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ENCUENTRO CON PRODUCTORES EN MERCOLACTEA

“Argentina pierde 3.000 litros por vaca al no mitigar el estrés calórico”

Lo sostuvo Israel Flamenbaum, especialista en la materia, con 40 años de experiencia en el estudio de esta problemática en los sistemas lecheros.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

Israel Flamenbaum. “La inversión en enfriamiento es de las mejores que se pueden realizar en materia de rentabilidad”.

Israel Flamenbaum. “La inversión en enfriamiento es de las mejores que se pueden realizar en materia de rentabilidad”.

En Argentina existen cerca de 1,7 millones de vacas lecheras que producen al año más de 10.000 millones de litros, cifra que podría incrementarse sin la necesidad de aumentar el rodeo.
Para el consultor internacional Israel Flamenbaum, el sector local pierde aproximadamente 3.000 litros de leche vaca al año, al basarse en un sistema pastoril que no protege a los vientres de la radiación solar con suficiente sombra, ni logra mitigar correctamente el estrés calórico mediante un buen enfriamiento en los meses requeridos.
El israelí Flamenbaum disertó en la pasada edición de Mercoláctea realizada en Rafaela –Santa Fe-, donde también estuvo presente MOTIVAR.
“Las principales cuencas lecheras de Argentina no son como Nueva Zelanda climáticamente hablando, e insistir con un sistema pastoril lleva a la actividad en una mala dirección”, explicó. Y avanzó: “pero hay algo más grave y es que incluso una enorme mayoría de aquellos productores que quisieran migrar a un sistema de galpones, no podría hacerlo porque no existen herramientas de financiamiento a largo plazo para lograrlo”.
En ese marco, el experto presentó dos modelos para implementar en Argentina, con sus potenciales beneficios, en base a condiciones con 120 días de calor al año y un esquema de refrigeración que combina duchas y ventilación forzada (Ver recuadro).

Un modelo probado

“Asumiendo diferentes resultados en la producción, puedo estimar las mejoras en la relación costo-beneficio por combatir el estrés calórico en una explotación lechera”, afirmó Flamenbaum y explicó: “el estrés calórico genera una merma importante en lo productivo, pero también reduce la eficiencia nutricional e incrementa el intervalo entre el parto y la siguiente gestación (días abiertos), elevando el costo de producción por litro de manera significativa”.
A su vez, sostuvo que la inversión en herramientas de enfriamiento y su costo de operación “se paga en menos de dos años”.

¿QUE SE PUEDE HACER PARA SOLUCIONARLO?

La implementación de un sistema intensivo de refrigeración -con la consiguiente mejora en la eficiencia nutricional- en un tambo con 1.000 vacas tiene el potencial de incrementar los ingresos anuales en más de $3,3 millones ($3.360 por vaca).
Esto se logra a partir de una inversión de $1.000 por cabeza, más un gasto anual de operación de $350 por animal, partiendo de una producción por vaca de 10.000 litros, sin refrigeración. Así, los volúmenes se incrementarán de un 3 a un 10%.
Por su parte, en un tambo chico (100 vacas) ese potencial se reduce a $225.000, lo que significa una suba de $ 2.250 por vaca al año, con un un desembolso de $2.000 por cabeza.
“En el ejercicio más conservador y con niveles de mejora en torno al 3%, la suba por vaca será de $90 anuales”, aseguró Israel Flamenbaum en Mercoláctea.

“En base a estudios realizados en 30 países, sabemos que el costo de enfriamiento no es muy alto, pero sí lo son sus beneficios, sobre todo en las cuencas lecheras con climas cálidos como las más importantes de Argentina”, sostuvo. Entre esos costos se cuentan algunos fijos (ventiladores, aspersores, controladores) y otros variables (luz eléctrica, agua, mano de obra), los cuales se suman al aporte adicional de alimentación (0.5 kg de materia seca por litro). En cuanto a los beneficios, el incremento anual de la producción oscila entre un 3 y 10%; se da una mejora del 3 al10% en la eficiencia nutricional; un ahorro en el insumo nutricional; y avances entre el 10 y el 15% en la tasa de concepción (reducción de 5-10 días en el intervalo entre partos).
“En las condiciones de los productores argentinos, la inversión en enfriamiento es de las mejores en materia de rentabilidad”, concluyó Flamenbaum.

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