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Conceptos prácticos a considerar para una vacunación eficaz en planta de incubación

Cumpliendo con los pasos adecuados, se logrará proteger a las aves de manera eficaz contra enfermedades contagiosas, que pueden resultar mortales, además de mejorar la salud de los planteles y su rendimiento.

La aplicación de programas de vacunación en aves de corral tiene varios objetivos principales, entre los que se destacan la generación de una base inmunológica sólida, la prevención de enfermedades contagiosas, la disminución de la mortalidad, la protección de la salud del plantel y la mejora del rendimiento productivo como gran objetivo.
Sin embargo, la inmunización no puede compensar una bioseguridad deficiente, condiciones insalubres, fallas humanas, etc.
Bien conocido es el impacto negativo del stress en los parámetros productivos. Esto, sumado a estados sanitarios deficientes o sin un completo plan de vacunación puede socavar el rendimiento productivo esperado.
Por esta razón, es importante supervisar eficientemente los procesos de vacunación en lo que respecta a la preparación, manipulación y, en última instancia,la aplicación de vacunas para obtener la mejor protección.

Conceptos clave
El primer paso a considerar es la correcta preparación y manipulación de las vacunas. Estas deben almacenarse y prepararse en sitios destinados para tal fin, limpios y bien ventilados dentro de la planta de incubación.
Las diferentes formas y presentaciones de las vacunas requieren distintos métodos de preparación. Para las vacunas que se almacenan en nitrógeno líquido es de suma importancia cumplir con la reglamentación en referencia al uso de EPP adecuado (Equipo de Protección Personal).
La vacuna debe descongelarse en un lapso de 90 segundos, en un baño térmico a 27°C.
A continuación, se deberá utilizar una aguja 18 G para transferir la vacuna al diluyente; el colorante azul estéril puede mezclarse con el diluyente antes de añadir la vacuna. La correcta aplicación de este protocolo preserva la viabilidad celular y, por lo tanto, el título de la vacuna.
Para el caso de vacunas inactivadas, éstas deberán retirarse del refrigerador 24 horas antes del uso a fin de permitir que la vacuna alcance la temperatura ambiente.
Para la administración de vacunas respiratorias vivas (liofilizadas o congeladas), se debe contar con agua destilada a temperatura ambiente, ya que el agua caliente puede tener un impacto negativo en su viabilidady el agua fría puede bajar la temperatura corporal de las aves.
Otro aspecto importante que debe supervisarse es el equipo de vacunación y los operadores.
Es importante asegurarse de que todos los operadores que están administrando la vacuna, individual o mediante métodos masivos, estén debidamente capacitados para instalar, operar y mantener el equipo funcionando de manera correcta.
Todo equipo debe ser revisado antes y durante la vacunación para asegurar que la vacuna se está suministrando a través de la aguja o de la boquilla y que la dosificación aplicada es la correcta.
La presión de aire y la posición de la aguja, constituyen parámetros críticos pasibles de control. Una vez finalizado el proceso de vacunación la limpieza del equipo es clave para mantenerlo libre de contaminación, además de mantener su vida útil.
Las medidas de control de calidad son una necesidad ineludible; se deberá destinar personal idóneo para llevar delante diariamente la revisión y validación de la vacuna aplicada.
Ante la detección de deficiencias, planes de acción correctiva deberán implementarse junto con un posterior seguimiento.
Los métodos utilizados para validar la calidad de la vacunación difieren según la técnica utilizada.
Además, un buen manejo de la planta determinará la eficiente aplicación de la vacuna; por ejemplo, un ave deshidratada será más difícil de vacunar adecuadamente.
Un buen programa de vacunación debe contemplar el cuidado del sistema inmune de las aves, así como también los diferentes tipos de vacunas disponibles, así como el desafío a los agentes infecciosos en un área de producción determinada.
El programa depende también de las buenas prácticas de manejo así como de la correcta preparación y administración de las vacunas tanto en la planta de incubación como así también a campo.
Con estas prácticas en vigencia, la correcta vacunación protege a las aves de manera eficaz contra muchas enfermedades contagiosas y que pueden resultar mortales, además de mejorar la salud de los planteles y el rendimiento lo que redundará en la eficiencia productiva.

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