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A pesar de todo, seguiremos adelante

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El día lunes 16 de septiembre de 2013, se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Entre Ríos, el texto completo y final de la Ley Nº 10.233, por la cual la Legislatura de la provincia sanciona la regulación de la actividad productiva de engorde intensivo de animales a corral.

FeedlotPor medio de este espacio editorial queremos comentar e informar sobre esta situación particular, en la cual y una vez más, se han afectado las incumbencias de nuestra profesión.

Haciendo algo de historia, podemos comunicar a los colegas que en el mes de octubre de 2008, y a solicitud de un matriculado y Senador Provincial, nuestro Colegio elaboró un documento sobre la regulación de la actividad de engorde a corral (antes denominada Feed Lot) para que sea utilizado como un humilde y sencillo aporte al proyecto de Ley sobre el cual se comenzaba a trabajar en la Legislatura en aquel momento.

Nunca más fuimos convocados, nunca más fuimos consultados al respecto, hasta que a mediados del año en curso nos enteramos que el proyecto de Ley ya estaba siendo definido en la Legislatura. La inquietud nuestra comenzó a hacerse preocupación cuando advertimos que en el texto del mencionado proyecto se enuncia quetanto los Médicos Veterinarios como los Ingenieros Agrónomos pueden desempeñar funciones de “Responsables Técnicos” de los Establecimientos Pecuarios (no “agropecuarios”).

Si nos planteáramos que la función del responsable técnico no va más allá de las cuestiones formales que implican la inscripción del establecimiento, podría aceptarse  que los Ingenieros Agrónomos cumplan con ese rol, pero al leer la nueva normativa, en su artículo 9º donde afirma textualmente que: “es competencia del titular del establecimiento y del responsable técnico la sanidad y bienestar de los animales a su cargo y la prevención de los efectos negativos sobre el medio ambiente que podrían derivar de su explotación”, se desprende de este texto que los Ingenieros Agrónomos no tienen competencia ni tienen incumbencias en lo referente al resguardo de la Sanidad y el Bienestar de los animales de la explotación, estando las mismas alcanzadas por las exclusivas y excluyentes incumbencias de los Médicos Veterinarios.

Y a pesar que nuestro Colegio solicitó una reunión previa a la aprobación de la Ley con los Diputados que trataban el tema, con el propósito de poder ilustrar sobre los alcances de las incumbencias de nuestra profesión y las que limitan a los Ingenieros Agrónomos en esta cuestión, no se hizo eco de nuestros fundamentados reclamos y el proyecto siguió adelante, tal vez motorizado por otro tipo de intereses que desconocemos absolutamente.

Ponemos un especial énfasis en el artículo 9º de esta nueva Ley, ya que en las cuestiones inherentes a sanidad animal y bienestar animal, los Ingenieros Agrónomos no tienen incumbencias que puedan competir con las nuestras y en este caso, estarían desarrollando actividades que naturalmente deberían estar ejercidas por los Médicos Veterinarios.

Es importante destacar que antes de la aprobación definitiva de la mencionada Ley, desde el Colegio se envió un texto correctivo del mencionado artículo que permita salvar esta diferencia y contradicción, cuyo contenido se traduce textualmente:

Artículo 9º: “Establécese que las funciones, asuntos o temas higiénicos – sanitarios relacionados a los rodeos o animales existentes en los emprendimientos comprendidos en la presente Ley, son de incumbencia exclusiva y excluyente de los Médicos Veterinarios”.

Y los fundamentos de esta encendida defensa van más allá de lo estipulado por los alcances reconocidos por el Ministerio de Educación de la Nación para cada profesión, sino que es además una cuestión de “racionalidad”, sobre la cual observamos que esa racionalidad es un atributo que no aplican muchos de nuestros legisladores.

Con respecto al manejo sanitario y a las condiciones de sanidad que debe tener una explotación pecuaria y que no signifique un riesgo para la Salud Pública, no hay demasiado por decir: es un tema de exclusiva atención de nuestra profesión. Es inútil abundar en más argumentos, pero lo que lamentablemente observamos es que parece que en nuestra provincia la sanidad animal es patrimonio “de muchos”. Basta sólo con mencionar lo que sucede con el Plan de Control y Erradicación de la Fiebre Aftosa, donde los Médicos Veterinarios privados no pueden participar del mismo, a pesar de las normativas actuales que nos habilitan para tales tareas.

El otro aspecto delicado de esta cuestión hace referencia al “Bienestar Animal”, actividad que incluye, entre otras tantas cosas, el conocimiento sobre la etología animal (no “vegetal”) y cuyo alcance también es relativo a los Médicos Veterinarios.

¿Por qué ponemos un especial énfasis en este tema? Porque la etología es la disciplina que estudia el comportamiento y costumbres de los animales, para lo cual se analizan el conjunto de leyes que rigen el comportamiento en condiciones naturales o modificadas y para que, de esta manera, podamos conocer los hábitos del animal para implementar en forma correcta los planes de manejo, de alimentación o de sanidad.

Creemos, con absoluta convicción, que los temas que incluyen las pautas del comportamiento animal (en este caso los bovinos), para el caso de comportamientos individuales o sociales, donde se deben analizar situaciones como la reactividad (o comportamiento reflejo o reacción); las pautas de pastoreo (horarios de ingestión de alimentos y de rumia); el cuidado corporal de los animales para que se encuentren en estado de armonía con el ambiente; los hábitos de territorialidad de los animales confinados y las interacciones derivadas del comportamiento social de los bovinos, son tareas que deben llevar a cabo los Médicos Veterinarios por su natural formación académica.

No ponemos en tela de juicio que con los Ingenieros Agrónomos compartimos ciertas incumbencias que son claramente aplicables a este tipo de producciones, pero en los aspectos sanitarios y de bienestar animal la cuestión es diferente e incuestionable.

No escapará (o no debería escapar) al criterioso juicio de nadie que este tipo de explotaciones pueden ocasionar un grave impacto a la Salud Pública si ocurriera algún episodio relacionado con un brote epidémico y que no pueda ser controlado o prevenido a tiempo. Con el debido respeto, los Ingenieros Agrónomos no están capacitados ni preparados para este tipo de tareas.

Creemos que éstos y muchos otros debates que involucran a la sanidad animal en nuestra provincia podrían mejorarse si todos aquellos que tienen poder de decisión, se toman el trabajo de consultar y apoyarse en quienes puedan realizar aportes técnicos provechosos y no poner en vigor normativas legales carentes de fundamentos y con aplicaciones prácticas que no brinden los beneficios esperados.

La sociedad debe pensar y madurar. Los profesionales Veterinarios, por un lado, debemos asumir el compromiso de capacitarnos para ofrecer servicios de calidad, pero nuestros dirigentes políticos y sociales deben ser coherentes en los destinos que le dan a la comunidad por intermedio de las leyes y otras normas legales. No es lógico ni razonable que ciertos temas se traten con absoluta liviandad, cuya aplicación obedezca a algún interés sectorial y que no comprenda la racionalidad en sus contenidos, ajustándose simplemente a algún capricho del funcionario de turno y que no siga el camino de una verdadera “Política de Estado”, para que los temas importantes y que hacen a la producción y al cuidado de la Salud en la provincia, puedan trascender en el tiempo, independientemente del político del momento.

Nosotros debemos seguir por el camino del compromiso, de la formación profesional permanente, que nos permita estar a la altura de las reales exigencias que algún día marcarán el camino de un país serio.

Fuente: MV Héctor R. Baigorria. Secretario del Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos.

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