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CAMBIO DE ENFOQUE EN EL SERVICIO SANITARIO NACIONAL

“Toda inversión en sanidad tiene un impacto positivo sobre la producción”

La visión a futuro. “El organismo debe tender a la modernización”.

En exclusiva dialogamos con el Dr. Jorge Dillon -presidente del Senasa-, quien describió la realidad de la entidad y su proyección a futuro. Planes oficiales, mejoras administrativas, trazabilidad y mucho más.

La visión a futuro. “El organismo debe tender a la modernización”.

La visión a futuro. “El organismo debe tender a la modernización”.

“Siempre es bueno volver a casa”. De ese modo inició el actual presidente del Senasa, Dr. Jorge Dillon, una distendida entrevista con MOTIVAR.
Vale la pena recordar que, entre 2005 y 2011, el médico veterinario gestionó la Dirección Nacional de Sanidad Animal del organismo sanitario, cargo al cual accedió por concurso. Además y durante prácticamente toda su vida estuvo vinculado de alguna manera al Servicio, desde los distintos espacios que le tocó ocupar en la administración pública. “Tomo este nuevo desafío de conducir al Senasa con convicción y responsabilidad, fundamentalmente porque estoy acompañado de un muy buen equipo, entre los que puedo mencionar al vicepresidente del ente, Guillermo Rossi, a su gerente general, Carlos Lehmacher y a los directores nacionales y provinciales”, aportó Dillon.

MOTIVAR: ¿Con qué Senasa se encontró y cuáles son los principales cambios que apunta a consolidar?
El Senasa viene de un proceso de construcción participativa muy importante, realizado entre 2007 y 2011, con una mejora en el diseño tanto institucional, como de su gestión; definiendo roles en la casa central y también en sus regionales. Este fue un proceso muy positivo. Luego vinieron épocas en las que el organismo no se siguió adaptando a los cambios.
Es ese el camino que debemos retomar.

¿Cuáles serán sus principales líneas de acción a lo largo del mandato?
Apuntamos a la calidad, por lo cual nuestro primer objetivo tiene que ver con la gestión de los recursos humanos. Resulta vital trabajar en el desempeño laboral de los agentes, apoyados en dos pilares: concursos que posibiliten mejorar la carrera laboral y la capacitación con sustento del desarrollo laboral y de gerenciamiento. En otro orden, la nueva Ley del Senasa pone foco en el consumidor; con lo cual la protección de la salud pública será esencial, sin descuidar el patrimonio zoofitosanitario nacional, ni el medio ambiente.
Este será un organismo abierto a la interacción público-privada que busque el consenso, la coordinación y complementación de sus acciones derivadas de sus misiones y funciones con todos los actores de las cadenas agropecuarias.
Asimismo, será activa nuestra participación en los organismos internacionales y foros que lleven al país a la apertura de más mercados.
Por último, utilizaremos la tecnología de información y comunicaciones como una herramienta donde se sustentará la gestión de control del organismo con mayor eficiencia y eficacia, al mismo tiempo que dará soluciones a los sectores agropecuarios al mejorar la competitividad de las distintas cadenas.

Desde siempre se la ha reclamado al Senasa una mayor celeridad en cuestiones administrativas. ¿Abordarán el tema?
La gestión de calidad a la que apuntamos nos lleva a plantearnos una revisión de nuestros procesos internos, con lo cual progresaremos en un proceso de ordenamiento y simplificación normativa, haciendo posible una mejor gestión de nuestro servicio. Esto llevará a los distintos actores del sistema hacia una gestión más competitiva. Debemos tender hacia la modernización, tal como lo establece el Decreto 434 del 1 de marzo, del Ministerio de Modernización.

LOS DESAFIOS SANITARIOS EN LA REPUBLICA ARGENTINA, ESPECIE POR ESPECIE

Interesante fue también conocer la visión de Jorge Dillon en torno a los principales desafíos ligados a la sanidad animal que existen en el país.
“En ganadería todavía la enfermedad paradigmática es la fiebre aftosa; sobre la cual debemos seguir enfocándonos en su prevención, vacunando correctamente, evitando la introducción de la misma y vigilando la inmunidad poblacional entre otras cuestiones. Si bien es cierto que el horizonte plantea el desafío regional de dejar de vacunar, tenemos mucho camino por andar antes de ese momento”, explicó el presidente del Senasa. Además, dejó en claro que el organismo debe seguir de cerca la brucelosis y tuberculosis, temas claves a abordar no solo por su impacto zoonótico, sino también por lo que representan en la merma de la productividad.
“La industria equina nacional merece que pongamos los ojos sobre enfermedades como la anemia infecciosa y la arteritis viral, atentos también a la actualidad de un tema concreto como lo es la estomatitis vesicular, que emergió durante el año pasado. Necesitamos que el sector acompañe con su compromiso un trabajo que haremos juntos”, sostuvo Dillon.
Ya en relación a la avicultura, nuestro entrevistado resaltó que el problema sigue siendo las enfermedades que limitan el comercio: Influenza y Newcastle, las cuales no están presentes en Argentina. “Tenemos previsto fortalecer las actividades de vigilancia epidemiológica en este sentido, más allá que también nos preocupan las salmonelosis y las micoplasmosis, entre otras”, agregó el veterinario. Y completó: “Continuar mejorando la bioseguridad de las granjas es clave. Debemos desarrollar e implementar nuevas herramientas, como la regionalización y la compartimentalización, claves en la avicultura global”.
Por último y en relación a la producción porcina, el presidente del Senasa le aseguró a MOTIVAR que existen varios desafíos. “Debemos mantener nuestra condición de país libre de peste porcina clásica y Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino. Además, preocupan enfermedades como Aujeszky y la gastroenteritis transmisible del cerdo, sin descuidar a la triquinosis, sobre la cual es vital trabajar cerca de provincias y municipios”.

¿Cómo el organismo puede contribuir para que los productores adopten tecnologías para evitar zoonosis y lograr producciones más eficientes?
Sin duda alguna que la mejor manera que tiene el Senasa para apoyar estas cuestiones es estableciendo normativas sobre los procesos de prevención, control y erradicación de enfermedades. Esto debemos hacerlo internacionalizando las normas y compromisos que asumimos con los consumidores de este país y de todo el mundo. Será clave atender las cuestiones que nos plantean las enfermedades zoonóticas, tanto como a las que afectan el comercio internacional y la mejora en la productividad animal.
El Senasa va a participar de ese proceso, abriendo el juego también a un mayor protagonismo de los gobiernos provinciales: cooperaremos con las actividades de vacunación de carbunclo, complementaremos -a través de acciones de control del Servicio- decisiones que se acuerden en las provincias, como oportunamente lo hicimos en enfermedades venéreas en La Pampa.
Se viene un Senasa abierto, que buscará acuerdos entre todas las partes con el objetivo, por ejemplo, de incrementar una productividad animal que al año pasado estaba en un 60% de ternero sobre vaca entorada.
Para así ir resolviendo algunas cuestiones centrales y dar un salto cualitativo, vital para la economía de los productores y del país.

¿Cómo ve el futuro inmediato de las oficinas del Senasa?
Son estratégicas y deben brindar un buen servicio, acompañado de la gestión de los sistemas de información para facilitar las gestiones de los productores ya sea ante los movimientos de hacienda o las posibles denuncias de enfermedades, por ejemplo. Debemos dotarlas de recursos humanos y capacidad desde lo técnico, para atender a una demanda creciente, producto de un Gobierno que se ha decidido incentivar la producción animal y vegetal, para seguir mantener nuestro consumo interno y aumentar las exportaciones.

¿Qué le aporta el regreso de Eduardo Maradei al laboratorio de Martínez?
El Dr. Maradei es referente mundial en fiebre aftosa, tema sobre el cual aún tenemos mucho trabajo por realizar, no solo puertas adentro y en la región, sino también en el mundo. Nuestro “Know How” es importante y tenemos capacidad para transmitir nuestra experiencia respecto de cómo prevenir, controlar y erradicar esta enfermedad. Claro que a este esquema lo complementan los laboratorios privados, los productores y los veterinarios. Todo esto se encuadra en una política estratégica del país para vender nuestros conocimientos y capacidades en el sector agroindustrial.

¿Seguirán adelante los programas de Brucelosis y Tuberculosis bovina?
Estamos citando a las comisiones nacionales de brucelosis y tuberculosis para consensuar, coordinar y complementar acciones no solo de los productores y el Senasa, sino también de los gobiernos provinciales y la profesión veterinaria.
Los programas van ir avanzando, aunque quizás no en paralelo.
Es seguro que el Senasa siembre buscará como arma fundamental y brazo derecho a los veterinarios privados. Son ellos los que, comprometidos con los productores, pueden lograr el control de las enfermedades. Eso es lo que ha logrado el corresponsable sanitario en Santa Fe, por ejemplo.
Sin embargo, el productor debe terminar comprendiendo que es una buena inversión tener un corresponsable sanitario: toda inversión en sanidad animal tiene un impacto positivo en la producción, cualquiera sea la especie.

¿Hasta adonde avanzarán en materia de Trazabilidad bovina?
Tenemos que buscar la manera de dar las garantías necesarias, simplificando los procesos. Tenemos un sistema vigente, sobre el cual seguramente iremos avanzando. Estamos pensando en lanzar la identificación electrónica para algunos circuitos comerciales y/o productivos (como por ejemplo el feedlot).

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