a través del tiempo a distintos profesionales para llevar adelante las tareas diarias.
Hoy, en la empresa, trabajan 24 personas afectadas a la administración, producción de alimento, alimentación, guachera, reproducción, sanidad, ordeño, industria láctea, limpieza y mantenimiento de equipos e instalaciones.
Además, tiene asesoramiento externo de cuatro veterinarios (saneamiento, guachera y recría y reproducción) y un ingeniero agrónomo (gestión y alimentación).

El infaltable combo nutrición-sanidad
Para el Ing. agrónomo Guillermo Bergero, especializado en producción lechera, la alimentación de la crianza de cabritas, en La Huerta, es a base de sustituto lácteo más un concentrado starter a voluntad durante los primeros 40 días.
A partir del día 40 se adiciona heno de alfalfa (a voluntad) y se reemplaza el starter por un balanceado iniciador 18% de PB alcanzando los 16 kg a los 60 días de nacido, la ganancia de peso a lograr en esta fase láctea es de 180-200 grs/día.
“A los dos meses se realiza el destete continuando la alimentación con heno de alfalfa más balanceado iniciador 18% a voluntad hasta alcanzar los 24 kg a los cuatro meses, en dicha etapa la ganancia diaria debería ser de 150 grs/día (post destete)”, agrega el profesional. Y completa: “Luego de los 24 kg la dieta pasa a balanceado 16% más heno de alfalfa a voluntad con objetivos de ganancia de 110 grs llegando a los siete meses de edad con 34 kg de PV (etapa de pre encaste). A partir de los 35 kg (etapa de servicio) la dieta es a base de maíz entero y heno de alfalfa, con objetivos de ganancia de 100 grs/día”.
Para los animales en ordeño los ingredientes utilizados son maíz entero, expeller de soja, pellet de alfalfa, heno de alfalfa y un núcleo vitamínico mineral. En primavera-verano se reduce el aporte de heno de alfalfa y se hace pastoreo de alfalfa en parcelas con cerco eléctrico.
“El suero fresco proveniente de la quesería se utiliza en la alimentación de las cabras en ordeño a razón de 1,5/2 litros por animal por día. En todas las categorías es indispensable el aporte de agua limpia y de calidad a voluntad al igual que el aporte de bloques de sales minerales”, especifica Bergero.
A su turno, Mina pone el acento en los aspectos sanitarios: “los principales problemas que se presentan en el establecimiento están relacionados con los cabritos recién nacidos y la guachera, donde se presentan casos de diarreas y neumonías básicamente. Para ello se lleva adelante un plan vacunal para la prevención de las mismas realizándolas en las cabras y cabrillas preñadas al ingreso del pre parto. Pero los mayores esfuerzos se ponen en ajustar cada uno de los factores de manejo que puedan ser los causantes de estos problemas, como lo son el correcto calostrado, desinfección de ombligo, correcta preparación del sustituto, temperatura, suministros diarios del alimento, limpieza de corrales, cuidado de la temperatura y humedad de la neonatología”, repasa.
“Por otro lado se trabaja en la prevención de enfermedades clostridiales mediante un estricto plan vacunal. Mientras que, en cuanto a mastitis no se registra una alta incidencia de la misma, pero igualmente se trabaja en la prevención mediante el control del ambiente, detección temprana de los casos clínicos y tratamiento de los mismos y sumado a una correcta rutina de ordeño”, sigue Mina.
“Hoy el foco está puesto en cuidar cada uno de los vientres, lograr que lleguen cuanto antes a la edad reproductiva y por ende ingresen rápidamente al sistema productivo. El crecimiento del rodeo solo depende del crecimiento interno, ya que en Argentina no es sencillo conseguir hembras de razas lecheras”, explica el MV. y cierra: “no hay un precio de referencia del litro de leche en el país, pero el objetivo que nos pusimos es lograr a salida de la sala de ordeño un costo de alrededor de $12. Hoy, aún estamos lejos de lograrlo, básicamente por el alto impacto de mano de obra, ya que son tareas de poca automatización y además se están construyendo galpones, corrales y callejones, tareas que al culminar reducirán la demanda de esa mano de obra y por ende los costos totales”.

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